Un estudio evalúa su eficacia como inmunización sistémica en preadolescentes desde que se introdujo en 1991

La vacuna de la hepatitis B redujo a la mitad su incidencia en Cataluña
El equipo del estudio, liderado por Àngela Domínguez.


13 mar. 2019 11:20H
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La introducción de la vacuna de la hepatitis B en preadolescentes ha significado una reducción del 52 por ciento de la tasa de incidencia de la enfermedad en Cataluña, según un estudio en el que han participado la Universidad de Barcelona y el Ciber de Epidemiología y Salud Pública (Ciberesp).

El trabajo ha analizado la eficacia y el impacto del programa de vacunación sistémica en preadolescentes establecido en Cataluña hace 21 años. Los resultados muestran que, tras introducir el programa, la tasa de incidencia en la población general pasó de 2,5 por cada 100.000 personas en 1991 a 1,2 en 2014.

El estudio ha sido publicado en Vaccine y en él han participado expertos del Grupo de Investigación en Epidemiología, Prevención y control de Enfermedades Transmisibles de la UB, de la Agencia de Salud Pública de Cataluña y de la de Barcelona, liderados por Àngela Domínguez, del Departamento de Medicina de la UB y del Ciberesp.


Vacunacion sistemática


En 1991 se introdujo la vacunación sistémica contra la hepatitis B en preadolescentes. “Hasta ese momento se vacunaba a los grupos de riesgo, como por ejemplo trabajadores sanitarios o pacientes hemofílicos y de hemodiálisis. Sin embargo, este tipo de vacunación no era suficiente para lograr una reducción marcada en la incidencia”, explican los investigadores.


Los resultados demuestran que "la eficacia y el impacto del programa de vacunación han sido elevados"


Se han analizado retrospectivamente cohortes vacunadas y no vacunadas, seleccionadas según el año de nacimiento, así como los casos de hepatitis B entre 2000 y 2014 registrados por la Subdirección General de Vigilancia y Respuesta a Emergencias de Salud Pública de la Agencia de Salud Pública de Cataluña.

La tasa de incidencia fue de 4,1 por 100.000 personas al año en la cohorte no vacunada y de 0,03 por 100.000 personas al año en la cohorte vacunada. Por tanto, la eficacia del programa fue del 99,3 por ciento y el beneficio atribuido al estimar la fracción prevenida fue del 64,56 por ciento.

Según los investigadores, estos resultados demuestran que “la eficacia y el impacto del programa de vacunación frente a la hepatitis B en preadolescentes han sido elevados, con el consiguiente beneficio para la comunidad”.

La vacunación en preadolescentes se suspendió en 2014, ya que al introducirse en 2002 la vacunación en el primer año de vida ya no era necesaria.
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