La compostelana había trabajado en varios centros gallegos, como el Complejo Hospitalario de Pontevedra

Ana María Noya Castro
Ana Noya.


1 dic. 2022 1:30H
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Los médicos gallegos se levantaban este jueves con la triste noticia del fallecimiento de su "compañera y gran amiga" Ana María Noya Castro, antigua radióloga del Complejo Hospitalario de Pontevedra. Sus compañeros de Servicio la han despedido con cariño en un comunicado. 

Noya tenía 63 años y había estudiado Medicina en la universidad de la misma ciudad que la vio crecer: Santiago de Compostela. La radióloga llevaba años enferma, aunque las fuerzas le habían comenzado a fallar en el último mes y medio. 

La especialización en Radiología la hizo en el Hospital de Orense y comenzó su carrera profesional en el Hospital de Vigo. En 1993 entra a trabajar como especialista en el Hospital Provincial de Pontevedra. "Donde trabajó años especializada como radióloga en el TAC", recuerda una de sus compañeras. 

Cuando el Complejo Hospitalario de Pontevedra se crea y se fusionan los Servicios de Radiología, Noya empieza su labor en el Hospital Montecarmelo, por el año 2000. De hecho, coincidió su llegada con la implantación del TAC helicoidal en el Complejo. La radióloga lo era por vocación y se dedicó en cuerpo y alma a esta especialidad en todos sus ámbitos: "asistencial, investigador y docente", destaca su compañera.

En 2002, Noya decidió trasladarse al Servicio de Radiología del Hospital Provincial, donde ha estado trabajando los últimos años.


"Excelente persona y compañera"


De Noya, sus compañeros han destacado que era una "profesional de gran carácter, excelente persona y compañera" y que siempre se podía contar con ella. También que era una persona muy comprometida con la docencia y las obras sociales.

"Siempre comprometida con su profesión, somos muchos los médicos y radiólogos que hemos sido residentes de Noya a los que generosamente ha sabido transmitir sus valores, su compañerismo, su vocación, su  pasión por la Radiología y su amistad", señala con sentimiento una de sus compañeras. "Siempre preocupada por la formación de residentes, ella decía a los futuros médicos que deben continuar y mejorar nuestra labor; nos ha dejado un legado maravilloso en lo profesional y en lo humano que perdurará durante varias generaciones".

Al despedirse de ella en el comunicado, sus compañeros han señalado que ha sido "un orgullo y satisfacción haber trabajado a su lado estos últimos 30 años".




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