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4 mar. 2019 18:45H
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MADRID, 4 (EUROPA PRESS)

Cardiólogos del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, junto a investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares y del Centro Nacional de Supercomputación, han descubierto que la desestructuración de las fibras cardiacas repercute el desarrollo de arritmias ventriculares potencialmente letales tras un infarto de miocardio.

El trabajo, publicado en 'Europace', ha permitido, mediante técnicas de imagen tridimensional basadas en resonancia magnética nuclear, establecer la relevancia de la estructura de las fibras cardiacas en el origen de arritmias ventriculares en un modelo animal con alto valor traslacional a la práctica clínica, donde reside una de sus principales ventajas.

"El infarto agudo de miocardio altera la organización de las fibras cardiacas con consecuencias desconocidas en las taquiarritmias ventriculares, que son trastornos del ritmo del corazón que se acelera de forma excesiva y en casos extremos puede derivar en una fibrilación ventricular y parada cardiaca", explica el cardiólogo del Instituto Cardiovascular del Hospital Clínico San Carlos e investigador principal del estudio, David Filgueiras.

Esta aproximación abre nuevas posibilidades para identificar con mayor precisión el riesgo de que pacientes con infarto agudo de miocardio puedan tener arritmias ventriculares y explorar nuevas posibilidades de tratamiento más personalizadas, como la implantación de desfibriladores en aquellos pacientes en quienes se observe un riesgo elevado de eventos inminentemente letales.

De hecho, los datos obtenidos en este estudio han evidenciado que esta nueva estrategia es superior al uso de parámetros clínicos rutinarios, que son menos específicos en la caracterización del riesgo de arritmias ventriculares, por lo que su aplicación clínica podría sugerir una atención más específica y personalizada de los pacientes con infarto de miocardio.

Además, han resaltado que, mediante esta estrategia, se pueden identificar regiones del corazón claramente asociadas al desarrollo de arritmias ventriculares, que potencialmente podrían tratarse a través de un procedimiento de ablación con catéter.

Y es que, tal y como han argumentado los cardiólogos, existe una relación directa entre sufrir un infarto de miocardio y una posterior arritmia ventricular, que en el momento agudo puede ocurrir hasta en el 30 por ciento de los casos.

Así, en pacientes con infartos ya establecidos, el riesgo de eventos ventriculares disminuye y, considerando los inminentemente letales, su probabilidad a tres años de seguimiento es aproximadamente del 5 por ciento. "Con esta información resulta importante poder identificar de la forma más precisa a estos pacientes con mayor riesgo frente a los que no sufren arritmias ventriculares", han zanjado.

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