El profesor Antonio Cuesta explica a Redacción Médica la técnica para controlar y seguir a este colectivo

Un nuevo biomarcador permite monitorizar a pacientes con cáncer metastásico
Antonio Cuesta, profesor de fisioterapia de la Universidad de Málaga (UMA) y responsable de Ibimia.


21 jun. 2021 11:45H
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POR CRISTIAN GALLEGOS
Una investigación realizada por los grupos Clinimetria en Fisioterapia y Traslacional de Oncología, del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (Ibima), ha descubierto un nuevo biomarcador que permite el control y el seguimiento de pacientes con cáncer metastásico. La nueva técnica está basada en ecografía de los tejidos musculares y grasos, y es válida para pacientes con este tipo de patologías.

El autor principal de este estudio -publicado en la revista científica Nature Scientific Reports-, Antonio Cuesta, profesor de fisioterapia de la Universidad de Málaga (UMA) y responsable de Ibimia, en conversación con Redacción Médica, explica que este hallazgo surge tras la investigación sobre fisioterapia y ejercicio terapéutico en pacientes oncológicos, que empezó con su equipo hace más de 10 años.

“Tras las publicaciones de los primeros ensayos clínicos del programa de supervivientes de cáncer de mama decidimos junto con Emilio Alba, director de la Unidad de Gestión Clínica de Oncología Intercentros de los hospitales Regional de Málaga y Virgen de la Victoria, implementar el programa en el sistema público. Años más tarde decidimos ampliarlo a pacientes con cáncer metástasico, ya que la esperanza de vida era mucho mayor”, argumenta el especialista.


Funcionamiento del biomarcador


Para entender el funcionamiento del nuevo biomarcador, Cuesta explica que esta técnica es un conjunto de variables ecográficas de grasa y músculo que son especialmente “sensibles” a los cambios producidos por el entrenamiento funcional en fisioterapia. A su vez, permite clasificar a las personas respondedoras y no respondedoras a estos programas de fisioterapia, determinantes para conservar la capacidad funcional. El equipo científico trabajó a partir de los cambios en la composición corporal y la disfunción neuromuscular frecuentes en este tipo de cáncer de avanzado estadio.

En este sentido, el catedrático argumenta que el principal aporte de esta tecnología es la capacidad de monitorizar de forma precisa y personal la evolución de la composición corporal y su interacción con la capacidad funcional en caso de enfermedad general por cáncer.


Perfil del paciente oncológico 


Respecto al perfil del paciente que tendrá beneficios con este biomarcador, Cuesta dice que “en principio son mujeres con cáncer de mama metastásicos, sin contraindicación específica a un programa de fisioterapia, ya sea por su estatus funcional o toxicidades del tratamiento oncológico”.

Al ser consultado sobre los aportes económicos que trae consigo este hallazgo, el experto señala que fundamentalmente la ecografía musculoesquelética es más económica que la densitometría, y aunque es operador dependiente, las medidas apendiculares en muslo y brazo, se realizan de forma "estandarizadas".
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