Lucía Riofrío, estudiante de quinto de Medicina
Lucía, la estudiante que dejó Medicina por Bioquímica y que volvió a los pocos meses: "Es mi vocación"
La exigencia de la carrera y la distancia con sus seres queridos hicieron que esta futura médica se desencantara de la profesión
Dejar el grado de Medicina no significa renunciar para siempre a ser médico. A Lucía Riofrío le ocurrió precisamente lo contrario: abandonó la carrera tras su primer año en una privada de Madrid, comenzó Bioquímica y, apenas unos meses después, se dio cuenta de que había tomado una decisión "en caliente" y decidió retomar lo que siempre había sido su vocación. Cuatro años después, está a punto de comenzar quinto de Medicina en Sevilla, con las ideas claras y el objetivo de preparar el examen MIR cuando finalice la facultad.
Riofrío todavía conserva algunos de los juguetes que más usaba de niña. Son fonendos y otros utensilios sanitarios con los que cuidaba de sus pacientes imaginarios. En el colegio siempre tuvo buenas notas y, en definitiva, desde que tuvo uso de razón tenía claro que quería ser médica.
A pesar de ser una estudiante ejemplar, se presentó a la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) y los resultados no fueron los esperados. Tuvo una nota alta, casi un 13, pero no era suficiente para entrar en ninguna facultad de Medicina. En la convocatoria extraordinaria de ese mismo año repitió el examen y, esta vez sí, consiguió la puntuación suficiente para cualquier facultad.
Entrar a Medicina en la privada
Sin embargo, ese resultado no servía para ese año, tenía que esperar al siguiente, así que paralelamente a todo este proceso se presentó a examen de acceso de la Universidad CEU San Pablo, en Madrid, donde logró que la admitieran. Su objetivo era terminar el primer año y luego marcharse a Sevilla, ya fuera con la tramitación del expediente o con su nota de la PAU en la convocatoria extraordinaria.
La teoría estaba clara, pero llevarla a la práctica no fue tan fácil. Riofrío es de Jerez de la Frontera, y se considera a sí misma una persona familiar. Esta circunstancia le afectó negativamente en todo el proceso. Aunque se esforzó diariamente para obtener buenas notas en Medicina, y lo logró, cada vez se sentía más sola. "No me gusta Madrid para vivir y echaba de menos a mis seres queridos", ha aseverado a Redacción Médica.
Estrés y ansiedad durante la carrera de Medicina
Entre la exigencia académica y la distancia de su familia, esta estudiante terminó sufriendo estrés y ansiedad, hasta el punto de desencantarse de la Medicina. Se preguntaba: "si he sentido esto solo el primer año, ¿cómo serán los próximos cinco?". Así que, muy a su pesar, tras terminar primero en Madrid y con la nota extraordinaria en Sevilla, dio un cambio radical a su carrera y entró en Bioquímica.
Durante el primer cuatrimestre se lo pasó "genial". "Me alojaba en una residencia con muchos compañeros e hice multitud de amigos. Nada que ver con Madrid. Además, podía bajar los fines de semana a mi casa en Jerez de la Frontera", ha detallado. No obstante, sintió que la exigencia tampoco distaba mucho de Medicina, y se dio cuenta de que no estaba en la carrera que realmente quería por una decisión en caliente. "La Bioquímica no me llenaba", ha afirmado, y añade que siempre había querido ser médica y que, solo por un mal año, no iba a 'tirar' esos sentimientos "por la borda".
Entrar en Medicina por segunda vez
Por tanto, tras reflexionarlo, abandonó la carrera de Bioquímica en el segundo cuatrimestre, se preparó de nuevo la PAU y entró en Medicina, esta vez, en Sevilla. De eso han pasado cuatro años y en septiembre empezará quinto curso en la facultad. Haciendo un balance, considera que ese cambio de grado le vino muy bien, porque, si no lo hubiera hecho, habría terminado Medicina "más frustrada".
De cara al futuro, tiene pensado prepararse el examen MIR y formarse como especialista. No obstante, hay otro camino que siempre le ha llamado la atención: la docencia. No descarta buscar la manera de compaginar ambas disciplinas. Eso sí, todo dentro del sector sanitario.