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16 abr. 2019 12:30H
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MADRID, 16 (EUROPA PRESS)

El Consejo General de Farmacéuticos (CGCOF) ha elaborado un Punto Farmacológico, el número 133, destinado a tratar la situación y conocimiento actual de la hemofilia, revisar la farmacoterapia empleada en la práctica clínica y otros aspectos del abordaje sanitario al paciente hemofílico.

Su desarrollo ha coincidido con la celebración del Día Mundial de la Hemofilia. El lema escogido para esta ocasión ha sido 'Concienciación e identificación. El primer paso para el diagnóstico y tratamiento eficaz'.

La hemofilia es un trastorno de la coagulación que se enmarca en el grupo de las coagulopatías hereditarias y que afecta a 1 de cada 1.000 habitantes, según ha estimado la Federación Mundial de Hemofilia. En España se han contabilizado aproximadamente 3.000 casos de hemofilia. En este contexto, se calcula que alrededor de 7 millones de personas en el mundo padecen algún trastorno hereditario de coagulación, de los cuales un 75 por ciento de los casos no tienen diagnóstico o no reciben el tratamiento adecuado.

El farmacéutico puede sospechar de un posible caso de hemofilia en aquellos pacientes que presentan antecedentes de familiares con esta patología y aparición de hematomas durante la infancia o hemorragias espontáneas sin razón. Tras conseguir el diagnóstico, los principales objetivos se fundamentan en prevenir y tratar la hemorragia, restaurar y mantener la función articular e integrar a los pacientes en la vida social normal.

LA ATENCIÓN FARMACÉUTICA, CLAVE PARA EL TRATAMIENTO DE LA HEMOFILIA

En este sentido, los medicamentos autorizados en España para la prevención de las hemorragias en pacientes hemofílicos son de uso hospitalario, excepto algunos medicamentos con ácido tranexámico y desmopresina. Esto se traduce en que el farmacéutico hospitalario tendrá un papel importante en la asistencia sanitaria de estos pacientes.

La atención farmacéutica dirigida al paciente hemofílico será continuada por el farmacéutico comunitario durante el periodo ambulatorio, ya que estos enfermos pueden estar polimedicados y tener la necesidad de acudir a la farmacia para conseguir medicamentos o solicitar consejo sanitario. En este sentido, el farmacéutico comunitario puede contribuir a maximizar los beneficios de la farmacoterapia en el paciente hemofílico, ya que generalmente conoce toda la medicación que necesita un paciente ambulatorio o el uso de medicamentos sin receta. Así, si se sospecha de la falta de eficacia de la medicación se debe enviar al paciente al médico lo más rápido posible.

Por último, hay que destacar que en pacientes con hemofilia no se deben administrar vacunas por vía intramuscular, ni medicamentos que contengan ácido acetilsalicílico como anticatarrales, ya que pueden interferir en la capacidad de agregación plaquetaria e incrementar el riesgo de hemorragias.

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