24 de noviembre de 2017 | Actualizado: Viernes a las 10:05
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La superespecialización no es excusa para no mirar al paciente a los ojos

La presidenta de Gepac opina que los médicos deberían formarse en habilidades comunicativas

Begoña Barragán, presidenta de Gepac.
La superespecialización no es excusa para no mirar al paciente a los ojos
Marcos Domínguez
Joana Huertas
Jueves, 22 de junio de 2017, a las 14:30
Las habilidades comunicativas son una necesidad del médico cada vez más acuciante. Sin embargo, no hay una formación reglada en estos temas y cada vez hace más falta, ante la complejidad que alcanzan las enfermedades y los tratamientos, una comunicación y una información fiable para los pacientes, más si cabe para los que tienen cáncer.

“Nos gustaría que los profesionales sanitarios tuvieran una formación especial en comunicación”, ha deseado Begoña Barragán, presidenta del Grupo Español de Pacientes con Cáncer (Gepac), en el marco del primer Foro Oncológico de Madrid, organizado por Sanitaria 2000 en colaboración con Novartis Oncology.

"La comunicación médico-paciente es una asignatura pendiente".

Entre otras cosas, los médicos deben practicar la comunicación de las limitaciones de la ciencia, pero también las del propio sistema. “La atención a los pacientes involucra a todo los profesionales sanitarios”, detalla Barragán, “la superespecialización no es excusa para mirar a otro lado”.

La presidenta de Gepac se ha felicitado de la aparición de las inmunoterapias, pero alerta de que “nos falta información”. Y la información no es una hoja de papel, sino es una conversación del médico con el paciente. “Los documentos escritos deben ser un complemento a la información que nos da el médico”, pero hay que tener en cuenta que “no vale la misma información para todos”.

Barragán apunta a la importancia de la empatía y la comunicación no verbal: no se trata de llorar con el paciente, pero sí de tocarle cuando tiene que transmitir una mala noticia, Y, sobre todo, evitar las distracciones: no estar mirando la pantalla del ordenador ni hablando con la enfermera. “Los cinco minutos con el paciente deben de ser sagrados para el médico”, sentencia.