25 mar 2019 | Actualizado: 19:00

Sincronizar el cerebro con sonidos del habla facilita aprender el lenguaje

Este estudio español publicado en 'Nature Neuroscience' revela que la población está dividida en dos grupos

Equipo de Ruth de Diego Balaguer y Joan Orpella.
Sincronizar el cerebro con sonidos del habla facilita aprender el lenguaje
mar 05 marzo 2019. 11.05H
Investigadores del Instituto de Neurociencias de la Universitat de Barcelona (NeuroUB) y el Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (Idibell) han hallado que la sincronización del cerebro con los sonidos del habla facilita el aprendizaje del lenguaje.

En un estudio, que publica la revista 'Nature Neuroscience', han estudiado la sincronización de los ritmos motores del habla, es decir, los movimientos coordinados de la lengua, los labios y la mandíbula que posibilitan el discurso, con los ritmos de señal de audio del habla.

Los resultados muestran que el cerebro de algunas personas se adapta espontáneamente al ritmo de la voz que escuchan, mientras que otros no lo hacen. Según la investigación, estos patrones reflejan diferencias en aspectos funcionales y estructurales de la red cerebral del lenguaje, así como en la capacidad de aprender palabras nuevas.

En el estudio, los participantes tenían que escuchar una secuencia rítmica de sílabas, y al mismo tiempo, debía susurrar constantemente la sílaba 'ta'.

El análisis de los resultados encontró un patrón inesperado, la población está dividida en dos grupos: algunas personas sincronizan espontáneamente los susurros con la secuencias de sílabas y otros permanecen impermeables al ritmo externo.

Replicar patrones en personas en diversas condiciones


La investigadora del Idibell y la UB Ruth de Diego Balaguer ha dicho que este efecto es "sorprendentemente robusto y muy estable en el tiempo", y se ha visto replicar estos patrones en más de 300 personas en diversas condiciones.

Los investigadores estudiaron si estas variaciones tenían implicaciones en la organización cerebral y el comportamiento y determinaron -mediante datos de resonancia magnética- que los buenos sincronizadores tienen más materia blanca en las vías que conectan áreas de percepción del habla (oído) con áreas de producción de voz (habla).

También realizaron un estudio de magnetoencefalografía en el que se registró la actividad neuronal mientras los pacientes escuchaban pasivamente secuencias rítmicas silábicas, y comprobaron que los buenos sincronizadores se acompasaban más a los estímulos que el otro grupo de personas, y que lo hacía la parte del cerebro implicada en la planificación motora del lenguaje.

Los investigadores también comprobaron las divergencias en el comportamiento entre los dos grupos: "Testamos sin había diferencias entre sincronizadores buenos y malos en el aprendizaje de nuevas palabas escuchadas en habla continua, y observamos que los buenos sincronizadores aprenden mejor que el otro grupo", ha explicado De Diego.

Han considerado que el experimento diseñado en esta investigación podría servir para caracterizar las diferencias individuales y potenciar la investigación lingüística.
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