Sorne Polita y Raquel Vázquez.
Preparar el EIR después de un turno de 12 horas: "Es duro pero factible"
Dos enfermeras que trabajaron a la vez que estudiaban para la prueba explican cómo compaginar esta dualidad con éxito
La preparación al examen EIR no suele contar con una dedicación exclusiva. La realidad de muchas enfermeras lleva a que, habitualmente, aquellas que quieran lograr una plaza para su especialidad soñada tengan que enfrentarse a una carrera de fondo con un obstáculo clave: el trabajo. Compaginar el ejercicio de la profesión con la preparación EIR es la realidad de muchas enfermeras pero, a pesar de ser un recorrido duro y marcado por la exigencia, "merece la pena".
Así lo recuerda Sorne Polita, matrona y tutora EIR de CTO. Esta enfermera no solo decidió compaginar su trabajo con el EIR, sino que sumó también sus estudios de árabe. Explica a Redacción Médica que completó su carrera en una época en la que había mucho trabajo, poco antes del covid, y por ello no quiso desaprovechar la oportunidad de trabajar nada más terminar el grado de Enfermería. "Estuve trabajando y estudiando durante toda la preparación desde que acabé y hacía turnos de 12 horas", comenta.
Cuando estos turnos eran de mañana, al llegar a casa se ponía inmediatamente a hacer test en el campus de CTO con la herramienta de 'autoevaluación', algo que le parecía "maravilloso", ya que podía generar ella misma los test y corregirlos una vez hechos. Cuando las 12 horas de trabajo eran nocturnas, estudiaba durante el día y en los huecos libres. "Tienes que tener presente que, si quieres trabajar y estudiar, debes sacrificar un poco tu vida privada y saber que el tiempo que vas a tener libre, prácticamente tienes que dedicarlo a estudiar. Obviamente, me dejaba algún día libre, pero hay que implicarse un poco más que si decides dedicarte a estudiar solamente", apunta.
A pesar del esfuerzo, Sorne asegura que es "completamente factible": "La preparación fue bastante dura, pasas momentos peores y momentos mejores, momentos en los que no lo ves nada posible y momentos en los que te ves mejor, pero, al final, los meses pasan y, con trabajo, las cosas se consiguen. Yo no estaba dispuesta a dejar de trabajar y, después de todo, conseguí mi sueño y considero que, al igual que yo, muchas otras personas pueden conseguirlo".
"Preparé el EIR y, a la vez, trabajé durante los tres meses de verano. De hecho, logré mi plaza ese mismo año"
En cuanto a las recomendaciones de estudio, Sorne asegura que el mayor consejo está en la organización, pues se trata de una clave para poder priorizar los temas más importantes y gestionar unas sesiones de estudio ordenadas, dado que no se va a poder disponer de todo el tiempo posible durante el día. A esto suma como 'trucos' seguir al pie de la letra las directrices de los tutores en cuanto a la importancia de los temarios, de la forma de estudiar y, por supuesto, "no dejar los simulacros y las clases de lado".
"Se te ofrece la oportunidad de adecuarte el calendario a tus posibilidades y eso es una herramienta que yo considero de mucha utilidad. Si una enfermera se está planteando prepararse el EIR y no sabe si hacerlo porque también quiere trabajar, por mi experiencia le digo que es posible y yo animo a hacerlo porque es completamente factible y la recompensa y el orgullo que se siente es muy grande".
Preparar el EIR y trabajar durante el verano
La enfermera especializada en Enfermería Familiar y Comunitaria, Raquel Vázquez, también fue alumna de CTO y consiguió su plaza de especialista con la academia. Como Sorne, ella se enfrentó a su preparación EIR a la vez que trabajó, y lo hizo durante todo el verano, una época dura marcada por ser un periodo de descanso y desconexión habitual. "Al terminar la carrera me puse a trabajar y quise compaginar ambas cosas. Trabajé durante los tres meses de verano y seguía a la vez con la preparación y, de hecho, logré mi plaza ese mismo año. Fue una experiencia muy satisfactoria", asegura.
Compaginar trabajo y EIR es algo "factible" y para Raquel lo fue, en su mayoría, gracias a la preparación que llevó a cabo con la academia de formación. "Te ayudan mucho a la hora de intentar cuadrar tu calendario y de organizar los tiempos, te dan muchos consejos sobre cómo aprovechar al máximo, qué es lo que tienes que priorizar y lo que no... En todo momento sientes siempre ese apoyo y acompañamiento. Durante todas las vueltas sientes la ayuda de un gran equipo de profesores y tutores, que al final son siempre esa figura de soporte académico y emocional tan importante. Están ahí en toda la preparación y te acompañan en todo momento, siendo clave ese apoyo más psicológico en los momentos en los que la presión es mayor", reconoce.