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Trombectomía mecánica: más allá del síndrome postrombótico

Los internistas aseguran que la técnica, que ahora se utiliza en pacientes muy concretos, tiene un futuro alentador

La trombectomía mecánica utiliza catéteres para romper y eliminar la totalidad o parte del trombo.
Trombectomía mecánica: más allá del síndrome postrombótico
Sandra Melgarejo
Lunes, 16 de octubre de 2017, a las 14:05
A pesar de la elevada mortalidad de la trombosis, causante del infarto agudo de miocardio, del ictus isquémico y del tromboembolismo venoso, los especialistas consideran que sigue siendo una entidad bastante desconocida. Por ello, cada 13 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Trombosis, fecha que la Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia (SETH) ha aprovechado para recordar que, cada minuto, una persona es diagnosticada de trombosis en el mundo y, cada seis minutos, una persona fallece como consecuencia de esta enfermedad.

En concreto, el tromboembolismo venoso es una causa importante de muerte y discapacidad en todo el mundo. Para la trombosis venosa profunda, que afecta, sobre todo, a las piernas, la zona pélvica y los brazos, existe una opción terapéutica capaz de disminuir la cronicidad de la enfermedad: la trombectomía mecánica.

Esta intervención mínimamente invasiva se realiza a través de catéteres diseñados para romper y eliminar físicamente la totalidad o parte del trombo, lo que ayuda a restablecer rápidamente el flujo de la sangre, reduce la cantidad y la duración de los tratamientos farmacológicos y previene las lesiones en las válvulas venosas, causantes del síndrome postrombótico, que “puede afectar hasta un 50 por ciento de los pacientes”, detalla Jorge del Toro, jefe de Sección de Medicina Interna del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid.

“Los tratamientos endovasculares tienen su hueco en las trombosis venosas profundas proximales y sintomáticas o en los casos que, como consecuencia de la trombosis venosa profunda, se desarrolla una tromboembolia en el pulmón. El filtro de vena cava y la trombolisis farmacomecánica pueden ayudar mucho en casos seleccionados”, explica José Urbano, radiólogo vascular en el Hospital Nisa Pardo de Aravaca de Madrid y presidente de la Sociedad Española de Radiología Vascular e Intervencionista.

Demostrado: previene el síndrome postrombótico

“Los estudios han demostrado, sobre todo, que la trombectomía mecánica disminuye el síndrome postrombótico”, indica Carmen Mainez, internista del Hospital Universitario Puerta de Hierro de Majadahonda, en Madrid. En este sentido, la especialista comenta que “es una técnica apropiada para normalizar cuanto antes el sistema nervioso de pacientes jóvenes con trombosis venosa profunda proximal, a los que el síndrome postrombótico puede limitar mucho la vida”.

En la misma línea, Pilar Rondón, del Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Severo Ochoa de Leganés, en Madrid, señala que “es el único tratamiento que disminuye la cronicidad que puede causar la trombosis proximal con afectación de ilíaca”. En su opinión, se trata de “una técnica que se hace desde hace unos años con buenos resultados y que tiene un futuro muy alentador”.

“Tanto para médicos como para pacientes, los tratamientos endovasculares, aunque existentes hace más de 20 años, se están conociendo y popularizando ahora. La mejora de la tecnología en los catéteres de tromboaspiración es un gran avance y la trombectomía percutánea mínimamente invasiva con catéter será la norma para los pacientes jóvenes y casos más graves”, afirma Urbano.

El papel del internista y del radiólogo vascular

El especialista en Medicina Interna es el encargado de atender a los pacientes con trombosis venosa profunda. Pero el internista, según Del Toro, “debe tener seguridad y un contacto habitual con la enfermedad” para que el abordaje sea el correcto. Este profesional sanitario es “quien debe indicar la trombectomía mecánica, pero, si no está habituado a la patología, tendrá que pedir ayuda al cirujano vascular”, comenta.

En opinión del internista del Gregorio Marañón, “esta técnica todavía se utiliza poco porque aún no se conoce con claridad todo su potencial”. En la actualidad, se hace casi en exclusiva para disminuir la incidencia de síndromes postrombóticos en personas jóvenes con bajo riesgo de sangrado. En este sentido, “la indicación no es tan relevante como para que muchos hospitales la incorporen, pero no a muchos años vista se sabrá si tiene que ser un tratamiento obligatorio para los pacientes con trombosis venosa profunda”, señala Del Toro.

No obstante, Urbano destaca que los filtros de cava recuperables y la trombolisis farmacomecánica mediante catéter han supuesto una revolución en los casos graves y sintomáticos, y se han convertido en su práctica habitual: “A principios de los años 2000 realizaba simplemente fibrinólisis venosa transcatéter. Ahora uso tecnologías más efectivas basadas en la trombolisis farmacomecánica. La disponibilidad de nuevos sistemas como, el AngioJet Zelante (desarrollado por Boston Scientific), permiten tratamientos más rápidos, seguros y efectivos”.