Persona con dolor de rodilla

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Avances

La comida basura llena de grasa los músculos aunque no engordes y se asocia a la artrosis de rodilla

Un estudio publicado en Radiology explica cómo el consumo de productos ultraprocesados aumenta la grasa dentro del músculo, siendo un factor de riesgo para la artrosis de rodilla

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Que los ultraprocesados (bollería, refrescos, precocinados, snacks) no son buenos para la salud es algo innegable. Estos productos se asocian a obesidad, diabetes y enfermedad cardiovascular, pero su impacto va más allá de lo que marca la báscula. Cada vez más investigaciones apuntan a que la comida basura afecta también a un tejido que solemos pasar por alto: el músculo. Y no solo en cantidad, sino en calidad.

Un estudio de la Universidad de California en San Francisco (UCSF), publicado en la revista Radiology, de la Sociedad Radiológica de Norteamérica (RSNA), ha puesto cifras a esa idea usando resonancia magnética. Su conclusión es sorprendente, pues cuanto mayor es la proporción de ultraprocesados en la dieta, más grasa se acumula dentro de los músculos del muslo. Y lo más relevante es que esa relación se mantiene al margen del peso o el índice de masa corporal, lo que sugiere que la comida basura deteriora la calidad del músculo por sí misma, y no solo porque engorde.

Para la investigación, los autores analizaron datos de 615 participantes (340 mujeres), con una edad media de 59,5 años, procedentes de la Iniciativa sobre Osteoartritis (Osteoarthritis Initiative), una gran base de datos estadounidense. Todos tenían riesgo de desarrollar artrosis de rodilla, pero sin signos radiográficos de la enfermedad ni dolor articular al inicio, un perfil idóneo para estudiar qué factores preceden al deterioro.

A partir de las resonancias del muslo, midieron la infiltración grasa muscular mediante una escala visual (la clasificación de Goutallier). Y, con un cuestionario de frecuencia alimentaria del último año, calcularon qué proporción de la dieta de cada persona correspondía a ultraprocesados, según el sistema de clasificación NOVA. De media, estos alimentos suponían un 41,4% de la dieta de los participantes.

Más ultraprocesados, músculos más grasos

Los resultados fueron consistentes. Un mayor consumo de comida basura se asoció a más grasa en el conjunto de la musculatura del muslo, y de forma especialmente clara en los músculos flexores y aductores. La relación se mantuvo tras ajustar por numerosos factores que podrían distorsionarla: características sociodemográficas, calorías totales, tabaquismo, actividad física y depresión.

Un detalle que refuerza el hallazgo es que la asociación era incluso más fuerte cuando se ajustaba por el perímetro abdominal —un indicador de grasa central y salud cardiometabólica— que cuando se ajustaba solo por el índice de masa corporal. Y no hubo diferencias significativas entre hombres y mujeres: el efecto se observó en ambos sexos por igual. Pero, ¿por qué todo esto importa para la artrosis? La grasa infiltrada en el músculo no es un simple dato estético: los músculos potentes del muslo, como el cuádriceps, actúan como amortiguadores y estabilizadores de la rodilla.

Comida basura y ultraprocesados

Comida basura y ultraprocesados

Cuando el músculo se llena de grasa, pierde fuerza y calidad, y esa debilidad se ha relacionado con un peor pronóstico y una peor evolución de la artrosis de rodilla. De hecho, el mismo equipo investigador ya había publicado en 2025 un trabajo que vinculaba directamente el consumo de ultraprocesados con la propia artrosis de rodilla. Este nuevo estudio aporta una posible pieza del mecanismo en el que la comida basura podría contribuir al deterioro articular, en parte, a través del daño que inflige a la musculatura que sostiene la articulación.

¿Qué implica y qué límites tiene?

La principal lectura práctica es que cuidar la alimentación puede ser una herramienta más para proteger la salud musculoesquelética, y no solo para controlar el peso. Reducir los ultraprocesados en favor de alimentos frescos podría ayudar a preservar la calidad del músculo, especialmente en personas de mediana y avanzada edad con riesgo de artrosis.

Conviene, eso sí, leer los resultados con cautela. Se trata de un estudio observacional y transversal —una fotografía en el tiempo—, por lo que muestra una asociación y no demuestra una relación de causa y efecto: no prueba que la comida basura "provoque" la grasa muscular, sino que ambas cosas aparecen ligadas. Además, el consumo de alimentos se midió mediante un cuestionario autodeclarado, con las imprecisiones que ello conlleva. Harán falta estudios a largo plazo para confirmar si reducir los ultraprocesados mejora de forma efectiva la calidad muscular y frena la artrosis.