Julio Mayol, director científico del Instituto de Investigación Sanitaria San Carlos.
El desarrollo de la tecnología abre la puerta a nuevas formas de entender la Medicina, de mejorar los procesos y de ser más efectiva para los pacientes. Siempre es importante practicar, en la medida de lo posible, para que a la hora de realizar intervenciones o aplicar tratamientos estos sean eficaces, y hay una figura tecnológica que se empieza a colar en el ámbito sanitario poco a poco: los
gemelos digitales. Estos son una réplica virtual de un objeto, un proceso, un sistema o, incluso, una persona, que funciona a partir de la incorporación de un
alto volumen de datos de manera continua y que se actualizan en tiempo real, que permiten simular situaciones o consecuencias antes de llevar un procedimiento a la práctica.
Julio Mayol, catedrático de Cirugía de la Universidad Complutense de Madrid, y director científico del Instituto de Investigación Sanitaria San Carlos, los menciona en el Manual de Buenas Prácticas para la Inteligencia Artificial en Medicina impulsado por la Organización Médica Colegial (OMC).
“Su función en el sector sanitario es, por un lado, la
investigación tanto a nivel individual como poblacional, viendo cómo se va a comportar una persona o un grupo de pacientes en función del tratamiento que se les de o la intervención que se les haga. Así podemos prever qué es lo que va a pasar”, explica Mayol a
Redacción Médica. La otra vertiente que descubre el
especialista en IA es la referente a la
gestión en el sistema sanitario: “Se puede tener un gemelo digital de un hospital y ver qué pasaría si cambiamos el flujo de pacientes, si aumentamos el número de quirófanos… qué pasaría en toda la organización”, expresa.
Aunque en España actualmente esta tecnología se encuentra en fase inicial, hay ejemplos de su
implantación tanto en gestión como en investigación. “Hay gemelos digitales hechos para la investigación en el sistema sanitario también, por ejemplo, en Oncología o en Neurología, que lo que hacen es predecir determinados comportamientos”, sostiene. En concreto, en el Hospital Clínico San Carlos y en el Instituto de Investigación Sanitaria San Carlos, se organizó un
datathon (o maratón de datos) en esta materia, y presentaron uno específico de cáncer de pulmón para ver
cómo se gestionan los procesos asistenciales a pacientes con un nódulo pulmonar.
La asociación no es causalidad
Mayol, en el
manual de la OMC, advierte de que hay un riesgo asociado a estas herramientas relativo a
confundir una predicción estadística con una explicación causal. Por ello, el catedrático de Cirugía subraya que los gemelos digitales “no sirven para tomar decisiones directas en los pacientes”. Pone el foco en que son útiles para simular,
entender la complejidad del sistema y para elaborar hipótesis o planes de trabajo, pero no dejan de ser “herramientas de investigación o formación”.
Entre las vías a desarrollar para garantizar la
fiabilidad de estas herramientas, está la de crear un marco “bien definido” de validación y de utilización de estas. Es por ello que el experto incide en que gran parte de la investigación que se está desarrollando tiene que ver con esto. El objetivo por el momento está en “conseguir explicabilidad y ver cómo
la privacidad se asocia con la fidelidad en el funcionamiento de estos sistemas”. Esto es debido a que cuanto más fieles son, “más probabilidad hay de reconocer a pacientes cuyos datos pudieron servir originalmente para crear estos gemelos digitales”.
Aunque todos estos pasos son esperanzadores, Mayol advierte de que
los datos “siempre tienen sesgos” y no hay forma de eliminarlos. “Hay que reconocerlos inicialmente y poder corregirlos a lo largo de la construcción. Pero nuestros datos son artefactos sociales. Y los datos agregados tienen un comportamiento y
unos sesgos que los investigadores tienen que intentar paliar. Pero para eso hay que reconocerlos inicialmente”, hace hincapié. Para el médico, en el momento presente, aunque haya centros sanitarios más avanzados que otros en España, aún no pueden asumir el
coste analítico, técnico e incluso económico, de estas herramientas. “Van a tener que crear infraestructuras compartidas. De manera que haya centros que sean capaces de generar este tipo de soluciones y las creen a demanda de aquellos que quieren utilizarlas. Porque es imposible disponer tanto de la infraestructura tecnológica como, sobre todo, de los expertos que sean capaces de
impulsar el desarrollo de gemelos digitales en nuestra área”, estima.
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