Prueba de cribado de cáncer. Imagen de Europa Press.
El número de
cánceres diagnosticados en España en 2026 alcanzará los 301.184 casos, lo que supone un incremento del 2 por ciento respecto a los 296.103 registrados en 2025. Así lo revelan las estimaciones publicadas por la
Red Española de Registros de Cáncer (Redecan). En este contexto, las autoridades sanitarias trabajan para impulsar el diagnóstico precoz y mejorar así e
l pronóstico de los pacientes. Sin embargo, en España el código postal continúa condicionando el acceso a estas pruebas. El monográfico Detección precoz del cáncer, publicado recientemente por e
l Ministerio de Sanidad, revela diferencias de hasta 30 puntos porcentuales entre territorios en la población que accede a los
programas de cribado.
Datos de prevención y diagnóstico precoz en cáncer colorrectal
Las diferencias entre los
sistemas sanitarios autonómicos generan una imagen muy desigual en este sentido. En lo que respecta al diagnóstico precoz del cáncer colorrectal, la media de acceso a la prueba de sangre oculta en heces (PSOH) en los dos últimos años se sitúa en el 38,72 por ciento. Sin embargo, la brecha entre comunidades autónomas
supera el 50 por ciento.
Navarra lidera la cobertura con un 63,90 por ciento, seguida de Galicia, con un 56,10 por ciento, y el País Vasco, con un 50,70 por ciento. En el extremo opuesto se encuentran Extremadura, con un 20,90 por ciento; Cantabria, con un 25,27 por ciento; y Andalucía, con un 27,96 por ciento, además de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.
El propio informe explica que "estas diferencias se deben a que la
implantación del cribado de cáncer colorrectal en España ha seguido un modelo descentralizado, iniciado con experiencias piloto autonómicas desde 2000 (Cataluña, País Vasco y Navarra), consolidado normativamente en 2014 e implementado de forma progresiva por las comunidades autónomas".
Ahora bien, el lugar de residencia no es el único
factor que condiciona el acceso a este tipo de pruebas. El nivel educativo, la clase social y el origen de las pacientes también tienen un fuerte impacto. En el caso de la citología vaginal realizada en los últimos cinco años como cribado para el
cáncer de cérvix, las mujeres pertenecientes a la clase social más alta registran una cobertura del 86,51 por ciento, lo que supone una diferencia de 24 puntos porcentuales respecto al 62,52 por ciento de las mujeres de la clase social más baja. La
brecha por origen también es evidente: la cobertura alcanza el 79,26 por ciento entre las mujeres nacidas en España, frente al 63,95 por ciento de aquellas nacidas en el extranjero. Del mismo modo, el acceso asciende al 82,72 por ciento entre las mujeres con estudios superiores, pero desciende hasta el 67,62 por ciento en aquellas con un
nivel educativo básico.
Los colectivos vulnerables, claves en la promoción del diagnóstico precoz
Por otro lado, el informe revela también una brecha entre quienes tienen acceso únicamente a
sanidad pública y quienes tienen una cobertura sanitaria mixta. Las mujeres con doble cobertura (pública y privada) tienen aproximadamente el doble de probabilidad de haberse realizado la mamografía a tiempo que las que tienen
cobertura exclusivamente pública. En este sentido, el informe sugiere que una “mayor interacción con el sistema sanitario podría facilitar la realización de la prueba, mientras que las mujeres con cobertura exclusivamente pública podrían enfrentarse a
mayores barreras para acceder a ella en el intervalo recomendado”.
Ante estas cifras, la conclusión es clara: “Los resultados refuerzan la n
ecesidad de revisar y adaptar las estrategias de captación y acceso a las pruebas de detección precoz, con especial atención a los grupos en situación de mayor vulnerabilidad y a los factores organizativos que pueden estar limitando su utilización efectiva”.
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