María Magdalena del Campo, candidata a presidir el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid.
María Magdalena del Campo desgrana su hoja de ruta en caso de llegar al frente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid (COFM). Del Campo encabeza
una de las tres candidaturas que se han presentado a las elecciones, que se celebrarán el 19 de abril. La candidata ha explicado en una entrevista a
Redacción Médica los
motivos que le han impulsado a dar este paso y cuál es su visión sobre el Colegio y la farmacia madrileña.
Su candidatura defiende que ofrece una "
alternativa sólida, ilusionante y coherente con los retos actuales de la farmacia madrileña". Del Campo ha destacado que cree en una "
farmacia con un papel más asistencial, más reconocida y mejor integrada en las decisiones sanitarias". En este sentido, la también profesora de Farmacia en la Universidad Alfonso X el Sabio ha enumerado hasta
siete problemas principales de los farmacéuticos de Madrid, ante los que plantea diversas soluciones, como
"impulsar la remuneración de servicios farmacéuticos".
¿Qué balance hace de la gestión del actual presidente al frente del COFM?
Prefiero no entrar a valorar la gestión del actual presidente, porque creo que el momento actual requiere más mirar hacia adelante que hacer análisis retrospectivos. Todas las etapas aportan elementos positivos y aprendizajes, y desde el respeto institucional considero que corresponde a los colegiados hacer su propia valoración.
Mi compromiso como candidata se centra en presentar un proyecto propio, con propuestas concretas y orientadas a las necesidades reales de la profesión en este momento. Creemos que el Colegio tiene margen para evolucionar hacia un modelo más participativo, más integrador y con mayor capacidad de influencia en el ámbito sanitario.
Nuestra candidatura plantea una forma de trabajar basada en la escucha activa, la transparencia y la búsqueda de resultados medibles para todos los farmacéuticos, independientemente de su ámbito de ejercicio. Más que comparar, lo que proponemos es ofrecer una alternativa sólida, ilusionante y coherente con los retos actuales de la farmacia madrileña.
¿Cuáles son los motivos por los que se ha presentado como candidata a presidir el colegio?
Me presento como candidata porque creo que la profesión se encuentra en un momento decisivo, en el que es necesario dar un paso adelante y construir un Colegio más cercano, más representativo y más útil para todos. He percibido que existe una demanda real de mayor participación, de escucha activa y de una representación que integre a todos los farmacéuticos, independientemente de su especialidad. Ese convencimiento es el que me impulsa a asumir este reto con responsabilidad.
Mi objetivo es contribuir a que el Colegio evolucione hacia un modelo más abierto, con mayor capacidad de influencia en el sistema sanitario y centrado en aportar valor real al día a día del colegiado. Creo en una farmacia con un papel más asistencial, más reconocida y mejor integrada en las decisiones sanitarias. En definitiva, me presento porque considero que puedo aportar una visión integradora, rigurosa y orientada al futuro, y porque estoy convencida de que, con trabajo y compromiso, podemos construir un Colegio que represente verdaderamente a toda la profesión.
¿Cuáles son los principales problemas de los farmacéuticos de Madrid?
Los farmacéuticos de Madrid comparten muchos retos con el conjunto de la profesión en España, pero también presentan particularidades propias de una comunidad grande, diversa y con alta presión asistencial.
Uno es la falta de reconocimiento del papel asistencial. Aunque el farmacéutico es un profesional sanitario altamente cualificado, su papel sigue estando infrautilizado dentro del sistema sanitario dada la escasa integración en equipos multidisciplinares, tiene poca o ninguna participación en decisiones clínicas, así como que los servicios profesionales están aún poco desarrollados y, sobre todo, no remunerados.
El segundo es el modelo económico dependiente del medicamento. La farmacia comunitaria sigue dependiendo en gran medida del margen del medicamento, lo que genera una presión económica creciente, especialmente en farmacias pequeñas o rurales. Existe una gran dificultad para implantar servicios asistenciales y una falta de diversificación de ingresos profesionales El tercero es la situación de los farmacéuticos adjuntos. Es uno de los puntos más sensibles y perseguimos unas condiciones laborales mejorables, denunciamos la falta de reconocimiento acorde a su responsabilidad sanitaria y su escasa proyección profesional.
Por otro lado, la desigualdad entre ámbitos profesionales No todos los farmacéuticos se sienten igualmente representados, por lo que hay una sensación de falta de integración real en el Colegio. Urge la necesidad de mayor visibilidad de todas las salidas profesionales. También la carga burocrática y administrativa. Nos encontramos con un exceso de trámites, sistemas que no siempre están bien coordinados y el tiempo que se resta a la atención al paciente.
Otro es la digitalización incompleta. Aunque ha habido avances, aún existen retos porque los sistemas no están plenamente integrados. La persistencia de procesos como el cupón precinto y la necesidad de herramientas digitales realmente útiles para la práctica diaria son también aspectos a tener en cuenta. También el intrusismo profesional en áreas como Nutrición, Dermofarmacia, Fitoterapia o Veterinaria. Se percibe una pérdida de espacio profesional, a veces por falta de regulación o regulación confusa o por la poca visibilidad del farmacéutico como pieza fundamental en esas áreas. Finalmente, los cambios en el modelo sanitario. Esto es debido a un envejecimiento poblacional que ha provocado el aumento de pacientes crónicos complejos. Impera la necesidad de nuevos servicios (adherencia, seguimiento, atención domiciliaria). Todo esto exige redefinir el papel del farmacéutico, pero aún no se ha materializado completamente.
¿Cómo pretende solucionarlos?
Nuestra propuesta es clara; pasar del diagnóstico a la acción. Vamos a impulsar la remuneración de servicios farmacéuticos, reducir la carga burocrática, avanzar en la digitalización real y defender con firmeza el papel sanitario del farmacéutico. Apostamos por un Colegio más integrador, que dé voz a todos los ámbitos profesionales y que negocie con la Administración soluciones concretas y medibles. Queremos una farmacia más reconocida, más sostenible y plenamente integrada en el sistema sanitario.
Dice que los farmacéuticos no se colegian porque no se identifican con el COFM. ¿Por qué lo cree y cómo piensa revertirlo?
Creo que una parte de los farmacéuticos no se colegia o no se siente identificada porque percibe el Colegio como una estructura lejana, poco representativa de todos los ámbitos profesionales y con escasos beneficios tangibles en su día a día.
Para revertirlo, es fundamental avanzar hacia un Colegio más abierto, participativo y útil. Esto implica dar voz real a todas las especialidades, mejorar la comunicación, ofrecer servicios de valor añadido como formación, desarrollo profesional y asesoramiento y, sobre todo, demostrar con hechos que el Colegio defiende activamente los intereses de todos los farmacéuticos. El objetivo fundamental es que cada profesional sienta que el Colegio no es una obligación administrativa, sino una herramienta que le aporta valor y le representa de verdad.
¿Qué papel cree que debería ocupar el farmacéutico en el sistema público de salud?
El farmacéutico debe ocupar un papel plenamente integrado, activo y reconocido como profesional sanitario clave dentro del sistema público de salud. No hablamos solo de dispensar medicamentos, sino de asumir funciones asistenciales como seguimiento farmacoterapéutico, mejora de la adherencia, educación sanitaria y participación en prevención y salud pública
El farmacéutico es el profesional más accesible del sistema sanitario y puede aportar un valor enorme en el manejo del paciente crónico, en la detección precoz de problemas de salud y en la optimización de los tratamientos. Para ello, es imprescindible avanzar en tres aspectos: integración en equipos multidisciplinares, definición clara de servicios y su remuneración adecuada. Debemos evolucionar hacia un modelo en el que la farmacia no sea solo un punto de dispensación, sino un verdadero espacio asistencial al servicio del paciente y del sistema sanitario.
De aprobarse el nuevo Convenio Colectivo Nacional de Farmacias, ¿qué impacto tendrá en los farmacéuticos de la comunidad y cómo cambiará su situación?
La aprobación de un nuevo Convenio Colectivo Nacional de Farmacias, cambiando algunos puntos y mejorando determinados aspectos, tendría un impacto relevante en los farmacéuticos de la Comunidad de Madrid, especialmente en términos de condiciones laborales, reconocimiento profesional y organización del trabajo.
En primer lugar, puede suponer una mejora en las condiciones económicas, particularmente para los farmacéuticos adjuntos, que son quienes más directamente dependen del convenio. Esto contribuiría a un mayor reconocimiento de su responsabilidad sanitaria y a una mayor estabilidad profesional. Además, un convenio actualizado debería abordar una regulación más clara de la jornada laboral y las guardias, una mejora de la conciliación y una definición más precisa de funciones y categorías profesionales
Si se plantea de forma adecuada, puede ayudar a avanzar hacia un modelo en el que el farmacéutico no solo sea un dispensador, sino un profesional sanitario con mayor reconocimiento dentro del equipo. No obstante, más allá del contenido concreto del convenio, lo importante es que refleje la realidad actual de la profesión y contribuya a dignificar sus condiciones. Desde el Colegio, nuestro papel debe ser acompañar este proceso, facilitar el diálogo y velar porque el resultado final beneficie realmente al conjunto de los farmacéuticos. En definitiva, puede ser una oportunidad para dar un paso adelante, siempre que el convenio esté alineado con las necesidades reales del sector.
¿Cómo debería ser la relación entre el COFM y las Administraciones públicas?
La relación entre el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid y las Administraciones públicas debe ser institucional, leal y constructiva, pero también firme e independiente. El Colegio tiene la responsabilidad de colaborar con la Administración en todo aquello que mejore la salud de los ciudadanos, aportando el conocimiento y la capacidad asistencial de los farmacéuticos. Pero esa colaboración no puede implicar renunciar a su papel fundamental: defender los intereses de la profesión.
Por tanto, debe existir un diálogo constante y fluido entre ambas partes, una participación activa en la elaboración de políticas sanitarias y una capacidad de propuesta, no solo de respuesta Y, al mismo tiempo, una posición clara cuando sea necesario. El Colegio debe ser un interlocutor respetado, pero también exigente, que plantee soluciones, reclame avances y no acepte situaciones que perjudiquen a los farmacéuticos. Tenemos que construir una relación basada en la confianza y la utilidad mutua, pero siempre con autonomía y con un compromiso claro con la profesión y con la sociedad.
¿Qué compromisos adquiere con sus votantes?
Adquiero un compromiso claro: trabajar con rigor, transparencia y dedicación para que el Colegio sea verdaderamente útil y representativo para todos los farmacéuticos.
Me comprometo a: escuchar activamente al colegiado y dar cabida a todas las especialidades; impulsar medidas concretas y evaluables, especialmente en el desarrollo y la remuneración de los servicios profesionales; defender con firmeza los intereses de la profesión ante la Administración; y garantizar una gestión transparente y participativa, con rendición de cuentas.
Pero, sobre todo, me comprometo a algo esencial, la coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos. Nuestro objetivo es que cada farmacéutico perciba que el Colegio le aporta valor real, le representa y le acompaña en su desarrollo profesional.
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