Redacción Médica
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El dolor crónico hoy: de 28 pastillas a un neuroestimulador

Los dispositivos implantados suponen un antes y un después en la calidad de vida de los pacientes

Pacientes y especialistas reunidos en el III Congreso Médico sobre Dolor Crónico.
El dolor crónico hoy: de 28 pastillas a un neuroestimulador
Sandra Melgarejo
Lunes, 21 de noviembre de 2016, a las 15:40
“Antes de que me implantaran el neuroestimulador, tomaba 28 pastillas más metadona contra el dolor”. Teresa Morales Calderón, presidenta de la Asociación de Pacientes Implantados de Neuroestimulador Medular y Dolor Crónico (Inmedo), afirma que estos dispositivos han marcado un antes y un después en el tratamiento de esta patología: “Me ha dado una calidad de vida que antes no tenía”.

Su problema comenzó tras una negligencia durante el tratamiento de un tumor de mama, que le causó una distrofia en la mano derecha y un dolor insoportable: “Me decían que era psicológico, relacionado con lo que significa el pecho para una mujer. Por suerte, di con un especialista en dolor y, aunque el neuroestimulador no es la panacea, ayuda muchísimo”.

Inmedo, “la primera asociación del mundo de pacientes de dolor crónico creada por y para pacientes”, ha participado en el III Congreso Médico sobre Dolor Crónico para Pacientes y Médicos, celebrado este sábado en Cornellá (Barcelona). Allí se han reunido más de un centenar de afectados y especialistas para intercambiar sus experiencias sobre el uso de neuroestimuladores. “En esta guerra estamos todos unidos contra la bestia”, destaca Morales Calderón.

Una de las demandas que han dirigido los pacientes a los especialistas es que la intervención sea menos dolorosa, aunque, en el caso de Morales Calderón, “comparada con las crisis de dolor, no fue nada”. Además, han solicitado a las compañías que desarrollan neuromoduladores que las baterías de estos dispositivos duren más: “Ahora afronto la vida de otra manera, pero, cuando se me para la pila, vuelve el caos”.

El principal objetivo de la asociación es dar voz a los pacientes para que mejore el diagnóstico del dolor crónico. “Cuando se detecta ya es tarde. Nuestra lucha es que en Medicina haya una asignatura específica y que se destinen más recursos a la investigación”, señala la presidenta de Inmedo.