, saber lidiar con la presión que ejercen estos escenarios se convierte en un elemento clave para los profesionales, conscientes de que, cualquier
, puede ser fatal. La formación debe ser, por tanto, acorde a la magnitud del desafío, tanto en forma como en tiempo. Con esa idea en mente, el Hospital Virgen del Rocío implantaba un
Esto no quiere decir que los facultativos vayan a ponerse, aunque sea de forma simulada, a los mandos de un avión. Lo que se ha hecho desde el centro sevillano es emular-y adaptar- el
modelo de progresión formativa y certificación que utiliza el colectivo de pilotos, "basado en la necesidad de acreditar
entrenamiento repetido en entornos seguros antes de la práctica clínica real", detalla Javier Padillo, jefe del Servicio de Cirugía General del hospital y director del programa. De esta manera, las variables evaluadas corresponderían a "la práctica quirúrgica, la literatura científica y las posibilidades de medición objetiva que ofrecen los simuladores actuales".
Cirujanos expertos como referencia
El programa, en concreto, adopta un modelo de proficiency-based progression (PBP), en el que la progresión depende del nivel de competencia demostrado y no del tiempo de exposición. Así, para cada fase del itinerario formativo, se establece un número mínimo de horas obligatorias de entrenamiento en simulador. Sin embargo, explica el cirujano, al igual que ocurre en los modelos más avanzados de capacitación, el tiempo de práctica por sí solo no es suficiente para autorizar la progresión hacia escenarios clínicos reales.
Además de cumplir con las 'horas de vuelo' requeridas, el participante "debe demostrar el dominio de las tareas y ejercicios correspondientes, alcanzando los estándares de rendimiento previamente definidos". En otras palabras, ningún 'alumno' podrá avanzar a ejercicios de mayor complejidad sin haber alcanzado previamente los estándares de rendimiento fijados. Dichos umbrales, concreta Padillo, se establecen a partir de la literatura disponible y de "valores de referencia obtenidos por cirujanos expertos, funcionando como benchmark objetivo". Este enfoque, afirma el también catedrático de Cirugía de la Universidad de Sevilla, evita que el aprendizaje se base únicamente en el tiempo acumulado y garantiza que el avance responda a habilidades efectivamente adquiridas.
Único programa certificado que acredita competencia real
Una vez finalizado cada módulo, el profesional pone a prueba lo aprendido a través de un "examen práctico estructurado, basado en los mismos indicadores, que certifica de manera formal la adquisición de la habilidad". De hecho, se trata del
único programa práctico certificado, avalado con
créditos europeos (ECTS), que, mediante la microcredencial emitida por la Universidad de Sevilla,
acredita una competencia real, medible y transferible a la práctica clínica, y no únicamente la participación en actividades formativas.
Aunque el sistema aún se encuentra en una fase inicial tras su reciente implantación, tanto Padillo en calidad de director del proyecto, como la cirujana María Luisa Reyes Díaz, en su función de coordinadora, han observado "una
tendencia consistente de mejora objetiva en el rendimiento de los profesionales desde sus primeras sesiones en el simulador", gracias al informe automático y detallado de desempeño, que reciben al finalizar cada ejercicio y que les permitiría identificar desviaciones respecto a los estándares establecidos, errores técnicos concretos y áreas prioritarias de mejora. "Esta retroalimentación inmediata facilita una
práctica dirigida y consciente, orientada a la corrección de déficits específicos", detalla el cirujano.
Mayor precisión en manipulación
Además, la repetición estructurada de las tareas, acompañada de evaluación continua, está permitiendo "apreciar
reducciones progresivas en movimientos innecesarios, mejor control instrumental y
mayor precisión en la manipulación, parámetros que la literatura reconoce como fundamentales en la adquisición de habilidades laparoscópicas".
Si bien, "todavía es pronto para extraer conclusiones definitivas", los resultados preliminares, indica Padilllo, son "claramente favorables" y, en la línea del resto de modelos de entrenamiento basados en simulación descritos en programas consolidados, demuestran que la combinación de feedback objetivo más práctica deliberada constituye uno de los métodos más eficaces para acelerar la curva de aprendizaje".
Modelo reproducible
Es por ello que, a la vista de estos tempranos beneficios, sus impulsores no quieren que el proyecto quede acotado a las paredes de este centro andaluz. Su objetivo estratégico es desarrollar un "
modelo protocolizado, reproducible y potencialmente extrapolable a otros centros, alineado con las corrientes internacionales que promueven la certificación por competencia demostrada". De hecho, Padillo está convencido de que la
estandarización de mínimos de entrenamiento junto con umbrales objetivos de rendimiento permitirá, en el futuro, "
facilitar comparaciones, auditorías y procesos de homologación entre instituciones".