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6 mar. 2020 13:08H
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MADRID, 6 (EUROPA PRESS)

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado unas nuevas directrices para mejorar el desarrollo de los bebés recomendado a los padres y cuidadores de que les abracen frecuentemente, les miren, canten, hablen y respondan a ruidos.

"Los niños aprenden cuando hablamos y nos relacionamos con ellos", ha dicho el organismo de Naciones Unidas, para recordar que los primeros años de vida se encuentran entre los más importantes para el desarrollo mental y físico de un niño. Y es que, se ha comprobado científicamente que en los primeros años los cerebros crean nuevas conexiones a un ritmo que nunca más se repetirá, con más del 80 por ciento del desarrollo neuronal en el momento en el que se llega a los tres años de edad.

En este proceso de construcción del cerebro, no solo se deben satisfacer las necesidades físicas del bebé, sino que también es necesario fomentar la estimulación mental e interacción cercana y cariñosa con quienes le rodean desde el nacimiento.

"El cuidado receptivo significa sintonizar las señales de un niño y lo que nos están diciendo, ya sea que lo hagan mediante expresiones faciales, llanto o haciendo otros sonidos y movimientos, y luego responder de acuerdo a sus necesidades. Este proceso ayuda a establecer las bases para construir relaciones seguras y amorosas, así como el aprendizaje temprano. Además, les ayuda a los bebés y niños pequeños a sentirse seguros, sabiendo que están protegidos por sus seres queridos y que pueden comunicar sus necesidades de manera efectiva", ha señalado la OMS.

Dicho esto, el organismo ha señalado que el aprendizaje ocurre constantemente para un niño pequeño, por lo que cada momento es una "oportunidad" para que aprenda y se desarrolle, ya sea durante el juego y la alimentación, o como parte de las actividades cotidianas habituales, como hacer las tareas domésticas.

El juego puede tomar muchas formas diferentes, ayudando a los niños a resolver problemas, expresarse, tomar decisiones, practicar habilidades y probar cosas nuevas, todos los componentes críticos del desarrollo. Por tanto, la OMS ha destacado la necesidad de que para el aprendizaje infantil el juego esté integrado en las rutinas diarias y que los niños tengan espacios seguros en los que explorar, participar y ser creativos.

Por otra parte, y más allá de lo que deben hacer las familias, la OMS ha instado a los países a que implanten políticas favorables para las familias como, por ejemplo, remunerar las bajas por paternidad y dar ayudas para el cuidado de los niños. Además, ha pedido a los profesionales sanitarios que ayuden a las familias a identificar y responder las necesidades de un bebé.

"El desarrollo de la primera infancia es una de las mejores inversiones que los gobiernos pueden hacer en el futuro de una sociedad. No solo ayuda a los niños y las familias a prosperar, sino que ayuda a romper los ciclos de pobreza e inequidad, y contribuye a poblaciones más felices y saludables. Es por eso que la OMS está priorizando el desarrollo de la primera infancia como una parte central de su compromiso de brindar salud para todos, desde los primeros momentos de la vida", ha zanjado el organismo.

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