Los médicos españoles han ido universalizando progresivamente la candidatura tras la aparición de algunos problemas

España mira a la Medicina islámica y china en su carrera hacia la Unesco
Patricio Martínez, presidente de honor de Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM).


26 ene. 2018 13:20H
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El camino de la declaración de la relación médico-paciente como Patrimonio de la Humanidad de la Unesco sigue sumando adeptos. A los médicos españoles y latinoamericanos, que se adhirieron en bloque en el I Congreso Médico Iberoamericano celebrado en Lima el pasado noviembre, se podrían unir los facultativos portugueses y la Medicina islámica, china y sudafricana, según ha explicado Patricio Martínez, presidente de honor de Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM) y coordinador del proyecto, a Redacción Médica.

"Decidimos no sólo universalizar la petición y buscar el apoyo de las comunidades autónomas y de Latinoamérica, sino ampliar la vista y buscar las diferencias, si es que las hay, en la relación médico-paciente de la Medicina islámica, china y, posiblemente, sudafricana", ha explicado Martínez.

De esta forma, lo que empezó como una candidatura modesta de la Medicina española va camino de aglutinar a la relación de los pacientes con los facultativos de medio mundo. Esto se ha debido a las dificultades que ha encontrado en su camino hacia la Unesco, que si bien los responsables del proyecto podían prever, no esperaban que fuesen tan importantes.

"Jarro de agua fría"

Y es que desde el primer momento los médicos entendieron que la senda hacia la Unesco debía pasar por el Gobierno español. De esta forma, los responsables de la candidatura acudieron al Ministerio Educación, Cultura y Deporte, donde se llevaron "un jarró de agua fría", en palabras del presidente de honor de la CESM.

En el Departamento ministerial que dirige Íñigo Méndez de Vigo les comunicaron que España tiene una lista de espera para presentar temas a la Unesco de más de dos años, y que lo más probable es que no se pudiese hacer nada con la relación médico-paciente hasta 2022. Además, desde el ministerio les comunicaron que, dada la transferencia de Cultura y Sanidad a las comunidades autónomas, el recorrido tendría que pasar por las autonomías.

"Ahí se nos abrió un camino totalmente distinto, así que en lugar de salir con una sensación depresiva intentamos darle la vuelta a la situación", explica Martínez, quien añade que a partir de ese momento empezaron a trabajar para recabar apoyos tanto de las comunidades autónomas como de los médicos latinoamericanos, e iniciaron contactos con Portugal para su posible adhesión.

"La relación médico-paciente no es una cuestión exclusivamente española, tampoco europea, se puede universalizar la candidatura y en eso estamos", continúa. Por ello, en el último Foro de la Profesión Médica se decidió ampliar el punto de mira y estudiar el vínculo entre pacientes y facultativos de otras culturas, así como sumar el apoyo de países con una medicina parecida a la española, como la portuguesa o la de las naciones de América Latina. 
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