Ángel López Herranz y Juan José Sánchez.
Hubo fogata blanca y el Ministerio de Sanidad prorrogó finalmente la vía de la
jubilación activa para médicos de Atención Primaria, lo que les permitirá seguir ejerciendo para compatibilizar parte de su salario con la pensión. Se trata de una opción que ha seducido ya a cerca de 1.200 facultativos y a la que aspiran muchos otros que ven que la edad de retiro se aproxima más deprisa de lo deseado. “Me siento bien tanto física como mentalmente y aquí me echan de menos cuando no estoy”, bromea
Ángel López, quien ejerce en la sevillana Cañada Rosal y que, pese a que en principio se jubilaba en febrero, ha decidido estirar su trayectoria un tiempo más.
La
prórroga de la jubilación activa se aprobó ‘in extremis’, pues esta posibilidad se extinguía este mismo diciembre (estaba vigente desde 2023). En el último Consejo de Ministros del año, celebrado el pasado día 23, la nueva portavoz del Gobierno,
Elma Saiz, confirmó que el plan se extenderá 12 meses más. "Lo hacemos porque creemos que es beneficioso y que además ha dado unos
resultados muy favorables", celebró.
Aunque la iniciativa tiene también sus sombras, al Gobierno no le faltan razones para
reivindicar esta fórmula de jubilación activa. “Permite mantener la actividad clínica de forma compatible con la pensión, algo especialmente relevante para
médicos vocacionales”, indica
Juan José Sánchez, jefe del Servicio de Atención Primaria de A Estrada (Pontevedra).
En declaraciones a
Redacción Médica, el facultativo cataloga a grandes rasgos de “positiva” la medida, que presenta otros tres beneficios capitales: facilita la transmisión de
conocimiento, liderazgo clínico y continuidad asistencial, “fundamentales en la Atención Primaria”; contribuye a aliviar la presión asistencial en un contexto de déficit de trabajadores “sin necesidad de medidas improvisadas”; y ofrece “una
salida flexible entre el ejercicio pleno y la jubilación definitiva”.
Pero, ¿puede un médico llegar en plenas facultades a edades superiores a los 65 años?
Ángel López no tiene dudas. “En mi zona tenía a otros dos médicos, una mujer que se ha jubilado con 65 y otro que ha llegado a los 69 y además haciendo guardias -explica-. Yo las dejé en julio, pero aquí tenemos una guardia cada cuatro días y generalmente llegamos bien, porque nos cuidamos, prácticamente no tomamos medicamentos y
nos sentimos bien”.
El apartado físico es importante también, concede este médico andaluz, pero “por encima está la parte mental y el
saber aguantar la presión psicológica”.
Vías de mejora para la jubilación activa en sanidad
Aunque no todos los aspectos de la jubilación activa son positivos. A juicio de Juan José Sánchez, la medida es
“claramente insuficiente y poco ambiciosa”. “Llega tarde, con horizonte corto y sin abordar el problema estructural que pretende resolver”, apunta el facultativo gallego, quien asume que, en la práctica, esta modalidad pierde incentivos frente a la jubilación demorada, “más atractiva desde el punto de vista económico y de estabilidad normativa”.
Añade el jefe de Primaria de A Estrada que limitarla a edades máximas rígidas, en concreto a los 70 años, “ignora una realidad evidente”: “Hay médicos de más edad plenamente
capacitados, motivados y con un enorme valor clínico y organizativo que se verán obligados a jubilarse justo cuando el sistema atraviesa una escasez crítica de profesionales”, añade.
La solución a estos hándicaps, apunta, pasa por favorecer un
“horizonte temporal más largo”, al menos hasta los 72 años; dar más seguridad jurídica “evitando prórrogas cortas y revisiones anuales”; y ofrecer un enfoque “basado en capacidad y voluntariedad, no solo en edad cronológica”.
Las informaciones publicadas en Redacción Médica contienen afirmaciones, datos y declaraciones procedentes de instituciones oficiales y profesionales sanitarios. No obstante, ante cualquier duda relacionada con su salud, consulte con su especialista sanitario correspondiente.