Además de los posibles problemas respiratorios derivados de la fractura, cree que su nariz "nunca quedará igual"

Un paciente le suelta un puñetazo a una MIR y le rompe la nariz
Algunas de las heridas de Gema provocadas por el paciente.


"Recibí el puñetazo de lleno en la cara. Intenté apartarme, pero estaba acorralada. De repente, todo se volvió negro y no sentía la mitad de mi rostro. Cuando recobré la vista tenía las manos con sangre y el suelo estaba teñido de rojo". Esto es solo una parte del aterrador relato que ha compartido Gema, una MIR que ha sufrido recientemente una brutal agresión por parte de un paciente mientras trabajaba en su centro de salud. "Estoy bastante afectada", reconoce a Redacción Médica. No solo le ha provocado unas evidentes secuelas físicas, sino también psicológicas, principalmente por el miedo y la impotencia a que una situación así se vuelva a repetir.

El altercado se produjo el pasado 6 de julio en el centro de salud de Villanueva del Rosario (Málaga). Gema se encontraba dentro del consultorio junto a su médica adjunta, una enfermera y un Técnico de Emergencias Sanitarias (TES). Estaban a punto de salir por una llamada al 061 cuando un paciente alterado entró en su consulta.

Los profesionales sanitarios le realizaron una exploración básica y le explicaron que, a priori, no presentaba signos de gravedad. Y aunque le avisaron de que no tenía motivos para preocuparse, el paciente buscaba una valoración más detallada, con analíticas y otras pruebas complementarias, algo que no era posible en la consulta.

Agresión a una MIR en consulta 


Tras escuchar esta negativa, el paciente, que estaba tumbado en una camilla mientras le tomaban las constantes vitales, comenzó a propinar puñetazos sin mediar palabra. Gema no pudo apartarse a tiempo y recibió uno de estos golpes de lleno en el rostro. "Del dolor que sentí, mi visión se tornó negra", ha afirmado, y recuerda el momento aterrador de recuperar la vista, mirarse las manos y verlas llenas de sangre.

El paciente seguía en un estado agresivo, lanzando patadas a los profesionales, y en un momento en el que pudo escabullirse, Gema salió de la consulta y entró al baño del centro a comprobar sus heridas. "Me miré la cara y vi que tenía una fractura", ha afirmado. 

Mientras analizaba su rostro, escuchó como una madre con su hija entraban al centro de salud. Rápidamente, esta MIR salió a su encuentro para advertirles de que se marcharan si su asistencia si no era una urgencia de "vida o muerte". "Me vieron llena de sangre y me hicieron caso", ha relatado.

La Guardia Civil arresta al paciente que agredió a una MIR


Cuando Gema comprobó de nuevo la situación dentro de la consulta, vio cómo el técnico de ambulancias tenía la situación "algo más controlada" y pudieron llamar a la Guardia Civil para que arrestaran al paciente. También avisaron al centro de salud más cercano para que enviaran a un médico que atendiera las heridas de esta MIR.

Tras la exploración, a Gema le informaron de que sufría una fractura nasal. El edema y la inflamación impedían asegurar la gravedad de la herida, y al final ha requerido de una recolocación manual. "Estoy bastante afectada por esto. Ya no es solo por los problemas respiratorios que me pueda causar, sino también a nivel estético", ha lamentado, afirmando que su nariz "no quedará nunca igual". 

La jueza rechaza la orden de alejamiento 


Tras el altercado, la abogada de Gema -colocada por el Colegio de Médicos de Málaga- pidió una orden de alejamiento para el paciente. Sin embargo, en el juicio rápido que se celebró, la jueza desestimó el recurso. Ante esta negativa, Gema vive preocupada porque una situación así se vuelva a repetir. "Yo hago cuatro guardias al mes, la mayoría de 24 horas, y el agresor puede volver en cualquier momento. Y si lo hace, no puedo negarle la asistencia sanitaria", ha subrayado, aclarando que el paciente durmió ese día en el calabozo, pero que no ha tenido más represalias.

Actualmente, esta MIR se encuentra de baja recuperándose de las heridas. "Tengo que hacer reposo para que la fractura se cure mejor”, ha detallado a este periódico. Están siendo días difíciles. No puede apoyar la nariz ni coger peso, y está administrándose corticoides cada seis horas. "Por las noches me despierto cada pocas horas y el día del juicio sufrí una crisis de ansiedad", ha afirmado. Es más, reconoce que si no fuera médica tendría que estar "cada dos por tres” acudiendo al centro de salud por la ansiedad.

Endurecer las agresiones a profesionales sanitarios


Aunque haya comunidades autónomas, como la Región de Murcia, que están aprobando leyes para endurecer las agresiones al personal sanitario, Gema considera que, las que existen actualmente "no son suficientes". "Son cosas que no deberían pasar. Hay que hacer una reevaluación y valorar en qué estamos fallando para que no se vuelva a repetir", ha subrayado. Y añade que, bajo su opinión, los profesionales están "totalmente desprotegidos" ante una agresión, tanto en el momento de antes, como el de después. “Denuncias y no hay protección para la víctima. No hacen nada”, ha enfatizado.

De hecho, Gema no quiere pensar ahora mismo en el momento en el que retomará su labor asistencial. "Tengo muchos frentes abiertos", ha reconocido. Por el momento, su máxima preocupación es recuperarse tanto física como mentalmente. Evita "darle vueltas" a su agresión porque duda de si el día que tenga que volver va a estar realmente preparada. "No sé si al ver un paciente con la misma actitud me voy a quedar bloqueada", ha señalado.

Cambio de centro de salud tras sufrir una agresión


Por ese motivo, se plantea muy seriamente hablar con su jefe de Servicio y pedirle que trasladen su expediente a otro centro de salud. “No quiero volver a ese consultorio", ha afirmado, aunque deja claro que tanto sus compañeros como los habitantes de Villanueva del Rosario son "maravillosos" y se han volcado con su situación.

Tanto es así que los profesionales sanitarios del centro de salud de Villanueva del Rosario se han manifestado este 7 de julio en "repulsa" a la violencia que sufren en su ambulatorio, y más concretamente, por la agresión que ha sufrido su compañera.

Este último año se han registrado más de 180.000 agresiones dentro del Sistema Nacional de Salud (SNS). Unas cifras alarmantes que visibilizan un problema que queda lejos de solucionarse, y que exige de la implantación de más medidas que salvaguarden la integridad y la labor de todos los profesionales que ejercen en el ecosistema sanitario. 
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