Un estudio fue incapaz de replicar los datos recogidos de supervivientes de traumas recientes en Israel

La neuroimagen aún no está lista para diagnosticar trastornos psiquiátricos
La neuroimagen sigue contando hoy en día con claras limitaciones.


11 ene 2023. 21.00H
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Un estudio llevado a cabo por la Universidad de Yale (Estados Unidos) ha mostrado que aún queda muchos pasos por realizar antes de que los médicos puedan relacionar las imágenes del cerebro con trastornos psiquiátricos como el trastorno de estrés postraumático (TEPT).

Pese a que la tecnología de neuroimagen ha demostrado ser prometedora para ayudar a los médicos a relacionar síntomas específicos de trastornos mentales con patrones anormales de actividad cerebral, aún tiene sus limitaciones, tal y como demuestra esta investigación, que se ha publicado en la revista científica 'American Journal of Psychiatry'.

Los Institutos Nacionales de Salud Mental de Estados Unidos pusieron en marcha una iniciativa de investigación multimillonaria para localizar biomarcadores de la actividad cerebral que apunten a las raíces biológicas de una serie de enfermedades mentales, que hoy en día suelen identificarse mediante la evaluación clínica de una constelación de síntomas, a menudo superpuestos, de los que informan los pacientes.

“La idea es olvidar la clasificación de las enfermedades en función de los síntomas y encontrar las causas biológicas subyacentes”, explica Ilan Harpaz-Rotem, catedrático de Psiquiatría y Psicología de Yale y autor principal del estudio.

No se pudo replicar datos de neuroimagen similares


Para el nuevo estudio, el equipo trató de replicar los resultados de un estudio anterior de neuroimagen a escala nacional, en el que científicos de Emory y Harvard relacionaron grupos de actividad cerebral con diversos resultados entre pacientes que habían llegado a los Servicios de urgencias de Estados Unidos tras sucesos traumáticos.

Cuando los investigadores decidieron medir la actividad cerebral de los pacientes durante la realización de tareas sencillas llegaron a identificar un grupo de actividad cerebral que mostraba una alta reactividad tanto a las señales de amenaza como a las de recompensa y parecía predecir síntomas más graves de TEPT más adelante.

Pese a este descubrimiento, cuando los investigadores analizaron datos de neuroimagen similares recogidos de supervivientes de traumas recientes en Israel, no pudieron replicarlos. Aunque se llegó a identificar los distintos grupos de actividad cerebral observados en el estudio anterior, no hallaron ninguna relación con los posibles síntomas del TEPT.

Esta información no significa, tal y como exponen los integrantes del estudio, que un conjunto de datos sea correcto y el otro erróneo, sino que queda mucho trabajo fundamental por hacer para desarrollar modelos fiables que puedan generalizarse a distintos estudios.
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