Un nuevo estudio evalúa si los individuos persistentemente positivos pueden contagiar el virus

Covid persistente: los síntomas permanecen más tiempo que la transmisión


23 abr 2021. 11.30H
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Una de las cuestiones fundamentales de la pandemia de Covid-19 ha sido cuándo es seguro interrumpir las precauciones de aislamiento en pacientes que se han recuperado. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos recomendaron originalmente una estrategia basada en pruebas para interrumpir el aislamiento. En concreto, requería dos pruebas consecutivas negativas de reacción en cadena de la polimerasa con transcripción inversa (RT-PCR) con, al menos, 24 horas de diferencia.

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Sin embargo, a medida que se acumulaba la experiencia con coronavirus, los expertos se percataron de que una pequeña cantidad de personas continuaba diseminando el virus mucho después de la infección. Dado que parecía que el virus de estos individuos persistentemente positivos no era competente para la replicación y había un riesgo mínimo de transmisión después de transcurrido el tiempo suficiente desde el inicio de los síntomas, los CDC cambiaron a una estrategia basada en síntomas en julio de 2020, y advirtieron que el aislamiento y las precauciones pueden interrumpirse diez días después del inicio de los síntomas o del primer resultado positivo de PCR de un paciente, a menos que este paciente esté inmunodeprimido o tenga una enfermedad grave.

La revista JAMA Internal Medicine recoge un nuevo estudio que aborda esta cuestión. Para ello, los investigadores han centrado el análisis en la temporada 2020 de la NBA, en la que equipos se confinaron en ‘burbujas’, con el fin de evaluar si los individuos persistentemente positivos pueden transmitir el virus. Entre 3.648 personas sometidas a pruebas de RT-PCR en la 'burbuja' de la NBA, hubo 36 casos persistentemente positivos (34 hombres (94 por ciento). Estos casos persistentemente positivos produjeron 1.480 días-persona de actividades de contacto cercano sin que se detectaran eventos de transmisión.

- Accede al estudio completo en este enlace -

En muchos sentidos, explican los autores del estudio, la temporada de 'burbujas' de la NBA, con una población fija de jugadores y personal de apoyo que participaron en las pruebas diarias y muchos que estuvieron expuestos regularmente a actividades de alto riesgo en interiores, sin mascarilla y de contacto cercano, fue un experimento ideal para probar la transmisibilidad de individuos persistentemente positivos.

Sin embargo, apuntan, este era un grupo de individuos jóvenes y sanos, y ninguno de los individuos persistentemente positivos en este estudio requirió hospitalización. “Como tal, estos resultados no deben generalizarse a aquellos que están inmunodeprimidos o aquellos con infecciones graves por Covid-19”, subrayan. Además, el estudio matiza que los días-persona de contacto cercano y sin mascarilla tuvieron lugar, al menos, dos semanas después de la infección inicial dado el protocolo de detección cardíaca de la NBA, y muchas de las infecciones iniciales se produjeron tres semanas antes de la llegada a la ‘burbuja’.

“Como tal, este estudio no puede proporcionar información sobre el momento ideal para suspender las precauciones en el público en general. A pesar de estas limitaciones, este experimento del mundo real es poco probable que se repita y proporciona evidencia convincente de que una estrategia basada en síntomas para suspender las precauciones es el enfoque correcto”, concluyen.

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