28 de marzo de 2017 | Actualizado: Martes a las 19:30
Especialidades > Psiquiatría

¿Por qué los 'trans' siguen viendo a los psiquiatras?

La clasificación de la OMS todavía la considera un trastorno mental

Jerónimo Saiz, catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Alcalá de Henares y jefe del Servicio de Psiquiatría en ese Hospital.
¿Por qué los 'trans' siguen viendo a los psiquiatras?
Domingo, 12 de marzo de 2017, a las 12:50
Los médicos europeos, como ya hacen sus colegas estadounidenses, dejarán de leer a partir de 2018, en su respectivo manual diagnóstico de enfermedades psiquiátricas, la etiqueta de ‘trastorno’ atribuida a las personas transexuales, es decir, que no se identifican al nacer con su sexo biológico.

Sin embargo, no dejarán de enviarlos, en muchos casos, a los servicios de Psiquiatría conforme marcan muchos protocolos hospitalarios, así que permanece la duda, a priori, de a qué se debe esta polémica sobre la nomenclatura de una realidad por otra parte indiscutible para los profesionales, por mucho que se ponga en duda su existencia por la organización Hazte Oír y el famoso autobús en el que han deslizado ese mensaje.

Así lo ha señalado la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (Aepap), por ejemplo, cuyos representantes hablan de “formas de ser dentro del deseo sexual” y en modo alguno de trastorno mental.

“Sin embargo, una contradicción evidente al respecto se da en los hospitales; en el Ramón y Cajal de Madrid, por ejemplo, resulta evidente, porque una parte de la unidad que trata estos problemas de identidad de género, que se culminan en algunos casos con intervenciones o tratamientos hormonales, incluye el paso obligatorio por Psiquiatría aun cuando el propio programa considera que esos problemas no son un trastorno psiquiátrico”, ha reconocido a Redacción Médica el catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Alcalá de Henares Jerónimo Saiz y jefe del Servicio de la especialidad en ese hospital.

“En el fondo, lo que hay al final de todo esto es una cuestión ideológica que consiste en pensar si una persona que nace con un cuerpo y se siente del género opuesto padece o no un trastorno”, ha reflexionado. “Hay mucha ideología, intervención de los afectados y de gente a favor y en contra de cada postura”, añade.

“El mismo debate ya se tuvo con la homosexualidad”

“Este mismo debate se tuvo con la homosexualidad en el sentido de que podía ser, también, un problema psiquiátrico, y estuvo considerado como tal hace muchos años; los responsables del autobús de Hazte Oir, de hecho, siguen diciendo que es un trastorno y que hay que tratarlo, pero eso es algo con lo que ya nadie está de acuerdo”, concluye.

“El DSM-V [manual diagnóstico de enfermedades de la Asociación Americana de Psiquiatría publicado en 2013], en todo caso, lo llama disforia de género y ha dejado de considerarlo un trastorno de identidad de género, como figuraba en la edición anterior”, recalca. “Se considera que no constituye un trastorno mental, sino que las personas a las que les ocurre experimentan un malestar, estrés o desadaptación debido a sentirse con un género y tener cuerpo del contrario”, precisa.

Y todo apunta –ha matizado– a que la clasificación internacional de enfermedades de la OMS, en su undécima edición, deje de considerarlo un trastorno de identidad sexual y, al igual que los americanos, pase a llamarlo de otra manera, en concreto incongruencia de género.