Redacción Médica
23 de septiembre de 2018 | Actualizado: Domingo a las 14:50
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Los sindicatos europeos piden protección legal ante los fármacos peligrosos

La Fsesp reclama su inclusión en la Directiva de la UE 2004/37/CE

María Victoria Gómez, secretaria de Internacional de la FSS-CCOO.
Los sindicatos europeos piden protección legal ante los fármacos peligrosos
Redacción
Viernes, 12 de enero de 2018, a las 17:10
 La Federación Europea de Sindicatos de Servicios Públicos (Fsesp), que representa a 8 millones de trabajadores y trabajadoras de servicios públicos y sus 275 sindicatos en 45 países, respalda la propuesta de la Federación de Sanidad y Sectores Sociosanitarios de Comisiones Obreras (FSS-CCOO) de incluir los fármacos citostáticos en la Directiva de la UE 2004/37/CE, relativa a la protección de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición a agentes carcinógenos o mutágenos durante el trabajo.
 
La FSESP insiste también en la necesidad de proporcionar una mejor prevención de más de 12,7 millones de trabajadores sanitarios en Europa, incluyendo millones de enfermeras, quienes están expuestos a sustancias carcinogénicas, mutagénicas y reprotóxicas como los medicamentos peligrosos.
 
Estos fármacos representan los más peligrosos factores de riesgo químico en las áreas de la salud y algunas de las sustancias químicas más peligrosas jamás desarrollado. Los estudios demuestran que los trabajadores y trabajadoras de los hospitales que manejan fármacos citotóxicos son tres veces más propensos a desarrollar malignidad. Se estima que en Europa cada año la exposición ocupacional a medicamentos peligrosos produce 2.220 nuevos casos de leucemia solos, lo que se traduce en 1.467 muertes adicionales para los profesionales de la salud cada año.
 
El conjunto de Drogas Peligrosas (también denominado citotóxicos o citostáticos antineoplásicos) describen un grupo de medicamentos diseñados para destruir las células que crecen de forma rápida e incontrolada, impidiendo su replicación o crecimiento. En todo el mundo, estos medicamentos se utilizan cada vez más en una variedad de entornos asistenciales, prominente en el tratamiento del cáncer. También juegan un papel importante en hematología y reumatología y se utilizan para tratar enfermedades no cancerosas como la psoriasis, la esclerosis múltiple y el lupus eritematoso sistémico.