El SNS requiere de un refuerzo de las plantillas de Psicología para asistir al previsible aumento de pacientes

Acceso a psicólogos públicos y especialidad para manejar conductas abusivas de menores con las redes sociales.
José Pedro Espada, miembro de la Subdivisión de Psicología Clínica de la Infancia y la Adolescencia del Consejo General de la Psicología (COP).


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El veto de acceso a las redes sociales a menores de 16 años empieza a gestarse. El anuncio del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, alivia a miles de padres, madres y profesionales del ámbito de la salud mental, sectores demandantes de la aplicación de medidas para la limitación de uso de estas plataformas digitales, en muchas ocasiones, perjudiciales para el desarrollo cognitivo del niño o adolescente y origen de males de la envergadura de la depresión o la ansiedad. Eso sí, la futura prohibición puede elevar el número de pacientes infantiles que han labrado una relación de dependencia con este tipo de aplicaciones en las consultas, al visibilizarse esta problemática y aumente la detección de casos. El gremio psicólogo ofrece tres respuestas.

La primera pasa por la especialización de los profesionales en la vertiente sanitaria de la Psicología focalizada en los menores de edad. "Esta es muy útil para abordar este tema, porque el uso problemático de redes sociales no afecta igual a un adulto que a un niño o adolescente, cuyo cerebro, identidad y habilidades emocionales están aún en desarrollo", ha resaltado el miembro de la Subdivisión de Psicología Clínica de la Infancia y la Adolescencia del Consejo General de la Psicología (COP), José Pedro Espada, a Redacción Médica. Y es que un psicólogo instruido en esta franja de pacientes está capacitado para una mejor comprensión de procesos como la construcción de la autoestima, la necesidad de pertenencia al grupo, la impulsividad de la adolescencia y la influencia de la presión social digital, todos ellos relacionados con el empleo de las citadas aplicaciones.

La configuración de una vía PIR para Psicología Clínica de la Infancia y la Adolescencia se intuye fundamental, dado que elevaría el número de profesionales centrados en la asistencia de este grupo poblacional. Una rama de Formación Sanitaria Especializada (FSE) que el Gobierno pretende impulsar y que, según Espada, debe estar dotada de un buen número de plazas y un plan de estudios separado del de Psicología Clínica.


Refuerzo psicológico del SNS y el ámbito educativo


La segunda solución pasa por el fortalecimiento del proceso asistencial. "Las medidas de restricción para que sean eficaces han de acompañarse de una política integral que combine regulación, educación digital y refuerzo de los recursos para ofrecer una respuesta preventiva y terapéutica adecuada", ha apuntado Espada. Por ello, no se puede obviar el incremento de las plantillas de psicólogos del Sistema Nacional de Salud (SNS).

Espada ha señalado que sería "coherente" engrosar la presencia de titulados en Psicología en Atención Primaria, una de las múltiples áreas en la que escasean. Un paso que permitiría 'democratizar' la atención psicológica para menores de edad, la cual acostumbra a ofrecerse en consultas privadas. "Facilitar el acceso a esta asistencia ayudaría a reducir barreras económicas y a intervenir de forma temprana, antes de que aparezcan consecuencias mayores como fracaso escolar o trastornos de ansiedad y depresión", ha sostenido.



"Facilitar el acceso a asistencia psicológica ayudaría a reducir barreras económicas y a intervenir de forma temprana"



Por otro lado, el representante del COP considera importante la vuelta del psicólogo al sistema educativo. "Contar con estos profesionales en los centros de forma estable permitiría no solamente ofrecer formación antes de los 16 años, sino también detectar precozmente señales de uso problemático, acompañar a alumnos vulnerables y orientar a las familias", ha afirmado. Bajo su punto de vista, la incorporación de programas para prevenir el empleo abusivo de redes sociales impartidos por un psicólogo en colegios e institutos ayudaría en la prevención de esta problemática y a detectar los factores que agravan u originan este comportamiento.


¿En qué consiste la intervención del psicólogo?


Los casos de adicción a las redes sociales suelen requerir la asistencia de un profesional de salud mental. Cuando este consumo deriva en pérdida de control, irritabilidad o síntomas de depresión o ansiedad o afecta a las relaciones personales, el sueño o el rendimiento académico, Espada recomienda pasar por consulta. Si se trata simplemente de un uso abusivo, bastaría con orientación y pautas educativas, muchas veces orquestadas por psicólogos.

En las situaciones donde se requiere intervención profesional, el psicólogo comienza con una evaluación individualizada, con la misión de determinar el nivel de uso, su nivel de impacto en la vida del paciente y la presencia de trastornos mentales. A partir de ahí, el profesional recurre a técnicas de tipo conductual-cognitivo, con las que se establecen límites y horarios sin pantallas -control estimular-, se modifican pensamientos -terapia cognitiva- y se entrenan habilidades de regulación emocional. Asimismo, se promueve la implicación en actividades alternativas, incluyendo en muchos casos el trabajo con la familia para mejorar la comunicación y fijar normas coherentes. Además, se aprovecha para buscar problemas asociados. "Muchas veces, este comportamiento sirve para afrontar o evitar dificultades que también deben abordarse en terapia", ha aseverado Espada.
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