Los monitores indican la cantidad del producto vertida a la atmósfera



14 feb 2013. 14.00H
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Javier Barbado. Madrid
El uso de monitores que controlan la dosis de anestésico que recibe el paciente operado permite concienciar al especialista para racionar su uso y, de este modo, verter menos agentes contaminantes a la atmósfera, según ha explicado a Redacción Médica Jaume Canet, jefe del Servicio de Anestesia del Hospital Germans Trias i Pujol de Badalona. Al mismo tiempo, el valor añadido que incorporan los dispensadores de anestesia de bajos flujos por medio del control del gasto y de la dosis utilizada, aumenta la seguridad del paciente, ya que también se sistematiza la cantidad exacta de agentes anestésicos que recibe.

 Jaume Canet, jefe del Servicio de Anestesia del Hospital Germans Trias i Pujol de Badalona.

Entre otras compañías, General Electric Healthcare acaba de lanzar al mercado nueva tecnología de esta índole que, de acuerdo con sus propias fuentes, en efecto permite reducir costes sin comprometer la seguridad del enfermo. Para ser más precisos, la división de Salud de la empresa ha presentado en España CS2, “un sistema que permite gestionar de manera más eficaz la administración de agentes anestésicos y que facilita la utilización de anestesia de bajos flujos”.

En palabras de Canet, el producto de General Electric “ha hecho más eficiente el reaprovechamiento del agente anestésico” que, en realidad, ya se hacía con la tecnología disponible, ya que hace que el anestesiólogo “visualice” la cantidad de producto empleada, tanto la que recibe el paciente como la que se emana al medio ambiente, un aspecto que, aunque ignorado a menudo, no debe desdeñarse “pues se sabe que su dilución en la atmósfera contribuye al deterioro de la capa de ozono”.

Conforme a la explicación de la compañía, “el nuevo sistema se basa en la tecnología de anestesia guiada ecoFLOW, que aporta información constante a los anestesiólogos y les facilita la decisión sobre los niveles de flujo de gases frescos que han de administrar”. “Por medio de una pantalla táctil –continúa– de 15 pulgadas, los especialistas obtienen datos que les ayudan a gestionar de forma precisa los niveles de oxígeno necesarios para el enfermo, y, en función de ello, optimizar el uso de gases y agentes utilizados en cada paciente para reducir su exceso (…). Además, la pantalla en ocasiones incluye un indicador que informa del coste por hora de los anestésicos empleados”, confirma.

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