El análisis estudia la expresión de 56 genes relacionados con la respuesta inmunitaria a partir de una muestra de sangre.

El análisis estudia la expresión de 56 genes relacionados con la respuesta inmunitaria a partir de una muestra de sangre.

Avances

Un test de ARNm experimental multiplica por nueve la detección de cáncer de páncreas precoz

El sistema, probado en un estudio piloto, detectó nueve de cada diez tumores en estadios 0 y I, frente a uno de cada diez con el marcador CA19-9

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Un nuevo sistema diagnóstico basado en el análisis del ARN mensajero (ARNm) en sangre ha mostrado una sensibilidad muy superior a la del marcador tumoral más utilizado para identificar el cáncer de páncreas en sus primeras etapas. La prueba fue capaz de localizar el 90 por ciento de los tumores en estadios 0 y I incluidos en un estudio piloto, mientras que el CA19-9 solo reconoció el 10 por ciento. Los resultados, publicados en Scientific Reports, revista del grupo Nature, abren una posible vía para detectar el adenocarcinoma ductal de páncreas cuando todavía puede tratarse con intención curativa. No obstante, los investigadores advierten de que el trabajo se realizó en un único centro y con solo diez pacientes con enfermedad temprana, por lo que serán necesarios estudios multicéntricos de mayor tamaño antes de valorar su incorporación a la práctica clínica.

Uno de los principales retos de esta patología es conseguir diagnosticarla cuanto antes, ya que actualmente la mayoría de los casos se descubren en fases avanzadas. De hecho, la supervivencia relativa a cinco años apenas alcanza el 13 por ciento al considerar conjuntamente todos los estadios, pero supera el 80 por ciento entre los pacientes con carcinoma in situ o tumores inferiores a diez milímetros. Pese a ello, los estadios 0 y I representan actualmente una proporción muy reducida de los diagnósticos.

Análisis de la expresión de 56 genes

La investigación, que se ha desarrollado en el Hospital Universitario de Kanazawa, en Japón, analizó a diez pacientes con cáncer de páncreas en estadio 0 o I y a 104 personas sanas como grupo de control. Entre los casos estudiados había dos carcinomas in situ sin una masa visible en las pruebas de imagen y ocho tumores en estadio I con diámetros de entre cinco y 19 milímetros. Para el diagnóstico, el sistema utiliza una muestra de sangre completa para medir, mediante PCR con transcriptasa inversa, la expresión de 56 genes relacionados principalmente con la respuesta inmunitaria. Un algoritmo previamente establecido procesa esta información y genera una puntuación destinada a clasificar el resultado como positivo o negativo para cáncer de páncreas.

Aplicando el umbral definido antes del inicio del estudio, el sistema identificó correctamente a nueve de los diez pacientes. En cambio, solo uno de ellos presentó valores de CA19-9 iguales o superiores al umbral clínico habitual de 37 unidades por mililitro. Esta diferencia también se reflejó en la capacidad diagnóstica global de ambas pruebas. El área bajo la curva -un parámetro que mide la precisión de un método para distinguir entre personas con y sin la enfermedad- fue de 0,84 para el análisis de ARNm, frente al 0,66 registrado por el CA19-9. Por ello, los investigadores plantean que el sistema podría identificar alteraciones inmunitarias asociadas al tumor incluso cuando la lesión presenta un tamaño reducido. Su mecanismo sería diferente al del CA19-9, cuyos niveles dependen en mayor medida del volumen tumoral y de la cantidad de proteína secretada por las células cancerosas.

No obstante, la capacidad de localizar un mayor número de tumores tempranos tuvo como contrapartida una menor especificidad. El análisis de ARNm clasificó correctamente como sanas al 70,2 por ciento de las personas del grupo de control, mientras que el CA19-9 alcanzó una especificidad del 97,1 por ciento. Esto significa que la nueva prueba genera más falsos positivos y su uso aislado en un programa de cribado podría llevar a someter a personas sin cáncer a exploraciones adicionales, además de provocar preocupación y aumentar el riesgo de intervenciones innecesarias.

Para equilibrar ambos parámetros, los investigadores estudiaron una puntuación que combinaba el análisis de ARNm y el CA19-9. Esta fórmula elevó la especificidad hasta el 93,3 por ciento, aunque redujo la sensibilidad al 60 por ciento. Su área bajo la curva se situó en 0,815. La ausencia de una correlación significativa entre los resultados de los dos métodos sugiere, según el estudio, que cada uno recoge dimensiones biológicas diferentes del cáncer de páncreas. El análisis de ARNm ofrecería una mayor sensibilidad en las primeras etapas, mientras que el marcador tumoral aportaría una mayor capacidad para descartar la enfermedad.

Estudio piloto con diez casos precoces

A pesar del hallazgo, el reducido número de pacientes constituye la principal limitación del trabajo. Aunque se evaluaron 253 personas diagnosticadas de cáncer de páncreas entre 2020 y 2024, solo diez cumplían los criterios para formar parte del grupo con enfermedad en estadio 0 o I. Esta pequeña muestra genera intervalos de confianza amplios. En el caso de la sensibilidad del sistema de ARNm, estimada en un 90 por ciento, el intervalo osciló entre el 55,5 y el 99,8 por ciento. Por ello, los autores -Masaki Miyazawa, Hajime Takatori, Masaki Nishitani, Noboru Takata, Akihiro Seki, Kouki Nio, Noriho Iida, Tetsuro Shimakami y Taro Yamashita- consideran que los resultados deben interpretarse como una señal preliminar y no como una demostración definitiva de su utilidad diagnóstica.

Los investigadores no plantean por ahora el empleo del sistema como prueba de cribado para la población general. Su posible utilidad se situaría como herramienta complementaria en pacientes seleccionados que presenten un riesgo elevado o una sospecha clínica de cáncer de páncreas. Entre sus potenciales aplicaciones figuran las personas con antecedentes familiares, pancreatitis hereditaria o crónica y diabetes de reciente aparición. También podría utilizarse en pacientes con alteraciones indirectas en las pruebas de imagen -como cambios en el conducto pancreático o atrofia focal- pero sin una masa detectable, así como en aquellos casos en los que las técnicas diagnósticas habituales no ofrecen una confirmación definitiva.

El grupo de comparación estuvo compuesto, además, por personas sanas y no por pacientes con pancreatitis, lesiones quísticas, otros tumores o enfermedades inflamatorias. Puesto que la prueba analiza genes vinculados a la respuesta inmunitaria, estas patologías también podrían modificar su resultado y aumentar el número de falsos positivos. Antes de su posible aplicación clínica será necesario validar el sistema en cohortes independientes y multicéntricas, incorporar grupos de control con otras enfermedades pancreáticas y realizar un seguimiento de las personas que obtengan un resultado positivo sin presentar inicialmente un tumor. Estos trabajos deberán confirmar si el análisis de ARNm puede contribuir a diagnosticar más casos en las etapas en las que todavía existen mayores posibilidades de tratamiento curativo.