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10 may. 2019 15:49H
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MADRID, 10 (EUROPA PRESS)

El primer ensayo controlado aleatorio de trasplante fecal para la obesidad muestra un progreso potencial, concretamente se observó, tras el uso de cápsulas rellenas con materia fecal de un donante, como parte de la composición de la microbiota intestinal de pacientes con obesidad era modificada, lo que podría suponer un posible paso hacia un nuevo tratamiento para perder peso.

Realizado por investigadores del Brigham and Women's Hospital en Boston (EEUU), se trata del primer ensayo controlado aleatorio de trasplante de microbiota fecal (FMT, por sus siglas en inglés) en personas metabólicamente sanas con obesidad.

"En nuestra clínica, vemos pacientes que realmente no tienen ningún otro problema médico, pero simplemente no pueden perder peso. Es una población de pacientes muy importante a la que realmente quisimos centrarnos y tratar de ayudar a comprender", ha señalado Jessica Allegretti, autor principal del estudio y director del Programa de Transplante de Microbiota Fecal en Hospital.

El estudio piloto incluyó a 22 pacientes con obesidad, pero sin ningún otro problema de salud asociado con la obesidad, como diabetes o enfermedad hepática. Durante el estudio de 12 semanas, la mitad de los pacientes tomaron cápsulas que contenían materia fecal de un donante delgado y el resto tomó cápsulas de placebo de aspecto idéntico.

Luego, los investigadores buscaron cambios en una hormona intestinal, el péptido similar al glucagón 1 (GLP1), que está vinculado al reflejo de saciedad, la sensación de que ya ha comido lo suficiente y se asocia con el aumento y la pérdida de peso. La pérdida de peso potencial fue un foco secundario del estudio.

Si bien los resultados del ensayo inicial no mostraron diferencias en la hormona GLP1 o en la pérdida de peso, los investigadores dijeron que estaban muy complacidos de detectar otros cambios en la microbiota de los receptores de FMT, incluida una disminución en un ácido biliar específico y alteraciones en las muestras de heces que mostraron una mayor similitud a los del magro donante.

"Nuestro estudio agrega un primer paso alentador para entender el papel que desempeña el microbioma intestinal en las personas con obesidad metabólicamente sanas. Con suerte, esto se prestará a terapias más específicas en el futuro", ha señalado Allegretti.

Los investigadores dijeron que planean buscar medidas más sensibles del GLP1 y, con investigaciones adicionales, analizar diferentes dosis de material fecal y otros mecanismos para comprender mejor el papel del microbioma en la obesidad. Los modelos animales han demostrado previamente que los ratones obesos pueden convertirse en ratones delgados y magros que se hacen obesos cambiando su microbiota intestinal.

Ensayos anteriores en humanos de trasplante de FMT han demostrado una mejora en la resistencia a la insulina en el hígado en pacientes con síndrome metabólico. "Los datos de ácidos biliares son ciertamente intrigantes y sugieren que quizás haya uno o más caminos diferentes en juego. La obesidad es un trastorno muy complejo, y un proceso multifactorial está probablemente en el centro de su desarrollo", ha señalado Allegretti.

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