El Covid acentúa el papel de Atención Primaria como "gestoría" del hospital

La pandemia del coronavirus ha sobrecargado aún más al sistema, según Lorenzo Armenteros de la SEMG

Lorenzo Armenteros, portavoz Covid de la SEMG.
El Covid acentúa el papel de Atención Primaria como "gestoría" del hospital
sáb 21 noviembre 2020. 14.00H
La pandemia del Covid-19 ha disparado la presión asistencial sobre el sistema de salud y, en concreto, la Atención Primaria, que durante la segunda ola se está volviendo a ver tensionado y sobrecargado ante la gran cantidad de personas que acuden a este nivel asistencial para realizarse las pruebas diagnósticas o el seguimiento de la propia enfermedad. A ello hay que sumarle el resto de patologías, que siguen ahí y a las que los profesionales sanitarios también deben atender.

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Uno de los principales problemas que ha provocado esta situación de crisis sanitaria y que, a simple vista, no se aprecia porque es un trabajo que se hace de puertas para dentro, es el aumento de la burocracia que deben tramitar los médicos de Familia. Tal es la magnitud de esta cuestión que, debido a la zozobra del coronavirus, los facultativos emplean en torno al 40 por ciento de su tiempo a realizar todo tipo de gestiones administrativas, cuando antes de la pandemia, de media, empleaban el 15 o el 20 por ciento de su jornada en estos asuntos, tal y como revela Lorenzo Armenteros, portavoz Covid-19 de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) a Redacción Médica.


“El papel de un facultativo en el hospital debe ser completo: diagnóstico, tratamiento y pronóstico. No derivar a Primaria el papel de gestoría”


“La Atención Primaria siempre se ha caracterizado por esta sobrecargada de burocracia”, sostiene, al tiempo que indica que, con la pandemia del coronavirus, se ha cargado a los médicos de Familia con la “burocracia de siempre” más toda la relacionada con el Covid-19: notificación de casos, de resultados de PCR, bajas a pacientes en aislamiento por la enfermedad o cuarentenas por contacto. “Esto nos está sobrecargando aún más”, insiste.

Toda esta sobrecarga adicional “tensa mucho más la Atención Primaria”, por ello, asegura que “hay que tomar medidas” para que la atención sanitaria “tenga como objetivo la atención clínica y preventiva, que son fundamentales y las que debemos basar nuestro trabajo”.

Como medidas para aliviar este volumen de trabajo a la Atención Primaria, Armenteros propone modificar los procesos para emitir incapacidades temporales y bajas laborales. “Esto lleva a una serie de trámites administrativos complejos y dificultosos”, de modo que pide “hacerlo más ágil y más gestionado por el propio médico dependiendo el motivo de baja y la situación del paciente”.

También pide derivar o dinamizar múltiples certificaciones que recaen sobre la Atención Primaria, como certificados de salud de los pacientes para que puedan realizar determinados deportes o presentarse a oposiciones. “Eso se debe apartar de la gestión de la Atención Primaria y establecer sistema de atención médica que puedan encargarse de ello y no volcarlo en la Primaria”. Lo mismo sucede con las inasistencias de los niños al colegio


Primaria, le 'gestoría' de la Atención Hospitalaria


Por último, el portavoz Covid-19 de la SEMG lamenta que ahora la Atención Primaria se ha convertido en la “gestoría” de la Atención Hospitalaria. “El papel de un facultativo en el hospital debe ser completo: diagnóstico, tratamiento y pronóstico. No derivar a Primaria el papel de gestoría”, subraya.

“Antes el médico del hospital generaba sus propias revisiones al paciente. Ahora esto no existe y se le deriva al médico de Familia para que en un plazo determinado lo vuelva a derivar a su especialista para la revisión”, por eso aboga por “eliminar aquellos procesos donde el médico de Familia no tenga una intervención clínica”.

“Llegamos al límite de tener que dar el consentimiento informado de un paciente que se tiene que hacer una colonoscopia”, explica a modo de ejemplo. “Antes de entrar a una lista de espera, que nos haga el consentimiento cuando no le vamos a tratar y nuestra responsabilidad se limita porque le informamos de algo que no vamos a hacer nosotros”. De este modo, subraya que “cada médico haga lo que le toca en su momento y no considere a otro médico el gestor para hacer aquello que no le gusta tanto”.

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