El especialista en Retina, Miguel Ruiz Miguel, analiza las principales patologías oculares y sus síntomas

"Abordaje precoz y manos expertas, claves ante los problemas de retina"
Miguel Ruiz Miguel, especialista en Retina de Miranza Begitek y Ókular.


30 dic. 2021 9:00H
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POR ISABEL MARTÍN
La Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE), el desprendimiento de la retina o las distrofias hereditarias son algunas de las principales patologías oculares. Miguel Ruiz Miguel, especialista en Retina de Miranza Begitek y Miranza Ókular, disecciona para Redacción Médica la actualidad de una especialidad que, afirma, "no ha parado en toda la pandemia".

¿Cuáles son las principales patologías que afectan a la retina?

Entre los principales problemas que se pueden padecer a nivel de la retina destacaría, en primer lugar, la Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE), una enfermedad que afecta a unas 700.000 personas en España, lo que supone el 1,5 por ciento de la población actual. Y, considerando a la población mayor de 50 años, podemos hablar de una prevalencia que llega hasta el 5,3 por ciento.

Además, también podemos destacar el desprendimiento de la retina, las membranas epirretinianas y otras enfermedades vasculares como la retinopatía diabética y, por último, las distrofias hereditarias de la retina.

¿En qué consiste cada una de las patologías?

La DMAE es una patología degenerativa asociada a la vejez y que afecta a la visión central y, por tanto, a las actividades cotidianas como leer, ver la televisión o reconocer las caras de las personas. Por lo cual, se considera una patología muy importante y crítica para muchas personas.

Por su parte, el desprendimiento de retina es la separación de la retina. Esta capa se separa de las paredes naturales del ojo, ocasionando una pérdida de visión abrupta, muy aguda y muy importante dependiendo de la cantidad de retina que se desprende o se separa de las capas del ojo.

Tenemos también las membranas epirretinianas maculares, una especie de 'papel de celofán' que se adhiere en la parte central del ojo recubriendo la mácula. Este 'papel' ocasiona un arrugamiento de la misma y provoca que el paciente tenga una visión deformada y también una disminución, más o menos variable, de la agudeza visual.


"Las distrofias hereditarias de la retina afectan a una de cada 3.000 personas en nuestro país"



Por otra parte, la retinopatía diabética es una alteración progresiva de origen vascular que suelen padecer las personas que tienen diabetes y conduce a un compromiso visual progresivo. En los tiempos actuales y en nuestro entorno, aunque la hemos logrado controlar en algunos aspectos, fundamentalmente se produce por edema macular, es decir, por la acumulación del líquido en la mácula.

Y, por último, hay que mencionar a las enfermedades genéticas. Entre ellas se encuentran las distrofias hereditarias de la retina, cuya prevalencia afecta a una de cada 3.000 personas en nuestro país y produce una alteración visual. En algunas ocasiones, estas se producen en la edad temprana, provocándose una degeneración de las células de la retina y su muerte celular.

¿Qué tipo de control requieren y por qué?

El control es variable en función de la enfermedad, pero se requiere la monitorización periódica en todas ellas. Podemos hablar de que  algunos tipos de DMAE precisan, en ocasiones, controles mensuales, ya que es preciso detectar muy precozmente la activación de estos complejos vasculares que se forman debajo de la mácula y que obligarían a un tratamiento inmediato con unos fármacos denominados antiangiogénicos.

Otro ejemplo es el de la retinopatía diabética, la cual controlamos, en las formas más agresivas, cada dos o tres meses. En cambio, en otras patologías como las membranas epirretinianas y las distrofias hereditarias de la retina, es suficiente un control semestral o anual.

¿Qué síntomas deben alertarnos de posibles problemas de retina?

Es muy importante cuando estamos con el paciente, sin angustiarlo en exceso, decirle los posibles síntomas que le pueden alarmar. Por ejemplo, en el caso del desprendimiento de retina se da la percepción de moscas volantes, luces o la visión de una sombra negra en su campo visual. En ese caso, si el paciente lo percibe, debe acudir a urgencias, ya que es una patología que hay que tratar y operar de manera urgente.

En el caso de la DMAE, los síntomas más relevantes son la dificultad para leer o ver los elementos cotidianos deformados. Además, a estos pacientes les damos unas hojas con una rejilla cuadriculada específica para que se puedan hacer autotest.

¿Qué patologías retinianas pueden ser asintomáticas, al menos, en las primeras fases?

En esta parcela la más importante sería la retinopatía diabética, ya que la consideramos una patología que no avisa. Es decir, en los primeros estadios se le pueden producir lesiones como hemorragias, exudación o patologias venosas que no provocan sintomatología. Por tanto, es necesario llevar a cabo un examen periódico del fondo de ojo para monitorizar su avance. 

¿Qué pautas de seguimiento son las indicadas para estos pacientes? ¿Y para la población de riesgo?

Hemos mencionado el seguimiento variable dependiendo de la patología, desde el mensual en la DMAE hasta el anual en las membranas epirretinianas. Pero, en este punto, sí mencionaría los individuos con diabetes como sujetos de riesgo y también a las personas mayores de 65 años en el caso de la DMAE. Estas dos poblaciones quizás sean diana para poderlas tener más monitorizadas.


"Hace 20 o 25 años hablábamos de algunas patologías de la retina como algo que no tenía solución y eso ha cambiado radicalmente"



¿Cuáles son los principales factores de riesgo?

Hablando de distintas enfermedades, en el caso de la DMAE obviamente es la edad como principal factor de riesgo y algo que no se puede evitar. Pero también cabría destacar los antecedentes familiares, el consumo de tabaco a lo largo de la vida, una alimentación deficiente de fruta y verdura, así como una exposición continuada al sol en años anteriores. Todos estos factores contribuyen a que la DMAE pueda ser más agresiva.

En el caso del desprendimiento de retina, sí que hablaríamos de la miopía más o menos variable, los antecedentes familiares, cirugías previas o traumatismos en el ojo al que se haya sometido. Estos son los más relevantes a la hora de considerar el desprendimiento de retina.

¿Pueden tratarse con éxito estas patologías?

Sí, sin lugar a dudas. Hace unos 20 o 25 años hablábamos de algunas patologías de la retina como algo que, en muchos casos, no tenía mucha solución, y esto ha cambiado radicalmente. En el caso de la DMAE contamos con potentes armas antiangiogénicas que, inyectados periódicamente en el ojo, son capaces de detener y controlar el avance de la enfermedad en muchos casos.

También en la retinopatía diabética se emplean estos mismos agentes antiangiogénicos, así como corticoides de liberación lenta y sostenida que se inyectan en el ojo.

En cambio, en el caso del desprendimiento de retina y las membranas epirretinianas hay que operar al paciente, siendo, el abordaje quirúrgico, satisfactorio en un alto porcentaje de casos.

Quizás el capítulo donde menos hemos avanzado es en las distrofias hereditarias de la retina. En estas, todavía no tenemos muchos tratamientos aplicados en la clínica, pero ya hay terapias génicas dirigidas contra alteraciones genéticas específicas y que serán la puerta de entrada para la solución de otras enfermedades en un futuro relativamente cercano.

Las técnicas actuales, ¿logran devolver visión o solo frenan el avance en la pérdida de visión?

En el caso de la DMAE o la retinopatía diabética, muchas veces estos antiangiogénicos son capaces de mejorar la visión comprometida en los estadíos iniciales, siempre que podamos monitorizar la enfermedad. El problema al que nos enfrentamos en algunas ocasiones es que, a medida que pasa el tiempo, el deterioro macular y la pérdida de eficacia de estos fármacos pueden hacer que estas mejoras se vean algo comprometidas.

Sin embargo, logramos estabilizar muchos otros. En el caso de las patologías quirúrgicas, como el desprendimiento de retina y las membranas epirretinianas, sí que son susceptibles de bastante mejoría. La clave es el abordaje precoz y las manos expertas a la hora de afrontar estos casos.

"El espaciamiento de los tratamientos ha podido influir en algunos pacientes que no han podido acudir a las consultas"


¿Qué avances destacables hay actualmente para el tratamiento de las enfermedades de retina?

En el caso de la DMAE destacaríamos que en los próximos años llegarán otros fármacos antiangiogénicos que van a aportar mayor durabilidad y menor frecuencia de administración. El problema que tenemos actualmente es que debemos vigilar e inyectar al paciente en el ojo muchas veces a lo largo del año. En cambio, con estos fármacos que van a llegar, todo esto se va a espaciar, permitiendo un mayor control de la enfermedad y un espaciamiento de las visitas mucho mayor.

En cuanto a las distrofias hereditarias de la retina, ya se están tratando en nuestro país, como la Amaurosis Congénita de Leber (LCA), producida por una alteración congénita concreta que se trata con una terapia génica dirigida por un vector viral que se inyecta por debajo de la retina. 

Estos avances, abren la puerta a nuevas y futuras terapias muy prometedoras para la reparación de genes defectuosos que se producen en estas enfermedades.

El estado de pandemia de los últimos años, ¿ha incidido de alguna manera en el seguimiento de estos pacientes? ¿han notado un empeoramiento de los mismos por espaciar más los controles o tratamientos a causa del miedo a visitarse?

Es cierto que, sin duda, el espaciamiento de los controles o tratamientos ha podido influir en algunos casos de pacientes que, por miedo o por otras circunstancias, no han podido acudir a las consultas.

Pero aquí debo decir que, tanto en los centros sanitarios públicos como en los privados, la monitorización frecuente y la administración de las inyecciones oculares que son necesarias en algunas patologías, no han parado en toda la pandemia. Hemos seguido trabajando al mismo nivel y mismo ritmo.

En este sentido, podríamos afirmar lo mismo en los casos de atención de las patologías de urgencia como son los desprendimientos de retina, los cuales se han tratado de una manera similar a cuando no estábamos en pandemia.

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