La obesidad infantil aumenta en los países con renta baja y media.
Una investigación internacional publicada en la
revista científica Nature defiende que el aumento de la obesidad comienza a estabilizarse en muchos países desarrollados, mientras que continúa acelerándose en gran parte de los países de
renta baja y media. La investigación, liderada por el
Imperial College London a través de la red internacional
NCD Risk Factor Collaboration, ha analizado la evolución mundial de la obesidad entre
1980 y 2024 utilizando más de
4.000 estudios poblacionales y datos de
232 millones de personas de 200 países y territorios. Entre ellos se encuentra
España, donde los investigadores detectan una estabilización de las
tasas de obesidad en ambos
sexos y en todos los grupos de edad, e incluso apuntan a un posible descenso en la población adulta, aunque advierten de que las cifras siguen siendo elevadas, especialmente en
obesidad infantil.
El trabajo revela que, en
numerosos países occidentales de altos ingresos, el crecimiento de la
obesidad infantil empezó a desacelerarse ya en la década de 1990 y posteriormente se estabilizó. En algunos casos incluso se observan ligeros descensos desde los años 2000, como ocurre en países como
Francia,
Italia o
Portugal. Entre los ejemplos destacados,
Japón,
Dinamarca o
Francia presentan actualmente prevalencias de obesidad infantil de apenas entre el 3 y el 6 por ciento.
Una tendencia similar se ha detectado en adultos, aunque con aproximadamente una década de retraso respecto a niños y adolescentes. El estudio señala que países como
España,
Italia o
Francia muestran signos de estabilización e incluso pequeños descensos en la prevalencia de obesidad adulta. En el caso español, los investigadores apuntan a una posible
reducción moderada tanto en hombres como en mujeres.
Sin embargo, la situación es muy distinta en los países de renta baja y media. En amplias zonas de
África,
Asia,
Latinoamérica y
Oriente Medio, la obesidad sigue creciendo de forma sostenida e incluso acelerada. Los autores alertan de que, en algunos de estos países, las tasas de obesidad ya han superado a las registradas en muchas economías desarrolladas, especialmente en regiones del
Pacífico,
Caribe y
Oriente Medio.
La obesidad, ligada a factores sociales y económicos
La investigación describre también que la evolución de la obesidad está muy relacionada a
factores sociales, económicos y tecnológicos que han
modificado la alimentación y los
hábitos de vida durante las últimas décadas. Entre ellos destacan la industrialización alimentaria, el acceso a productos ultraprocesados, los cambios en la actividad física y las políticas públicas relacionadas con nutrición y salud.
Los investigadores consideran que la estabilización observada en algunos países ricos podría deberse a
medidas de salud pública, una
mayor concienciación social y cambios en los
patrones de alimentación. No obstante, advierten de que el problema aún no se ha resuelto, especialmente porque muchos de estos países han alcanzado el “
estancamiento” con cifras todavía muy elevadas de obesidad, como sucede en
Estados Unidos o
Reino Unido.
El estudio también alerta de que el
crecimiento más rápido de la obesidad se está produciendo actualmente en países que todavía conviven con problemas de desnutrición o bajo peso, lo que genera una doble carga sanitaria especialmente compleja para sus sistemas de salud.
Los autores analizaron datos de índice de masa corporal (
IMC) recogidos durante más de cuatro décadas y concluyen que las dinámicas de la obesidad son cada vez más heterogéneas entre regiones. Por ello, defienden que las políticas sanitarias deberán adaptarse a la
realidad específica de cada país para frenar una enfermedad que continúa siendo uno de los principales factores de riesgo de patologías cardiovasculares, diabetes, cáncer y enfermedades respiratorias.
La situación en España relacionada con la obesidad
En el caso de España, el estudio detecta un
cambio de tendencia relevante
tras décadas de crecimiento continuado de la obesidad. Los investigadores señalan que el aumento de las tasas se ha estabilizado en ambos sexos y en todos los grupos de edad, un fenómeno que ya se observa en otros
países desarrollados. Esta desaceleración comenzó primero en la
población infantil y adolescente y, años más tarde, también se ha trasladado a la población adulta. Además, los autores apuntan a que la
prevalencia de obesidad entre adultos podría haber comenzado a descender ligeramente en los últimos años.
Pese a que se está consiguiendo un cambio positivo con respecto a la obesidad, los expertos afirman de que España sigue manteniendo cifras elevadas, especialmente en obesidad infantil. Aunque las tasas han dejado de crecer al
ritmo de décadas anteriores, continúan situándose por encima de las registradas en otros países europeos que también han logrado
estabilizar la enfermedad. Por ello, el estudio insiste en la necesidad de mantener y reforzar políticas públicas centradas en la prevención, la alimentación saludable y la promoción de hábitos de vida sanos, con la meta de reducir el
exceso de peso desde edades tempranas y evitar futuras complicaciones asociadas a enfermedades cardiovasculares, diabetes o cáncer.
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