Guillermo Lahera, psiquiatra, catedratico en la Universidad de Alcalá e investigador en el Instituto Ramón y Cajal de Investigación Sanitaria y Cibersam.
La trayectoria de Guillermo Lahera ha estado siempre atravesada por una misma convicción: la
Psiquiatría solo puede entenderse desde una mirada integradora que combine
ciencia, biografía y comprensión humana. Clínico, investigador, profesor universitario y divulgador, Lahera acaba de ser nombrado catedrático de esta especialidad en la Universidad de Alcalá (Madrid), un reconocimiento que interpreta no solo como un logro profesional, sino también como una responsabilidad académica y ética en un momento de máxima exposición pública de la
salud mental.
Su discurso rehúye los extremos: defiende la neurociencia y la investigación, pero también la cultura, la filosofía y la narrativa como herramientas indispensables para comprender el sufrimiento humano. Advierte del peligro de convertir cualquier malestar cotidiano en trastorno mental y reclama una Psiquiatría que
no pierda el contacto con la realidad humana de los pacientes.
Tras muchos años combinando asistencia clínica, investigación y docencia universitaria, Lahera reconoce que alcanzar la cátedra representa "un logro y una satisfacción", aunque insiste en que el verdadero peso del cargo está en
la responsabilidad que implica. “Yo creo que asumir una cátedra universitaria de Psiquiatría obliga a dar una docencia excelente, promover una línea de investigación que sea potente, coherente y que colabore con otros grupos de
investigación a nivel nacional e internacional", explica.
El nuevo catedrático también subraya
la dimensión colectiva de cualquier carrera académica. "Uno no llega a ningún lado solo, siempre es porque alguien le ha dado oportunidades, le ha abierto puertas y le ha mirado con buenos ojos", afirma, agradeciendo el apoyo de quienes le han acompañado durante su trayectoria.
Enseñar ciencia y también humanidad
En plena explosión del interés social por la salud mental, Lahera tiene claro cuál es la principal idea que intenta transmitir a los estudiantes de Medicina: "Quiero inculcarles que podemos apostar simultáneamente por una
Medicina científica muy volcada en la investigación y, al mismo tiempo, por el
humanismo", señala.
Defiende que el médico no debe limitarse a aplicar conocimientos técnicos, sino mantener siempre una actitud de
reflexión y cuestionamiento científico. Pero considera igual de importante que la Medicina "inevitablemente tenga que "ponerse en relación con la cultura, con la literatura, con las artes y con la comprensión del ser humano".
Desde su experiencia docente, especialmente en la asignatura de Psicología Médica, insiste en que el futuro médico debe convertirse tanto en un experto técnico como en un profesional capaz de
comprender emocional y éticamente a los pacientes. "Al fin y al cabo, cuando lo somos, es lo que esperamos encontrar", sostiene.
Un MIR más cercano a la realidad clínica
En este contexto, entre los cambios que considera necesarios en la formación médica, Lahera señala directamente al examen
MIR. Cree que el sistema tradicional de preguntas tipo test
premia sobre todo la memorización y la comprensión lectora, pero no necesariamente las habilidades clínicas más importantes como la toma de decisiones,
la comunicación con el paciente o la capacidad de integrar información en contextos reales. "El examen tipo test ha funcionado durante muchos años, pero mide determinadas cosas y no necesariamente las competencias más necesarias para ser un gran médico", asegura.
A su juicio, los próximos años permitirán aproximar el examen a la práctica clínica gracias a herramientas como la simulación, los casos clínicos o la Inteligencia Artificial. "Tenemos que aproximarnos más a lo que es la realidad clínica", defiende, subrayando que la meta es que el sistema reconozca al profesional como lo que será en poco tiempo: un médico en ejercicio que deberá tomar decisiones clínicas complejas desde el primer momento. "Ojalá podamos evaluar al futuro médico como lo que realmente es: una persona que pasado mañana va a tener un paciente delante", afirma.
Superar la vieja división entre biologicismo y psicoterapia
Lahera considera que la Psiquiatría actual está avanzando hacia una integración que durante décadas parecía imposible. Según explica, históricamente existió una fuerte polarización entre escuelas muy biologicistas y
corrientes exclusivamente psicosociales. "En los últimos 10 o 15 años está habiendo un mayor intento de integrar ambas miradas de la Psiquiatría", subraya, añadiendo que eso "fortalece a la especialidad".
El especialista insiste en que neurociencia y psicoterapia no son enfoques incompatibles, sino complementarios, por lo que "no hay que elegir" al ser "
distintos niveles de análisis". Por eso reclama transmitir a estudiantes y profesionales una idea de complementariedad y sinergia, evitando "la polarización, el empobrecimiento del debate y las etiquetas".
La Psiquiatría tiene "un alma narrativa"
Uno de los conceptos más repetidos por Lahera es que la Psiquiatría posee "un
alma científica" vinculada a la Medicina, pero también "un
alma narrativa". Para el especialista, resulta imposible separar el síntoma de la persona que lo desarrolla. "En Psiquiatría es imposible aislar el síntoma del ser humano que tiene ese síntoma", explica.
Por ello, defiende una mirada amplia e integradora capaz de combinar el conocimiento neurobiológico con la comprensión de la biografía del paciente. “La aproximación humana y comprensiva no es incompatible con
conocer las bases neurobiológicas de los síntomas", señala.
Comprender qué ocurre en el cerebro
Gran parte de la investigación de Lahera se centra en la cognición social, es decir, en los mecanismos mediante los cuales interpretamos emociones, pensamientos e intenciones ajenas, especialmente en trastornos graves como la
esquizofrenia. "Cada vez comprendemos mejor
qué ocurre en el cerebro cuando tratamos de entender a otra persona", explica.
Según señala, uno de los avances más prometedores consiste en conocer mejor las bases neurobiológicas que explican la aparición de "síntomas psicóticos" como las alucinaciones o los delirios, no solo en esquizofrenia, sino también en otras patologías neurológicas y psiquiátricas como las demencias o los trastornos del espectro autista, lo que convierte su estudio en una prioridad internacional. Además, destaca el
potencial de nuevas terapias de rehabilitación apoyadas en simulación, realidad virtual y la IA.
"Estamos medicalizando el sufrimiento humano"
Lahera también se muestra crítico con algunas dinámicas actuales en torno a la salud mental. Advierte de que el enorme incremento de diagnósticos puede estar relacionado con una
tendencia social a patologizar experiencias normales de sufrimiento. "Vemos cifras de trastorno mental un poco desorbitadas", afirma, asegurando que "hace años era inimaginable hablar de una de cada tres o una de cada cuatro personas".
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"Vemos cifras de trastorno mental un poco desorbitadas. Medicalizar el sufrimiento humano no es el camino"
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Para el psiquiatra, estas cifras solo tienen sentido si actualmente se está etiquetando como trastorno mental lo que en muchos casos son crisis vitales,
respuestas normales a la adversidad o momentos inevitables de sufrimiento humano. "Medicalizar el sufrimiento humano no es el camino", insiste.
A su juicio, la sociedad contemporánea ha generado
expectativas irreales sobre la felicidad permanente. "No podemos esperar que la vida siempre vaya a ser maravillosa, que todo el mundo nos quiera o que todo sea justo", reflexiona. Frente a ello, defiende fortalecer tanto la resiliencia individual como la resiliencia social para afrontar la frustración, la injusticia y el malestar inherentes a la existencia humana.
En este contexto, Lahera rechaza una visión rígida que separe claramente a personas "sanas" de personas "enfermas". Para él, la
frontera entre normalidad y trastorno mental es inevitablemente difusa. "No hay una línea definida", confirma, añadiendo que "todos podemos atravesar una mala época o desarrollar un trastorno mental en algún momento de la vida". Por eso insiste en que la enfermedad mental "nos concierne a todos".
Más profesionales, pero también cambios sociales
Aunque reconoce que España necesita
aumentar recursos en salud mental -especialmente psicólogos clínicos y psiquiatras en determinadas zonas-, Lahera considera que la solución "no pasa únicamente por ampliar plantillas de psicólogos y psiquiatras" de forma ilimitada. "Tenemos que focalizarnos en los pacientes más graves y vulnerables" señala.
Pero añade una reflexión más amplia: "La solución a la crisis de salud mental global que vivimos en la actualidad no pasa por aumentar ilimitadamente las plantillas con más psicólogos o psiquiatras ni que toda la población vaya a terapia". El psiquiatra cree que la sociedad debe reorganizarse y recuperar mecanismos de
ayuda mutua, escucha y prevención comunitaria. También considera necesario revisar estilos de vida que actúan como factores de riesgo para el malestar psicológico. "Vamos por un camino peligroso y tenemos que cambiar muchas cosas muy arraigadas en nuestra sociedad contemporánea", advierte.
Divulgar para reducir el estigma
Además de su labor clínica y universitaria, Lahera desarrolla una intensa actividad divulgativa como editor jefe de la revista
European Journal of Psychiatry y colaborador habitual en medios y publicaciones. Considera que sacar la Psiquiatría del ámbito estrictamente académico es una obligación ética. "L
a lucha contra el estigma pasa por acercar a la población general la vivencia de tener una enfermedad mental porque nos puede pasar a cualquiera", sostiene.
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"La lucha contra el estigma pasa por acercar a la población general la vivencia de tener una enfermedad mental porque nos puede pasar a cualquiera"
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Su objetivo, explica, es que la sociedad comprenda que personas con esquizofrenia o trastorno bipolar "son personas como nosotros", alejando visiones estigmatizantes o asociadas a peligrosidad. También defiende la importancia de
divulgar el conocimiento psiquiátrico de forma comprensible y accesible para la ciudadanía.
De cara al futuro, Lahera considera que la Psiquiatría española ha experimentado un crecimiento extraordinario durante los últimos quince años. "Nos hemos puesto en la primera división mundial" , afirma. Sin embargo, cree que el gran reto de la próxima década será
mantenerse "en la élite científica y, al mismo tiempo, insertar la Psiquiatría en la cultura, el pensamiento y la Filosofía"
"Si conseguimos mantener ambas cosas, podremos
sentirnos orgullosos de la Psiquiatría española", concluye.
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