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El primer niño con trasplante doble de manos evoluciona bien

Después de 18 meses de terapia, los médicos son cautelosamente optimistas sobre el pronóstico del pequeño de 8 años

Zion Harvey, tras la intervención en julio de 2015.
El primer niño con trasplante doble de manos evoluciona bien
Redacción
Miércoles, 19 de julio de 2017, a las 14:40
Los médicos son "cautelosamente optimistas" sobre el pronóstico del pequeño 18 meses después de que se le hiciera un trasplante doble de manos, llevado a cabo en el Hospital de niños de Filadelfia (Estados Unidos) en julio de 2015. Es la primera operación de este tipo a un menor, ya que anteriormente solo se había realizado en adultos, que resisten mejor los efectos secundarios de este tipo de fármacos, y en gemelos idénticos. 

Zion Harvey contrajo una sepsis estafilocócica con lesión isquémica sistémica a los 2 años, que desembocó desgraciadamente en una amputación a las cuatro extremidades y desarrolló insuficiencia renal. A los cuatro recibió un aloinjerto de riñón de su madre. Precisamente por este hecho los cirujanos consideraron que podría ser un buen candidato para una intervención quirúrgica en la mano, ya que estaba recibiendo terapia inmunosupresora para prevenir el rechazo del riñón.

En palabras de Sandra Amaral, de la división de nefrología del centro hospitaliario, "esto muestra que una cirugía de trasplante de mano es posible cuando hay detrás un equipo de cirujanos, especialistas en trasplantes, terapeutas ocupacionales, equipos de rehabilitación, trabajadores sociales y psicólogos". Asimismo, valora que "18 meses después de la cirugía, el niño es más independiente y hace las actividades del día a día. Continúa mejorando a medida que se somete a terapia diaria para incrementar la funcionalidad de su mano, gracias al apoyo psicosocial recibido hace frente a las problemas de la cirugía".

Larga recuperación

El equipo médico estuvo preparando la operación durante dos años, un proceso que duró 10 horas y 40 minutos. Sólo seis días después, Zion Harvey empezó la terapia de rehabilitación y ocupacional, en la cual el pequeño tenía que dedicar tiempo, por ejemplo, a jugar con títeres y videojuegos. Además, a las pocas horas requirió una revisión vascular de la arteria cubital, aunque afortunadamente no experimentó más complicaciones postoperatorias inmediatas.

Sin embargo, tal y como reconocen los médicos, la recuperación “se complicó por múltiples episodios de rechazo de injerto, infecciones sistémicas menores, insuficiencia funcional moderada del trasplante renal, hiperlipidemia, necesidad de anticoagulación crónica con dosis bajas de aspirina, necesidad de más inmunosupresión que la que requería antes del trasplante de manos, meses de rehabilitación intensiva y un largo período de tiempo hasta el restablecimiento funcional hasta niveles de la época pretrasplante”.