Redacción Médica
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El control cerebral del apetito funciona mal en la anorexia y la bulimia

El hipotálamo no envía la señal que impulsa a comer

Algunos trastornos alimentarios se relacionan con disfunciones del hipotálamo.
El control cerebral del apetito funciona mal en la anorexia y la bulimia
Redacción
Jueves, 10 de noviembre de 2016, a las 11:50
Un estudio del Anschutz Medical Campus de la Universidad de Colorado (Estados Unidos) han desentrañado las razones neurológicas por las que quienes sufren anorexia o bulimia nerviosa son capaces de anular su necesidad de comer.

En un estudio recién publicado en la revista Translational Psychiatry, los investigadores han demostrado que los patrones normales de estimulación del apetito en el cerebro se hallan, en efecto, invertidos en aquellos pacientes que presentan uno de estos dos trastornos alimentarios y no están regulados por la región cerebral del hipotálamo.

El profesor de Psiquiatría y Neurociencia, Guido Frank, autor principal del estudio, se propuso descubrir las jerarquías del cerebro que gobiernan el apetito y la ingesta de alimentos para conocer las razones neurológicas que están detrás de las personas cuando tienen hambre o no.

Mediante escáneres cerebrales, los investigadores examinaron la reacción de 26 mujeres sanas y otras tantas con anorexia o bulimia nerviosa al probar una solución azucarada, y descubrieron que éstas últimas presentaban alteraciones generalizadas en la estructura de las vías cerebrales que rigen la regulación del gusto y el apetito, en concreto en la materia blanca que coordina la comunicación de las diferentes regiones cerebrales.

Asimismo, también dieron con importantes diferencias en el papel que desempeña el hipotálamo en ambos casos, de modo que, en las mujeres sin un trastorno alimentario, las regiones cerebrales que favorecían la alimentación obtenían sus señales de esta región del cerebro.

Atrofia de la función normal

En cambio, en las mujeres con anorexia o bulimia las conexiones hacia el hipotálamo eran más débiles, y la información iba por otras rutas nerviosas; en consecuencia, se atrofiaba la función normal del hipotálamo en relación con las señales que activan la ingesta de alimentos. “La región del cerebro encargada del apetito es la encargada de impulsarte a buscar algo de comer. Pero en pacientes con anorexia o bulimia nerviosa no sucede así”, según han resuelto los autores del trabajo.