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6 mar. 2020 18:55H
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MADRID, 6 (EUROPA PRESS)

La salud mental de una mujer durante el embarazo tiene una influencia directa en el desarrollo del sistema inmunológico de su hijo, según un nuevo estudio de investigadores pediátricos de la Universidad de Alberta (Canadá).

Investigaciones anteriores indicaron una relación entre el estado mental de una mujer y el desarrollo del asma y las alergias en los niños, pero este es el primer estudio en humanos que identifica cómo es el mecanismo en funcionamiento.

"Nuestro estudio muestra que lo que le sucede a la madre durante el embarazo podría afectar los niveles y la función de las células que producen la inmunoglobulina en los niños", explica Anita Kozyrskyj, una de las líderes de la investigación, que se ha publicado en la revista 'Clinical & Experimental Allergy'.

Los investigadores examinaron los registros de salud de 1.043 pares de madres e hijos que participan en el Estudio de Cohortes de Niños, que está haciendo un seguimiento de la salud de miles de niños canadienses hasta su adolescencia.

Las madres rellenaron cuestionarios regulares sobre su estado de ánimo durante y después de sus embarazos, preguntando, por ejemplo, si se sentían tristes o abrumadas. Se examinaron muestras de heces de los bebés para detectar la presencia de inmunoglobulina A secretora intestinal (sIgA), un anticuerpo que desempeña un papel crucial en la inmunidad. Esta inmunoglobulina es realmente importante en el microbioma para desarrollar la tolerancia oral a los antígenos ambientales.

Las madres que sufrieron síntomas de depresión durante el tercer trimestre, o de manera persistente antes y después del nacimiento, tenían el doble de probabilidades de tener bebés con los niveles más bajos de inmunoglobulina A en sus intestinos. Los síntomas de las madres no tenían que ser lo suficientemente severos para un diagnóstico clínico de depresión. No se encontró ningún vínculo con la depresión posparto. Los resultados se mantuvieron incluso cuando se tuvieron en cuenta factores variables como la lactancia materna y el uso de antibióticos por parte de las madres y los bebés.

"Sabemos que las mujeres que tienen problemas psicológicos son menos propensas a amamantar e interactuar con sus hijos. El uso de antibióticos también podría impactar en la forma en que se desarrolla el microbioma intestinal del bebé. A pesar de todos estos factores, todavía existe una relación entre la depresión y la baja inmunoglobulina A en el bebé", apunta otra de las investigadoras, Liane Kang.

Los niveles más bajos de inmunoglobulina A se encontraban en los bebés de entre cuatro y ocho meses, cuando normalmente empezarían a producir su propia inmunoglobulina. "El mayor impacto de la depresión en las madres se observó en esta fase de inicio del propio sistema inmunológico del niño", detalla Anita Kozyrskyj.

La inmunidad reducida pone a los bebés en riesgo de infecciones respiratorias o gastrointestinales, así como de asma y alergias, y también podría llevar a un riesgo elevado de depresión, obesidad y enfermedades autoinmunes como la diabetes.

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