Imagen de archivo. Prevención del Riesgo Cardiovascular.
La UE mira a la Primaria como aliada para acabar con la mortalidad cardiovascular
La Comisión de Salud Pública publica un informe para impulsar la implantación de estrategias coordinadas
Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en la Unión Europea. Cada año, estas patologías se cobran la vida de 1,7 millones de personas. Pero el daño va mucho más allá: también contribuyen al aumento de la discapacidad, a la jubilación anticipada y al absentismo, con un impacto directo en la calidad y en la esperanza de vida. En este contexto, la Comisión de Salud Pública del Parlamento Europeo ha adoptado un informe que insta a la implementación de una estrategia integral y coordinada. Además, de fondo hay una idea clave: el 80 por ciento de estas patologías son evitables.
62 millones de personas conviven con una enfermedad cardiovascular en la Unión Europea. El impacto es muy grande, pero las autoridades aseguran que estas cifras son reversibles. Sin embargo, para alcanzar los objetivos marcados es necesario implantar planes específicos. Además, la Unión Europea busca aumentar la prevención desde las consultas de Atención Primaria.
Cuatro ejes para acabar con las enfermedades cardiovasculares
En el informe se identifican varios frentes para abordar la mortalidad y la morbilidad. Entre ellos destaca el consumo de tabaco. El documento reclama una regulación más estricta de los productos de nicotina y los cigarrillos electrónicos, además de medidas frente al consumo nocivo de alcohol. En la misma línea, la alimentación poco saludable y el sedentarismo figuran entre los principales factores de riesgo. Por ello, el Parlamento pide limitar la publicidad de alimentos poco saludables dirigida a menores y facilitar el acceso a dietas equilibradas. Cabe destacar que estas dos líneas de acción ya se están llevando a cabo en España.
El impacto ambiental constituye otro de los grandes riesgos. Más del 18 por ciento de las muertes cardiovasculares en Europa están relacionadas con factores como la contaminación, las sustancias químicas o las olas de calor. Por tanto, insisten en la necesidad de abordar esta causa.
Por último, el informe alerta de la brecha de género en el diagnóstico y tratamiento y reclama protocolos específicos. Así, se aboga por potenciar la Atención Primaria para garantizar diagnósticos precoces. También propone el despliegue seguro y ético de herramientas digitales e inteligencia artificial en las consultas, así como la creación de una red europea de centros de excelencia cardiovascular para mejorar el acceso a cuidados multidisciplinares de alta calidad en todos los Estados miembros.