24 may 2019 | Actualizado: 15:25

Establecen un umbral más bajo para comenzar la prevención del alzhéimer

Esto permitirá detectar a personas que estén en fases "muy incipientes de la acumulación anormal de amiloide"

PET cerebral de amiloide.
Establecen un umbral más bajo para comenzar la prevención del alzhéimer
mar 16 abril 2019. 12.35H
Investigadores del Barcelona Beta Brain Research Center (BBRC), centro de investigación de la Fundación Pasqual Maragall, han establecido un nuevo umbral más bajo a partir del cual se empieza a acumular en el cerebro de forma patológica la proteína beta amiloide.

Los resultados del estudio, liderado por José Luis Molinuevo y Juan Domingo Gispert, han sido publicados en Alzheimer’s Reasearch and Therapy y están basados en datos del ‘Estudio Alfa’, impulsado por La Caixa.

Gispert, responsable del grupo de Neuroimagen del BBRC, explica que “el nuevo valor que hemos establecido permitirá detectar a personas que estén en fases muy incipientes de la acumulación anormal de proteína amiloide, y ofrecerles la oportunidad de participar en programas de investigación de prevención para reducir su riesgo de desarrollar demencia en un futuro”.


Intervenciones de prevención primaria


El objetivo de los investigadores es estandarizar estos nuevos valores precisos y fiables para que los participantes en proyectos de investigación con patología incipiente de amiloide puedan beneficiarse de la posibilidad de recibir tratamientos o intervenciones de prevención primaria dirigidas a prevenir la demencia.


"Hemos visto de forma cuantitativa, objetiva y precisa que es posible detectar patología sutil de amiloide mediante PET a unos valores mucho más bajos de lo establecido"


Tener placas de amiloide en el cerebro no implica necesariamente que la persona acaba desarrollando demencia, pero sí que aumenta exponencialmente el riesgo de entrar en la fase clínica de la enfermedad de Alzheimer, explican los investigadores.

Para medir los niveles de proteína beta amiloide en el cerebro se utilizan principalmente dos técnicas: la tomografía por emisión de positrones (PET, por sus siglas en inglés) de amiloide, que es una técnica de neuroimagen que puede utilizar hasta tres tipos de trazadores para detectar la acumulación de la proteína y el análisis del líquido cefalorraquídeo obtenido mediante una punción lumbar.


Patología sutil de amiloide


En el estudio, los investigadores de BBRC han comparado los resultados obtenidos en las pruebas PET utilizando un método denominado ‘centiloid’. Estos resultados se han comparado con otros indicadores del líquido cefalorraquídeo para poder establecer umbrales que den la máxima concordancia entre ambas medidas.

Y estos resultados han sido inesperados: “Hemos visto de forma cuantitativa, objetiva y precisa que es posible detectar patología sutil de amiloide mediante PET a unos valores mucho más bajos de lo que estaba establecido”, señala Gispert.

En concreto, han determinado que un valor alrededor de 12 en la escala ‘centiloid’ indica una patología incipiente de amiloide, mientras que, hasta ahora, la determinación la hacía un especialista en Medicina Nuclear a partir de una lectura visual del PET que, traducida a la escala ‘centiloid’, acostumbra a dar como resultado positivo de concentración patológica un valor alrededor de 30.


Concentración de amiloide en personas sin alteración



El siguiente paso será replicar el estudio en una cohorte más amplia


Molinuevo destaca, por su parte, que “el gran valor añadido de este estudio es que lo hemos realizado, por primera vez a nivel mundial, evaluando la concentración de proteína amiloide en personas sin alteraciones cognitivas pero con factores de riesgo de desarrollar alzhéimer, y en personas con demencia”.

En el estudio han participado 205 personas sin alteraciones cognitivas del ‘Estudio Alfa’, con edades comprendidas entre los 45 y los 75 años, y 311 participantes del estudio ‘Alzheimer’s Disease Neuroimaging Initiative’ (‘ADNI’), que también incluye personas cognitivamente sanas, pero también en diferentes fases de la enfermedad de Alzheimer, con edades comprendidas entre los 55 y los 90 años.

El siguiente paso será replicar el estudio en una cohorte más amplia, con miles de participantes del estudio europeo ‘Amypad’, del cual también forman parte.
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