Redacción Médica
24 de septiembre de 2018 | Actualizado: Lunes a las 19:05
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"En la sanidad privada el paciente deja de ser un número"

HLA Montpellier reúne a cinco especialistas para debatir sobre el papel de la sanidad privada en España

Evelio Navarro, Joaquín Resa, Jesús María Esarte, Salvador García y Mario Secorum, facultativos especialistas en la HLA Montpellier.
"En la sanidad privada el paciente deja de ser un número"
Borja Negrete
Miguel Fernández de Vega
Martes, 10 de julio de 2018, a las 08:50
La complementariedad del modelo público-privado es uno de los pilares de la sanidad española, que se encuentra entre las mejores del mundo. HLA Montpelier, que cuenta con profesionales con experiencia en el sector público y que compaginan su carrera laboral en ambos ámbitos, ha organizado un coloquio entre facultativos del más alto nivel para debatir sobre cómo la sanidad pública puede nutrirse de la privada.

Salvador García Aguirre, ginecólogo especialista en Reproducción Asistida.

Salvador García Aguirre, ginecólogo especialista en Reproducción Asistida, compagina su labor en el Hospital Miguel Servet con el Hospital HLA Montpellier, por lo que conoce de primera mano las dos caras de la sanidad española: “La privada aporta cosas que no puede poner en marcha la Medicina pública. Pero para mí lo más importante es que ambas son complementarias. No son excluyentes. La Medicina privada aporta dinamismo y una puesta al día mayor en cuanto a técnicas, mientras que la pública es donde todos nos hemos formado y es accesible para todos”.

Por su parte, Mario Secorum Redón, cirujano plástico-estético en la HLA Montpellier, considera que, al menos desde su especialidad, “hay mucha más libertad para trabajar que en el ámbito privado”. Asegura ser un “firme defensor de la sanidad privada, porque el paciente valora la calidad de la asistencia. Noto que hay una personalización en el trato con el médico, deja de ser un número y se convierte en un conocido. En definitiva, hay una relación entre ambos. Otra gran ventaja que percibo es la rapidez, tanto para ver al médico en consulta, como para realizar un diagnóstico, pruebas, así como las reducidas listas de espera. Una paciente de cirugía plástica que quiera someterse a una operación de reducción mamaria, algo muy frecuente en esta especialidad, debe esperar unos 20 meses en la sanidad pública, mientras que en la privada la espera es de 20 días”.

Jesús María Esarte Muniaín, cirujano general y del aparato digestivo

En este sentido, Jesús María Esarte Muniaín, cirujano general y del aparato digestivo, subraya que “ambas son complementarias. La sanidad privada atiende la lista de espera de la seguridad social. Creo que las dos tienen cosas positivas”. Otro de los asistentes al coloquio, Joaquín Resa Bienzobas, cirujano de la Obesidad Mórbida y Metabólica, considera que “en Aragón hay una Cirugía de la Obesidad bastante buena, pero la protocolización de la privada en esta área es una ventaja muy importante, por la velocidad, el acceso y siempre somos los mismos compañeros. En nuestro caso, la lista de espera es de un mes y medio, dos meses, que es lo que necesita el paciente para prepararse, mientras que en la pública es de dos o tres años”.

Desde el punto de vista de la especialidad de la Cirugía Ortopédica y Traumatología, Evelio Navarro García, opina que “la gran diferencia en la sanidad privada es el rápido acceso a las pruebas y al especialista. En Traumatología hay un gran volumen de trabajo y en los hospitales públicos no dan abasto. En cambio, las listas de espera son inexistentes en nuestro sector, en 15 días puedes operar. La gran diferencia es que en el sector privado eliges tu equipo y criterios de trabajo, no te los impone nadie. El paciente lo nota, conoces a todos y el ambiente es muy diferente”.

¿Puede adquirir la sanidad pública buenos hábitos de la privada?


En general, estos especialistas están de acuerdo con que la sanidad pública y la privada no son excluyentes, y que ambas son necesarias. Sin embargo, sí consideran que el sistema público debería adquirir ciertos buenos hábitos del privado. “La sanidad pública podría aprender a gestionar mejor los recursos. Necesita más tiempo y más personal para conseguir el mismo resultado que la privada”, afirma Secorum.

Joaquín Resa Bienzobas, cirujano de la Obesidad Mórbida y Metabólica

Por su parte, Resa asevera que, aunque en la pública “hay profesionales muy brillantes pero también los hay muy malos y el trato del paciente es muy diferente al que recibe en el sector privado. En la sanidad pública un paciente vuelve a tu consulta, porque no le queda otra si necesita operarse en tu área. Los pacientes seguirán entrando a chorro por la puerta independientemente del trato que reciban. En la privada no, debes ganarte la complicidad de los pacientes”.

Incentivar a los profesionales y gestión de los recursos


Esarte rompe una lanza en defensa de la sanidad pública y explica que su principal problema radica “en la masificación, la falta de recursos y la gestión deficiente. Se ha desinvertido en sanidad y España ha bajado al puesto 17. Tal como está la sanidad pública, si se invierte más, hubiera unos mecanismos de control y un estímulo económico para los trabajadores funcionaría igual que la privada”. El cirujano general también observa un “anquilosamiento” en cuanto a la gestión del sistema público y ve necesario una “incentivación para los trabajadores. La mejor demostración de que la incentivación social tendría un éxito es el trasplante, donde somos ejemplares en el mundo”.

Evelio Navarro García, cirujano ortopedista y traumatólogo.

A este respecto, Navarro argumenta que “en la pública todos los profesionales cobran lo mismo, independientemente de los méritos de su trabajo. La sanidad pública debería aprender la forma que tiene la privada de valorar a sus profesionales”. Para García, esto “no significa que los médicos seamos peseteros y trabajamos solo por dinero. Trabajamos porque nos apasiona lo que hacemos, pero también por dinero, hay que decirlo sin tapujos”. Esta incentivación, de hecho, “no tiene por qué ser solo económica”, como señala Resa, “también es un incentivo una buena valoración o el reconocimiento por tu trabajo”.

Secorum, en cambio, incide en que “los recursos son limitados. Destinar más recursos no sé si es el camino, la gestión debe ser más eficiente para llegar más lejos con lo que tenemos”.

Imagen de la sanidad privada de puertas afuera


Navarro, el cirujano ortopédico y traumatólogo, hace mucho hincapié en la imagen injusta que en ocasiones se tiene de la sanidad privada: “Parece que los profesionales que trabajamos en este ámbito somos delincuentes. Esto no puede ser. Si estás capacitado para trabajar en la carrera privada para seguir formándote, ¿por qué te tienen que penalizar? Hay técnicas que he aprendido en la privada y he aplicado en la pública y los pacientes se han beneficiado de ello. Yo he tenido el doble de vocación de compañeros que a las tres se iban a casa a echar la siesta, mientras que yo me iba a una clínica privada a trabajar, para seguir aprendiendo y también ganar dinero, claro. Se olvida que la sanidad privada es la que atiende a los funcionarios y los militares, si tan malos somos no sé por qué las instituciones públicas nos confían sus pacientes”.

Mario Secorum Redón, cirujano plástico-estético.

"Algunos compañeros de la pública no lo entienden. Creen que trabajas en el sector privado solo para ganar dinero. Cuando además estás formándote. No es de recibo tampoco que por compaginar ambos sectores estés vetado de la carrera profesional", añade García. Secorum considera, que los críticos olvidan que en el sector sanitario privado "la evaluación por parte del paciente es constante. Por lo que la excelencia en la atención debe ser total. En un centro sanitario privado si algo sale mal, tú debes dar la cara y tú tienes la responsabilidad de formarte y estar al día".

Estos profesionales consideran no está valorada. En palabras de García: "La sanidad pública vende mucho desde el punto de vista político y en cambio, la privada está muy penalizada porque se quiere asociar con algo puramente crematístico, ajeno a la vocación y las ansias de formación. Se criminaliza la sanidad privada como algo puramente económico y es algo que hay que cambiar". 

Recientemente, el ministro de Ciencia, Innovación y Universidades, Pedro Duque, afirmó  que "la educación privada va por delante de la pública". De la misma forma, estos profesionales del HLA Montpellier defienden que "la sanidad privada está obligada a correr unos metros por delante de la pública, ya que competimos con una asistencia más barata y universal. Ambos sistemas son complementarios y permiten ofrecer la mejor calidad asistencial para todos".      

Un momento del coloquio de especialistas de HLA Montpellier sobre Medicina privada.