Según el estudio más grande y completo de su tipo, publicado este miércoles en ‘Science Translational Medicine’.

Una investigación apunta a que el origen del Parkinson está en el apéndice
El apéndice es un centro para la acumulación de formas agrupadas de proteínas alfa-sinucleína.


2 nov. 2018 16:35H
SE LEE EN 5 minutos
POR REDACCIÓN
La eliminación del apéndice en una etapa temprana de la vida reduce el riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson entre un 19 y un 25 por ciento, según el estudio más grande y completo de su tipo, publicado este miércoles en 'Science Translational Medicine'.

Los hallazgos también consolidan el papel del intestino y el sistema inmunitario en la génesis de la enfermedad, y revelan que el apéndice actúa como un reservorio importante de las proteínas alfa-sinucleína anormalmente plegadas, que están estrechamente relacionadas con el inicio y la progresión de Parkinson.

"Nuestros resultados apuntan al apéndice como un sitio de origen del Parkinson y brindan un camino para diseñar nuevas estrategias de tratamiento que aprovechen el papel del tracto gastrointestinal en el desarrollo de la enfermedad”, dice la autora principal del estudio, Viviane Labrie, profesora asistente en el Instituto de Investigación Van Andel (VARI), Estados Unidos.

"A pesar de tener una reputación en gran parte innecesaria, el apéndice en realidad juega un papel importante en nuestro sistema inmunológico, en la regulación de la composición de nuestras bacterias intestinales y ahora, como lo demuestra nuestro trabajo, en la enfermedad de Parkinson”, añade.


Los resultados de la investigación


La reducción del riesgo para el Parkinson solo se hizo evidente cuando el apéndice y la alfa-sinucleína que contenía se eliminaron en una etapa temprana de la vida, años antes del inicio del Parkinson, lo que sugiere que el apéndice podría participar en el inicio de la enfermedad. Eliminar apéndice después de que comience el proceso de la enfermedad, sin embargo, no tuvo ningún efecto sobre la progresión de la enfermedad.

En una población general, las personas que tuvieron una apendicectomía tenían un 19 por ciento menos probabilidades de desarrollar Parkinson. Este efecto se magnificó en las personas que viven en áreas rurales, con apendicectomías que resultaron en una reducción del 25 por ciento en el riesgo de enfermedad. El Parkinson a menudo es más frecuente en las poblaciones rurales, una tendencia que se ha asociado con una mayor exposición a los pesticidas.

El estudio también demostró que la apendicectomía puede retrasar la progresión de la enfermedad en las personas que van a desarrollar Parkinson, retrasando el diagnóstico en un promedio de 3,6 años. Debido a que no hay pruebas definitivas para el Parkinson, las personas a menudo se diagnostican después de que surgen síntomas motores, como temblor o rigidez. Para entonces, la patología generalmente está bastante avanzada, con un daño significativo en el área del cerebro que regula el movimiento voluntario.

Por el contrario, las apendicectomías no tuvieron un beneficio aparente en las personas cuya enfermedad estaba relacionada con mutaciones genéticas transmitidas por sus familias, un grupo que comprende menos del 10 por ciento de los casos. "Nuestros hallazgos de hoy añaden una nueva capa a nuestra comprensión de esta enfermedad increíblemente compleja", dice el primer autor del estudio, Bryan Killinger, investigador postdoctoral en el laboratorio de Labrie.

"Hemos demostrado que el apéndice es un centro para la acumulación de formas agrupadas de proteínas alfa-sinucleína, que están implicadas en la enfermedad de Parkinson. Este conocimiento será invaluable a medida que exploremos nuevas estrategias de prevención y tratamiento", añade.


La alfa-sinucleína aglomerada se considera un sello clave del Parkinson


Labrie y su equipo también encontraron grupos de alfa-sinucleína en los apéndices de personas sanas de todas las edades, así como personas con Parkinson, lo que plantea nuevas preguntas sobre los mecanismos que dan lugar a la enfermedad y propulsan su progresión. La alfa-sinucleína aglomerada se considera un sello clave del Parkinson; anteriormente, se pensaba que solo estaba presente en las personas con la enfermedad.

"Nos sorprendió que las formas patógenas de alfa-sinucleína estuvieran tan generalizadas en los apéndices de las personas con y sin Parkinson. Parece que estos agregados, aunque tóxicos cuando están en el cerebro, son bastante normales cuando están en el apéndice. Esto sugiere claramente que su sola presencia no puede ser la causa de la enfermedad", dice Labrie.

Los datos para el estudio se obtuvieron de una caracterización y visualización en profundidad de las formas de alfa-sinucleína en el apéndice, que se parecía mucho a las encontradas en el cerebro de la enfermedad de Parkinson, así como a análisis de dos grandes bases de datos de registros de salud.

El primer conjunto de datos se obtuvo del Registro Nacional de Pacientes de Suecia, una base de datos única que contiene diagnósticos médicos no identificados e historias quirúrgicas para la población sueca a partir de 1964, y la oficina Central de Estadísticas de Suecia, una agencia gubernamental sueca.

El equipo de VARI colaboró con investigadores de la Universidad de Lund, Suecia, para revisar los registros de 1.698.000 personas seguidas hasta 52 años, un total de casi 92 millones de personas por año. El segundo conjunto de datos fue de 'Progression Marker Initiative' (PPMI) de Parkinson, que incluye detalles sobre el diagnóstico del paciente, la edad de inicio, la demografía y la información genética.
Las informaciones publicadas en Redacción Médica contienen afirmaciones, datos y declaraciones procedentes de instituciones oficiales y profesionales sanitarios. No obstante, ante cualquier duda relacionada con su salud, consulte con su especialista sanitario correspondiente.