José Manuel Felices Farias, médico especialista en Radiodiagnóstico y Radiología.
El
ictus continúa siendo una de las principales causas de muerte y discapacidad en España. Según el
Ministerio de Sanidad, se trata de una enfermedad con una alta incidencia, que afecta a unas 120.000 personas cada año en España, de las cuales alrededor de 25.000 fallecen. Es por ello que la prevención es crucial y buena parte de ella pasa por el control de
factores de riesgo ya conocidos, como la hipertensión, el sedentarismo o el tabaquismo.
Sin embargo, existen otros desencadenantes mucho menos conocidos por la población general, vinculados a gestos cotidianos que rara vez se asocian con un problema circulatorio en el cerebro. En este sentido,
José Manuel Felices Farías, médico especialista en
Radiodiagnóstico y Radiología, repasa en un video publicado en su cuenta de Instagram (@doctorfelices) los tres hábitos que él mismo evitaría por haberlos visto derivar en un ictus. “Son casos raros, pero como médicos vemos de todo y, una vez que los ves, no se te olvidan”, cuenta en la publicación.
La pistola de masaje, lejos del cuello
Las
pistolas de masaje se han popularizado en los últimos años como herramienta para aliviar la
tensión muscular, y su uso en la espalda, las piernas o los brazos no plantea, en principio, ningún problema. Sin embargo, según el doctor, esta herramienta “la utilizaría en cualquier otra parte del cuerpo, pero en mi cuello no”.
Esto se debe a que “las
arterias que llevan la sangre a tu cerebro son muy superficiales, principalmente la
carótida, y someter esa zona a la percusión agresiva de un dispositivo de este tipo puede
dañar la pared arterial, sobre todo en personas más susceptibles”, explica Felices Farías. Ese daño puede dar lugar a una “
disección (que es una rotura de la pared) o, por los golpes, se puede
soltar algún trombo que vaya directo a tu
cerebro”, detalla el especialista.
Cuidado con mantener el cuello hiperextendido mucho tiempo
El segundo hábito señalado por el médico tiene que ver con una postura mucho más habitual de lo que parece: la
hiperextensión prolongada del cuello. Es la posición que se adopta, por ejemplo, en el
lavacabezas de una peluquería, cuando la cabeza permanece echada hacia atrás durante un largo periodo de tiempo.
Esta postura “puede comprimir las otras arterias de tu cuello que van al cerebro, en este caso las
vertebrales, que van por detrás”, cuenta el médico. Cuando estas arterias se comprimen, “llega menos sangre a tu cerebro y te puede causar
mareos, alteraciones visuales e incluso un ictus”, revela “Felices Farías”. Sin embargo, esto puede ocurrir si la posición se mantiene durante mucho tiempo, por lo que no hay que asustarse.
El "triángulo de la muerte"
El
triángulo de la muerte es “la zona comprendida entre tu nariz y tu boca”, afirma el especialista. Es por ello que él mismo cuenta que “
nunca se explotaría un grano” en esa zona porque “hay venas que conectan directamente con venas muy importantes de tu cerebro”. Esta conexión hace que una infección aparentemente insignificante “se pueda extender al interior,
causando trombos, infecciones en el cerebro o ictus”, concluye el médico.
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