Teresa Iradier, experta en Ojo Seco en IMO Grupo Miranza Madrid.
Mantener una
alimentación sana y equilibrada es importante para
cuidar la salud en general, y los ojos no son la excepción. Aunque la dieta por sí sola no puede curar nuestros problemas de visión, sí está relacionada con un menor riesgo de padecer algunas enfermedades oculares.
Los alimentos que consumimos influyen en la salud ocular, según afirman los expertos de Miranza, grupo líder en Oftalmología con 40 centros en España, Portugal y Andorra, quienes destacan la importancia de llevar una dieta
variada y balanceada.
Teresa Iradier, experta en Ojo Seco en IMO Grupo Miranza Madrid, explica que, “con el paso de los años, un consumo inadecuado de nutrientes esenciales puede ocasionar distintos problemas relacionados con la salud visual. Por ello, para favorecer el bienestar a largo plazo, resulta fundamental adoptar desde ahora hábitos alimentarios de y de vida saludables”.
Un consumo elevado de productos refinados, grasas trans, carnes procesadas o alcohol puede favorecer la aparición de problemas metabólicos, así como deterioro de ciertas estructuras del ojo. Por ello, Iradier señala que “regular la
ingesta de alimentos que pueden dañar la salud, priorizando así opciones más nutritivas, es una medida fundamental para proteger la visión a largo plazo”.
Los alimentos que cuidan tu vista
La alimentación desempeña un papel clave en la salud ocular, aportando vitaminas, antioxidantes y ácidos grasos que ayudan a proteger la retina, prevenir daños y mantener un buen funcionamiento de los ojos a lo largo de los años. Los
expertos de Miranza han seleccionado siete alimentos que aportan diferentes nutrientes esenciales para cuidar nuestra vista:
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Zanahoria: un clásico. Seguramente habrás escuchado muchas veces de sus múltiples propiedades beneficiosas para nuestros ojos. Es rica en vitamina A, crucial para la salud de la retina y la visión nocturna; luteína y vitamina E, que ayudan a prevenir cataratas.
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Pescado azul: alimentos como el salmón, las sardinas o el atún son una fuente excelente de ácidos grasos omega-3 (DHA y EPA). Estos lípidos son fundamentales para el correcto funcionamiento de la retina y se ha demostrado que ayudan a prevenir la sequedad ocular y a reducir el riesgo de degeneración macular.
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Frutos secos: las nueces, las almendras o los pistachos aportan grandes cantidades de vitamina E, un potente antioxidante que protege las células de los ojos del daño de los radicales libres y puede retrasar la formación de cataratas. Además, algunos también contienen zinc, que contribuye a mantener la salud de la retina.
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Cítricos y fresas: naranjas, limones, kiwis, pomelos o fresas son conocidos por su alto contenido en vitamina C (ácido ascórbico). Esta vitamina es un antioxidante clave que ayuda a proteger la vista contra el daño oxidativo y es esencial para la formación y mantenimiento del colágeno, una proteína estructural presente en la córnea.
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Huevo: es un alimento muy completo para la vista, especialmente por su yema. Es rico en luteína y zeaxantina, dos carotenoides que actúan como un filtro solar natural, protegiendo a la mácula del daño de la luz azul. También contiene zinc y vitamina A.
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Pimientos rojos: tanto crudos como cocidos, son una de las fuentes más ricas en vitamina C por ración. Como sabemos, este antioxidante ayuda a proteger los vasos sanguíneos de los ojos, reduciendo el riesgo de cataratas. También aportan vitaminas A y E.
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Verduras de hoja verde: espinacas, col rizada (kale), acelgas y brócoli son verdaderos superalimentos para la salud ocular. Son una de las fuentes más altas de los carotenoides luteína y zeaxantina, que se concentran en la mácula del ojo para protegerla de la luz dañina.
Una revisión ocular al año
En este sentido, los
especialistas de Miranza recuerdan que estos alimentos son beneficiosos, pero no milagrosos. Si realmente quieres cuidar de tu salud visual, lo más adecuado será acudir a las revisiones oculares al menos una vez al año.
“Solo las revisiones periódicas
nos permiten detectar a tiempo alteraciones y prevenir que deriven en patologías más serias, ya que muchas enfermedades oculares no presentan síntomas en sus fases iniciales. Un control profesional regular es esencial para actuar de forma precoz y proteger la salud visual a largo plazo” afirma la Dra. Iradier.
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