José Manuel Felices Farias, médico especialista en Radiodiagnóstico y Radiología.

José Manuel Felices Farias, médico especialista en Radiodiagnóstico y Radiología.

Víricö

"¿Es el azúcar una droga?": El médico José Manuel Felices responde a una de las grandes dudas de la nutrición

El especialista detalla cómo afecta el consumo del azúcar en nuestro organismo y la respuesta que emite el cerebro

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Que el azúcar engancha es una idea tan extendida que cada vez es más habitual oír que es "una droga" o compararlo con sustancias adictivas. La afirmación tiene un punto de verdad, pues el dulce activa los circuitos del placer en el cerebro, pero, llevada al extremo, puede generar más miedo que información útil y hacer que se demonice un nutriente que el cuerpo necesita.

En este sentido, el médico José Manuel Felices, especialista en Radiodiagnóstico, responde en un vídeo publicado en su cuenta de Instagram la pregunta que muchos se hacen. Así, el azúcar no es una droga, pero tampoco es inofensivo. Y la clave, insiste, no está en huir de cualquier alimento que lo contenga, sino en distinguir de qué azúcar hablamos.

¿Por qué el azúcar nos da placer?

La principal causa del placer que produce el azúcar está relacionada con el sistema de recompensa del cerebro, ese mecanismo que nos premia cuando hacemos algo que nos gusta. "Cada vez que haces algo que te gusta, tu cerebro te suelta un premio que te da placer", explica el médico, que enumera lo que puede activarlo: "Se activa con un montón de cosas: reírte, las drogas, el azúcar... todas te dan esa recompensa".

La cuestión, señala, no es si comparten mecanismo, sino la magnitud del premio. "La diferencia es la escala", resume. Mientras que reírse o comer algo dulce proporcionan "una recompensa pequeña", las drogas provocan "una enorme". Dicho en sus palabras: "No juegan en la misma liga ni de lejos".

El síndrome de abstinencia

Pero, si el azúcar apetece "cada vez más y más", ¿por qué no se considera una droga? La respuesta se encuentra en el síndrome de abstinencia física. "Si mañana dejas la cafeína de golpe, tu cuerpo va a encender todas las alarmas: te duele la cabeza, te encuentras raro... Eso es abstinencia", describe el especialista.

Con el azúcar, en cambio, la reacción es distinta. "Si dejas el azúcar, tendrás antojo, pero no vas a tener síntomas físicos", aclara el divulgador. Esa ausencia de una respuesta física del organismo es una de las razones por las que, pese a las ganas, no encaja en la definición de droga.

Pero que no sea una droga, no lo convierte en inocuo. "Que no sea una droga no significa que sea inofensivo", advierte. El consumo excesivo tiene consecuencias bien documentadas. "En exceso, ya sabes, y los estudios nos lo dicen: diabetes, obesidad, hipertensión...", enumera.

La fruta no es el problema

Lo cierto es que el azúcar "no es un demonio, es un nutriente y tu cuerpo lo usa para obtener energía". Por eso Felices distingue con claridad entre el azúcar naturalmente presente en los alimentos y el que se añade a los productos. "El azúcar de la fruta no es el problema. El problema es la burrada de azúcar añadido que nos llevamos encima sin darnos cuenta", sentencia.

Esa es también la idea que subraya en el texto que acompaña al vídeo: llamar "droga" al azúcar puede hacernos "perder de vista lo realmente importante", que no es tenerle miedo ni eliminar cualquier alimento que lo contenga, sino diferenciar el azúcar natural del exceso de añadidos "que podemos consumir casi sin darnos cuenta". Su resumen final es una regla fácil de recordar: "Azúcar natural, energía. Azúcar añadido en exceso: cáncer, muerte, enfermedad".