Jesús Valerio, médico de Familia y Atención Comunitaria y delegado del sindicato Metges de Catalunya.
La compleja
situación política y estructural que atraviesa Venezuela ha añadido una capa de dificultad a la gestión de la reciente
emergencia natural en el país. Son dos los terremotos que hicieron retumbar el suelo del país, con gran impacto en La Guaria, y provocaron
más de 3.000 fallecidos. "Debido al régimen que existe ahora, la infraestructura no es del todo fiable", explica a
Redacción Médica Jesús Valerio, médico de Familia y Atención Comunitaria y delegado del sindicato Metges de Catalunya.
Ante la imposibilidad de actuar sobre el terreno, él lo ha tenido claro y ha optado por la teleasistencia desde Cataluña mediante una aplicación. El 'salvavidas' tecnológico tiene nombre y se llama
UMIA Salud. Se trata de una plataforma respaldada por la Universidad Central de Venezuela. "Se utiliza habitualmente para hacer
teleasistencia privada, pero ahora lo hacemos para medicina de rescate y salvamento", indica.
Actualmente, son muchos los médicos que la usan para poder ayudar a los venezolanos desde diferentes puntos del mundo. El objetivo principal de esta red de facultativos
no es solo recetar, sino ejercer una labor fundamental de logística: "Se trata de vincular al paciente con los recursos del terreno. Los vinculamos con un laboratorio, una radiografía o con compañeros de según qué especialidades".
Cómo ayudar siendo médico a los venezolanos
El sistema de UMIA es ágil: "Existe
una plataforma web donde te registras, das tu información colegial, ellos verifican esa información y te abren como una consulta virtual con
tu propia agenda". Por su parte, el paciente solicita la valoración por WhatsApp o a través de la aplicación.
Tras un primer cribado, normalmente a cargo de un médico general o de Familia, los especialistas entran en acción. "Yo visito
unos 10 o 15 pacientes al día. Nosotros contactamos con ellos, establecemos qué tipo de recursos pueden solicitar o qué tratamientos alternativos existen", explica.
"A día de hoy, el 70 por ciento de las visitas las tenemos resueltas", apunta. Su papel, al final, va desde
orientar sobre dónde encontrar medicación hasta hacer de "enlace" cuando necesitan estudios radiográficos.
Paralelamente a la labor médica,
el profesional levanta la voz sobre la gestión de la ayuda humanitara. Advierte sobre el peligro de las campañas no oficiales en redes sociales que buscan aprovecharse de la catástroge: "Hemos visto que muchas de las ayudas que están llegando de forma física las están
aprovechando para otros fines".
Aunque la ayuda en infraestrucrura y los equipos ya han empezado a desplegarse, lo sanitarios miran al futuro con preocupación. "El problema realmente comienza ahora. Empezará a bajar el
boom mediático y es cuando hay que mantener los recursos y la ayuda", asegura.
Además, gran parte de la labor a través de la pantalla
trasciende lo puramente físico: "Tratamos de ayudar a la gente a hacer soporte emocional". Y es que la solidaridad no entiende de fronteras. "Para los que no podemos viajar a Venezuela, nuestra labor es seguir de puente logístico", concluye.
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