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Fumar cigarrillos caducados perjudica todavía más la salud

Según un estudio, el tabaco debe considerarse un producto semiperecedero cuyo deterioro aumenta sus efectos nocivos

Fumar cigarrillos caducados perjudica todavía más la salud
Redacción
Martes, 19 de septiembre de 2017, a las 10:40
Investigadores de la Universidad CEU Cardenal Herrera (CEU-UCH) han realizado un estudio sobre el deterioro que sufre el tabaco con el paso del tiempo y en distintas condiciones de almacenamiento para determinar si es aconsejable establecer una fecha de consumo preferente o fecha de caducidad para este producto, dado que un deterioro significativo en su calidad por el paso del tiempo y el almacenamiento inadecuado puede incrementar los efectos nocivos para la salud que ya de por sí tiene el consumo de tabaco.

La investigación, realizada por el Grupo Seplan del CEU-UCH, constituye la tesis doctoral de Sandra García, del Departamento de Farmacia. “Establecer una fecha de consumo preferente para el tabaco podría contribuir a disminuir en parte el indiscutible efecto dañino del tabaco sobre el consumidor, derivado fundamentalmente de su fermentación. Estudiar garantías en cuanto a modo y tiempo de conservación podría al menos limitar en parte la oferta de este producto, que es de por sí nocivo”, destaca la investigadora.

Para determinar el grado de deterioro del tabaco, en esta investigación se han analizado muestras de cigarrillos de dos marcas de tabaco rubio y dos de tabaco negro en distintos periodos de tiempo: a los 3, 6, 9 y 12 meses, y a los cinco años, que son los tiempos que se utilizan para clasificar los productos como perecederos, semiperecederos y de larga duración. También se ha observado el grado de deterioro en distintas formas de conservación en cuanto a temperatura y humedad: en condiciones ambientales, en nevera o refrigerador ‘no frost’ (5 ºC-6 ºC) y en humidor (60-70 por ciento de humedad).

La investigación del CEU-UCH ha permitido validar la hipótesis de partida: el tabaco es un producto perecedero que pierde sus características originales por el deterioro de la hoja de Nicotiana tabacum, debido a cambios en la morfohistología y a la acumulación de sustancias derivadas del proceso natural de fermentación que experimentan los órganos foliares de esta planta. Además, las condiciones de almacenamiento –ambientales, de refrigeración y de humedad– influyen en la fecha de duración del tabaco, con diferencias significativas entre el tabaco negro y el rubio.

De tres a seis meses, refrigerado

“Si bien a los tres meses la estructura de los tejidos de la hoja del tabaco sigue en buen estado, en todas las marcas y medios de conservación estudiados las acumulaciones de productos derivados de la fermentación aumentan significativamente, sobre todo en las muestras conservadas en el humidor”, explica García. Estos resultados empeoran progresivamente a los seis y nueve meses. Ya a los 12 meses, las muestras presentan incontables acumulaciones de derivados de la fermentación y la estructura de los tejidos se encuentra deteriorada en todas las marcas de tabaco y condiciones de conservación estudiadas. “Los resultados a los 12 meses son similares a los observados a los cinco años, por lo que el tabaco no puede considerarse un producto de larga duración”, indica.

De acuerdo con estos resultados, la investigación concluye que “el tabaco debe considerarse un producto semiperecedero, con una vida útil, dependiendo de las marcas, de tres a seis meses, algo mayor en el caso del tabaco rubio que en el negro. Y debe conservarse refrigerado, evitando el uso de humidificadores. Esta vida útil del tabaco se podría establecer como fecha de caducidad del producto”.

Tabaco negro y EPOC

La investigación realizada en el CEU-UCH también confirma que las acumulaciones de los productos derivados de la fermentación se producen en mayor proporción en el tabaco negro. Estos resultados de la tesis de Sandra García coinciden con anteriores estudios realizados por el equipo investigador del CEU-UCH. La tesis de la investigadora María Bejarano ya había demostrado estadísticamente que el tabaco negro, o tabaco fermentado, causa de forma directa al consumirlo algunas patologías del aparato respiratorio, como EPOC y enfermedad respiratoria aguda, por el elevado número de sustancias derivadas de la fermentación que hay en este tipo de tabaco.