Científicos analizan los efectos colaterales que pueden surgir a raíz de las medidas para frenar el coronavirus

Covid: confinamientos y alarmas tienen un lado oscuro para la salud pública


07 nov 2020. 16.00H
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POR MARÍA GARCÍA
Científicos han firmado un análisis, publicado en The British Medical Journal, en el que señalan que la pandemia del SARS-CoV-2 ha supuesto un desafío sin precedentes para los gobiernos, que se han esforzado por estudiar las intervenciones más efectivas para reducir la propagación del virus -y aplicarlas pronto- pero que sin embargo, no han estudiado tanto los efectos negativos para la salud que tienen. 

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En el análisis, los autores aseguran que las consecuencias dañinas de las intervenciones de salud pública pueden ser directas o indirectas. Por ejemplo, pueden provocar daños psicológicos o daños a la equidad, entre otros.

"Estas intervenciones pueden aumentar los resultados adversos que buscan para prevenir otros resultados de salud. Los que realizan las políticas para proteger la salud pública deben sopesar los posibles efectos secundarios al decidir, implementar y evaluar estas intervenciones específicas", aseguran. 

Por todo, los expertos señalan tres áreas con 'efectos colaterales' "que deberían formar parte de todos los esfuerzos para evaluar, evaluar y responder a las consecuencias dañinas de las estrategias para contener el SARS-CoV-2". 

Exceso de muertes y desigualdades derivadas del daño económico


"La tarea de la salud pública no es simplemente considerar las vidas que pueden salvarse mediante los esfuerzos políticos para limitar la propagación viral, sino, lo que es más importante, considerar el número total de vidas salvadas y perdidas como resultado de la epidemia y las respuestas a ella", explican.


"La tarea de la salud pública es considerar el número total de vidas salvadas y perdidas como resultado de la epidemia y las respuestas a ella"


Partiendo de esa premisa, que la evidencia es contradictoria sobre el efecto del aumento del desempleo durante las recesiones económicas en la salud general de la población. Mientras que los estudios en países de altos ingresos muestran que las tasas de mortalidad tienden a caer a medida que aumentan las tasas de desempleo, algo que se atribuye con menos eventos cardiovasculares y accidentes en vehículos motorizados, la investigación en países de ingresos bajos y medianos, ha encontrado tasas de mortalidad más altas durante las recesiones económicas.

"Además, esta investigación se basa en la población y no tiene en cuenta la heterogeneidad en las poblaciones. Es probable que las consecuencias para la salud de las recesiones económicas se sientan de forma más aguda entre las poblaciones que ya son vulnerables desde el punto de vista socioeconómico, lo que sugiere que las crisis económicas ampliarán las brechas sanitarias", afirman. 

"El impacto económico causado por los esfuerzos para contener el SARS-CoV-2 es mayor que el que surgió de la crisis financiera de 2007-09. Por lo tanto, es fundamental que los modelos que tienen como objetivo comprender el efecto de las políticas de covid-19 en la salud también consideren las vidas perdidas como resultado de las consecuencias económicas de la respuesta a la pandemia para evitar representar una elección falsa entre la economía y la salud", consideran. "La gravedad del impacto económico causado por las medidas para contener el virus sugiereque necesitamos reevaluar la tasa de mortalidad esperada en todos los países". 

Efectos negativos para la salud


Las medidas restrictivas de la movilidad social y la economía están asociadas con resultados adversos para la salud tanto a corto como a largo plazo. Los efectos en la salud a corto plazo ocurren durante o poco después de que se implementan las intervenciones. Por ejemplo, un estudio ha señalado que las medidas en la cuarentena aumentaron la ira, la confusión y los síntomas del trastorno de estrés postraumático. Los cierres de escuelas, que requieren que los padres (o familiares) se queden en casa, también pueden provocar efectos adversos para la salud.

Los encierros también pueden causar daños a la salud a largo plazo, como el retraso en el tratamiento y las investigaciones. Los retrasos en el diagnóstico y el tratamiento de varios tipos de cáncer, por ejemplo, pueden permitir la progresión del tumor y afectar la supervivencia de los pacientes. Además, se ha observado una fuerte disminución en el número de ingresos por síndromes coronarios agudos y procedimientos coronarios de emergencia desde el inicio de la pandemia en los EE.UU y en Europa.

"Incluir los diversos efectos adversos del aislamiento social y los bloqueos económicos puede ayudar a sopesar estos daños junto con los daños inmediatos del virus. Se conocen algunos efectos inmediatos y ya se están mitigando. Por ejemplo, brindar consultas telefónicas y por video a quienes experimentan daños psicológicos debido al distanciamiento físico puede disminuir su angustia", indican. 

Efecto sobre poblaciones vulnerables


Los encierros y las medidas de aislamiento social también afectan a algunas poblaciones más que a otras, y los efectos se extienden mucho más allá de la mortalidad. Las comunidades desfavorecidas de bajos ingresos y las personas con problemas de salud mental y adicciones tienen más probabilidades de verse perjudicadas por las medidas de distanciamiento social. Y esto, aseguran, es importante porque son precisamente los grupos más vulnerables al virus.


"Es importante identificar y ayudar a las poblaciones más vulnerables a las medidas de confinamiento"


"Los modelos para identificar y proteger a las poblaciones vulnerables con mayor riesgo de morir por el Covid-19 son valiosos, pero es igualmente importante identificar y ayudar a las poblaciones más vulnerables a las medidas del confinamiento. Por ejemplo, los trabajadores con salarios bajos que dependen de sus ingresos diarios para sobrevivir corren el mayor riesgo de sufrir problemas de salud derivados del estancamiento económico. Este problema es aún más grave en los países de bajos ingresos", aseguran.

El distanciamiento social también puede afectar negativamente a las personas con trastornos por adicción. Ponen de ejemplo Ontario y Columbia Británica (Canadá), donde han experimentado un aumento en las muertes por sobredosis desde que comenzó el cierre.

Y las órdenes de quedarse en casa o aislarse también pueden aumentar las tasas de abuso infantil y violencia de género, como han mostrado informes de Hubei (China), Francia, Argentina, Singapur y varias ciudades de EE.UU. 
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