Miguel Angel Souto, director de Innovación y Desarrollo de Negocio de Idibell; y Marta Agudo, presidenta de ANIH,
"Europa ha creado en innovación biomédica burocracia excesiva disfrazada de protección ética"
España sigue enfrentándose a problemas como la precariedad, la burocracia, la falta de financiación en investigación
China se ha convertido en pocos años en uno de los grandes motores mundiales de la innovación biomédica, hasta el punto de situarse por delante de Europa en ámbitos como el desarrollo de ensayos clínicos, la investigación traslacional o la atracción de talento científico. Mientras el modelo europeo mantiene la ética como uno de sus pilares irrenunciables, expertos consultados por Redacción Médica advierten de que el continente debe reducir la burocracia, reforzar la financiación e impulsar una mayor colaboración público-privada si quiere competir con potencias como China. A su juicio, el éxito del país asiático responde a una estrategia sostenida de inversión, estabilidad y planificación a largo plazo. Además, afirman que Europa “ha generado una burocracia excesiva que, en muchos casos, se disfraza de protección ética. La ética es irrenunciable, pero no puede convertirse en un obstáculo que impida innovar”.
Para conocer de primera mano qué está haciendo bien China que España y Europa todavía no han conseguido replicar, Marta Agudo, presidenta de la Asociación Nacional de Investigadores Hospitalarios (ANIH), afirma en Redacción Médica que el país asiático “lleva años realizando una apuesta estratégica y sostenida por la ciencia. Ha invertido de forma continuada en investigación, tecnología e innovación, ha enviado a sus científicos a formarse en los mejores centros internacionales y posteriormente ha conseguido atraerlos de nuevo al país”. En cambio, la especialista asegura que España “sigue enfrentándose a problemas como la precariedad, la burocracia, la falta de financiación y la ausencia de una carrera investigadora estable, mientras que Europa presenta además una escasa cohesión para desarrollar políticas científicas comunes”.
Miguel Souto, director de Innovación y Desarrollo de Negocio del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (Idibell), con experiencia en el desarrollo de proyectos en China, defiende que el país ha apostado de forma estratégica por la biomedicina: “No ha sido un proceso accidental, sino una decisión de Estado acompañada de una fuerte inversión económica. Han alineado la estrategia con la financiación y han desarrollado un marco regulatorio que, sin ser menos exigente, es mucho más práctico y ágil que el europeo”. Pese a que Souto certifica que China responde a un contexto político y cultural muy distinto al europeo, “han conseguido combinar inversión, regulación, desarrollo tecnológico y capacidad de ejecución”.
Marta Agudo, presidenta de la Asociación Nacional de Investigadores Hospitalarios
"España sigue enfrentándose a problemas como la precariedad, la burocracia, la falta de financiación y la ausencia de una carrera investigadora estable"
Actualmente, España cuenta con investigadores de gran nivel y participa en estudios internacionales de referencia. Pese a ello, Agudo confirma que el mayor problema del país se encuentra en la financiación del paso intermedio entre el descubrimiento científico y su aplicación clínica. "España genera ciencia de gran calidad, pero cuesta convertir esos hallazgos en patentes, atraer inversión empresarial y desarrollar productos que lleguen a los pacientes. Además, existe poca cultura de inversión privada en innovación biomédica".
Para Souto, el talento científico en España “existe y está más que demostrado. De hecho, los investigadores españoles se marchan a países como Países Bajos, Dinamarca, Reino Unido, Estados Unidos o Corea, donde son muy valorados por su capacidad para encontrar soluciones creativas a problemas complejos”.
La financiación y la colaboración público-privada
El verdadero cuello de botella identificado por Souto está en todo lo que rodea al laboratorio: “Falla la financiación, especialmente en la fase de transferencia entre la investigación y el mercado. También existen importantes barreras regulatorias, una excesiva complejidad administrativa y una falta de apoyo especializado para acompañar a los investigadores durante todo el proceso de innovación”.
Además, para el experto de Idibell es necesario que España profesionalice “las oficinas de transferencia tecnológica, reforzar los equipos de apoyo jurídico, financiero y empresarial e impulsar una verdadera colaboración público-privada. Sin todo ese ecosistema, resulta muy difícil convertir un descubrimiento científico en un producto que llegue a los pacientes”.
La colaboración entre las instituciones públicas y privadas es, a juicio del investigador, una de las claves para que Europa avance. En este sentido, advierte de que, si España no encuentra nuevas fuentes de financiación, “puede encontrarse con serias dificultades para mantener el ritmo de innovación, debido a que los fondos europeos Next Generation finalizarán pronto”.
La burocracia excesiva, el talón de Aquiles español
Los cambios que debería realizar España para acelerar el desarrollo de ensayos clínicos, medicamentos y nuevas tecnologías, siguiendo la estela de China, pasan por, según afirma la presidenta de ANIH, “consolidar una estructura estable de investigación. Es imprescindible reforzar la investigación básica, aumentar la financiación y crear equipos estables con contratos dignos. Actualmente, muchos ensayos clínicos salen adelante gracias al esfuerzo personal de investigadores con contratos precarios que dependen de proyectos temporales. Sin estabilidad es imposible trasladar la innovación de forma eficiente a los pacientes”.
En este sentido, la base del problema es, a su juicio, la “falta de financiación estructural y de una planificación a largo plazo. Esa situación genera precariedad laboral, impide consolidar equipos de investigación y favorece la fuga de talento”.
Miguel Souto, director de Innovación y Desarrollo de Negocio de Idibell
"Europa puede cambiar el rumbo si reduce la burocracia, facilita el acceso al mercado y retiene el talento investigador"
La burocracia excesiva es otro de los grandes talones de Aquiles de la investigación biomédica española. La especialista describe el impacto que esto supone: “La carga administrativa se ha convertido en un obstáculo diario. Los investigadores dedican una parte importante de su tiempo a trámites administrativos para compras o gestiones de escasa cuantía, en lugar de investigar. Esa burocracia ralentiza los proyectos, resta competitividad y desvía recursos humanos que deberían destinarse a la actividad científica”.
Decisiones estratégicas, el único camino para que Europa recupere competitividad
Ante la posibilidad de que Europa aún esté a tiempo de competir con el ritmo de innovación de China, Agudo sostiene que el Viejo Continente “todavía puede competir, pero necesita un cambio profundo de estrategia. Dispone de científicos de primer nivel, excelentes sistemas sanitarios y una gran tradición investigadora, pero debe acompañar esas fortalezas con mayor inversión, menos burocracia, atracción de talento y una planificación a largo plazo”. Además, recuerda que “la innovación biomédica requiere décadas de trabajo, por lo que las políticas científicas deben mirar más allá de los resultados inmediatos y apostar por proyectos sostenidos en el tiempo”.
En este sentido, Souto está convencido de que Europa todavía está a tiempo de cambiar el rumbo, pero necesita tomar decisiones estratégicas cuanto antes: “Debe apostar por una política común de innovación, reducir la burocracia, facilitar el acceso al mercado y retener el talento investigador. Si no lo hace, acabará limitándose a regular tecnologías desarrolladas en otros países en lugar de liderarlas”.
En caso de que no se materialice este cambio, Europa corre el riesgo de que “empresas innovadoras decidan desarrollar sus productos donde el acceso al mercado es más rápido. Eso supone perder inversión, talento, empleo y capacidad de generar innovación propia. Europa todavía puede competir, pero necesita una estrategia clara y sostenida a largo plazo”.