La OMC no contempla su aval a una práctica contra el 'papeleo' ya establecida en sistemas sanitarios

Bloqueo en España a la "barata" prescripción con IA: "Es un acto médico"
José María Domínguez Roldán, presidente de la Comisión de Ética y Deontología de la OMC.


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La sinergia entre la Medicina y la Inteligencia Artificial (IA) cada vez va viéndose con más frecuencia. Un ejemplo son los proyectos pioneros en universidades españolas en las que los estudiantes aprenden con pacientes virtuales creados por esta herramienta o programas que ayudan en la realización de operaciones. Pero ¿qué pasaría si se diera un paso más allá y la IA ganara un terreno que es de los facultativos? En Estados Unidos esto ya es una realidad, pues en Utah han anunciado un acuerdo de asociación con una plataforma de salud basada en esta tecnología con el fin de “ofrecer a los pacientes con enfermedades crónicas una forma más rápida y automatizada de renovar sus medicamentos”, aseguran desde el Departamento de Comercio del Estado.

Es la primera vez que se aprueba un programa que “permite que un sistema de IA participe legalmente en la toma de decisiones médicas para la renovación de recetas” en Estados Unidos, pero sienta un precedente a nivel mundial. En España, la posición de los médicos ante esta iniciativa es contundente. “La prescripción es un acto médico”, afirma a Redacción Médica José María Domínguez Roldán, presidente de la Comisión de Ética y Deontología de la Organización Médica Colegial (OMC). “Otra cosa es que, en el presente y el futuro, nos tendremos que apoyar en IA, pero efectivamente la prescripción no deja de ser un acto médico y por tanto no puede ser independiente de la actuación del facultativo”, prosigue.

Desde el punto de vista del presidente de la Comisión de Deontología, los criterios que han seguido desde EE.UU. para hacer el acuerdo son mayoritariamente económicos: “Entiendo que es más barato tener Inteligencia Artificial que un médico, pero la seguridad que le otorga este no la va a tener”, afirma. Aún así, no cierra la puerta a usar la IA dentro del ámbito, a tenerla presente, pero teniendo en cuenta que “la toma de decisiones debe ser siempre del médico”.

Los riesgos del algoritmo en Medicina


Sobre si esta iniciativa implica riesgos de algún tipo, Domínguez Roldán toma en consideración que la IA se basa en algoritmos, que no dejan de ser elementos selectivos que pueden ser útiles, pero nada más. “No es una prescripción automática sino que intenta analizar la nueva situación del paciente, si ha habido alguna variable clínica que se haya modificado… Con lo cual, esa ponderación solamente la puede hacer alguien que tiene la experiencia acumulada”, expone acerca del funcionamiento del programa anunciado en Estados Unidos.

Al hilo del criterio económico que mencionaba, se detiene en una cuestión común a todos los algoritmos, a la que se refiere como “la caja negra”: “La empresa que mencionan seguramente será quien lo comercializa, pero no necesariamente quien lo ha desarrollado. Esa caja negra de esos algoritmos en Medicina casi nunca se desvelan por razones fundamentalmente económicas, porque si no otras compañías podrían copiarlo”, alega. Para Domínguez Roldán esto es problemático, también en lo que concierne a la discriminación de parte de la población, en este caso, estadounidense: “En el país, en el que hay personas de distintas razas y procedencias, los algoritmos no siempre son desarrollados previamente en esa misma población en la que luego se utiliza, con lo cual el riesgo de discriminación, de inequidad y de inseguridad para el paciente está ahí presente siempre”, concluye.
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