21 nov 2018 | Actualizado: 10:50

Propuestas para un 'plan nacional de hepatitis C 2.0'

Estudios epidemiológicos y antivirales para todas las poblaciones, claves según los expertos

Emilio de Benito, Álvaro Hidalgo Vega y Juan Turnes.
Propuestas para un 'plan nacional de hepatitis C 2.0'
mar 28 junio 2016. 19.10H
@EduOrtegaRM
A principios de junio, el Ministerio de Sanidad informó de que ya había finalizado la primera fase de la estrategia nacional de hepatitis C, con 52.000 pacientes tratados con los nuevos antivirales. Aunque el departamento ya ha informado de que abordará al resto de los enfermos en los próximos meses (tal y como informó en exclusiva Redacción Médica), todavía no ha explicitado cómo priorizará los que quedan por tratar.
 
En este sentido, Juan Turnes, jefe de Servicio de Aparato Digestivo del Complejo Hospitalario Universitario de Pontevedra, ofrece un esbozo de cómo ha de ser la segunda fase de la estrategia nacional contra la hepatitis C, una en la que tienen que ser prioritarios los cribados y los estudios epidemiológicos. “Esto sigue sin de desarrollarse”, avisa el especialista, quien recuerda que, a día de hoy, solo hay diagnosticados unos 96.000 pacientes (abordados mediante el plan estatal), a pesar de que la cifra real de enfermos  es de más de 480.000.
 
Por ello, y para hacer que los afectados por esta enfermedad se queden en una "cifra marginal", simplemente ampliar el plan es insuficiente. Es necesario reinventarlo y potenciarlo de tal manera que se asegure la identificación de 40.000 casos  nuevos al año (a partir de 2017) mediante nuevas estrategias epidemiológicas, y que se aseguren también 50.000 pacientes tratados, incluyendo los niveles de fibrosis 0 y 1. Esto asegurará un paulatino descenso de la población afectada, dado que las terapias, hay que recoradar, están curando a la población en el 96 por ciento de los casos.
 
Y el precio de las terapias, recuerda, no será problema para ello. “El coste de los antivirales que están entrando en la estrategia está por debajo de sus predecesores. No es un gasto consolidado, como se dice en la economía, sino que cambia y sigue bajando continuamente”. Y eso que antes de la estrategia nacional no era así, ni de lejos. "Los médicos llegábamos a poensar que malo curara la hepatitis C, de la presión que sufríamos", recuerda. 

Por otro lado, reclama que los programas de cribado se enfoquen en los grupos de riesgo (personas que se realizaron transfusiones sanguíneas antes de 1990 o que han sido usuarios de drogas inyectables, entre otros) o a los nacidos entre 1950 y 1980, cuando se estima que se infectaron el 75 por ciento de los casos que hay en España.

Otras dos patas con escaso desarrollo
 
Turnes aborda estas cuestiones durante un encuentro celebrado en Madrid  con periodistas, en el que también ha lamentado la escasa la apuesta por proyectos en I+D, otra de las líneas de la estrategia nacional contra la hepatitis C (y cuya financiación no ha pasado de los cinco millones de euros). También avisa del escaso desarrollo de otra cuarta pata de la estrategia nacional: la evaluación de resultados en la vida clínica real, algo que sí se ha hecho en Portugal, donde se ha demostrado que una inversión de 9.700 euros por paciente en antivirales permite reducir el gasto en estos pacien más de 30.000 (dado que, al ser curados, se evita todo problema relacionado con cirrosis, trasplante hepático y otras complicaciones derivadas de la presencia de este virus). 
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