Una médica jubilada y una MIR reflexionan sobre el papel de las mujeres en la Medicina

#8M | Las médicas jóvenes, a las veteranas: "Por vosotras estamos aquí"
Concepción Soler y Carla Meler.


08 mar 2021. 19.00H
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Las mujeres representan el 78 por ciento de las plantillas del sector sanitario. Sin embargo, esta feminización ha llegado después de que médicas, enfermeras y demás profesionales sanitarias reivindicaran su espacio en hospitales y centros de salud. Este martes 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, Redacción Médica recoge los testimonios de una médica jubilada y de una MIR, quienes reflexionan sobre el papel de la mujer en la Medicina.

Carla Meler, residente de tercer año de Otorrinolaringología en el Hospital Juan XIII de Tarragona, agradece el camino que allanaron las médicas que, décadas atrás, decidieron formarse y ejercer la Medicina cuando la mayoría de doctores eran hombres. "Nosotras estamos aquí por todas esas mujeres que lucharon por estudiar Medicina pese a las dificultades. Hicieron lo que quisieron y defendieron sus derechos", reivindica.

Meler, de 28 años, considera que, actualmente, en Medicina "hay bastante igualdad, pero en los altos cargos no es así". Por ello, anima a las más jóvenes a seguir adelante con su vocación: "Yo les animo, la mayoría somos mujeres, por lo que no se van a sentir solas en ese sentido. Antes se veía mal que una mujer estudiase Medicina, ahora ocurre lo contrario". 

Más presencia femenina en altos cargos



"Hay que conseguir que haya más presencia de mujeres en los altos cargos, que tengan más responsabilidad"


"Cada vez entran más mujeres en la carrera, somos alrededor de un 60 por ciento", relata la médica, que remarca que a partir de los 50 años, sí hay mayoría de hombres trabajando en la sanidad: "Pero eso está cambiando", subraya.  Esto puede explicar el techo de cristal que aún permanece en la sanidad, donde solo el 20 por ciento de los puestos directivos está ocupado por mujeres. "Hay que conseguir que haya más presencia de mujeres en los altos cargos, que tengan más responsabilidad", reivindica Meler, que también aboga por "avanzar en la conciliación".

Para ello, argumenta, "hay que mejorar los horarios y la compatibilidad de la vida laboral y la personal". "Nosotros acabamos la carrera con 25 años. Después, dedicamos cuatro o cinco años a la especialidad", relata Meler que, como sus compañeras, accederá a su primer trabajo con 30 años, aproximadamente. "No te puedes quedar embarazada nada más entrar, por lo que se acaba retrasando muchísimo la maternidad", relata.

La voz de la experiencia en Medicina


Concepción Soler, de 69 años, fue la primera cirujana general de Málaga. Tras haber trabajado 40 años en la sanidad pública, se jubiló hace cinco años, aunque aún sigue ejerciendo en la sanidad privada. 

"Lo tuve difícil en cuanto cuanto a la especialidad", considera la doctora, que hace unos meses se contagió de Covid-19. "Me costó, quizá, más que a ellos, pero al final nos acostumbramos a convivir. Quizá me tomaban menos en serio, pero lo conseguí y me he jubilado como jefa de la Unidad de Mama del Clínico", reivindica Soler, que nunca ha sentido que la tratasen mal o la acosaran por ser mujer.


"A mí lo que más me gusta es estar con mis pacientes, a mí nunca me interesó ser directora ni presentarme a jefa de servicio"


"Cuando llegué al hospital me dijeron que me olvidara de ser cirujana", recuerda, no obstante, la médica, que sí considera que a ellos les "potenciaban más". "De ti esperan que te canses, pero no me cansé y lo conseguí", subraya Soler, quien ha visto cómo, progresivamente, se iban incorporando más médicas a su hospital. 

"Los tres primeros años estuve sola. Entonces llegó otra compañera y ya fuimos dos", rememora Soler. Sin embago, "se tardó" en que llegaran las primeras residentes. "Los últimos años que ejercí en el hospital, ya entraban más mujeres que hombres", resalta la cirujana, que admite estar "encantada" de la feminización de la Medicina. "Además, la mayoría son estupenda, muy trabajadoras y muy bien preparadas. Las mujeres somos más estudiosas, comprometidas y constantes", considera. 

Techos de cristal en sanidad


En su experiencia, no se ha enfrentado a techos de cristal. "A lo largo de mi carrera he tratado con mujeres de todas las edades. La que no ha llegado más alto es porque no ha querido", considera. "Yo he sido madre, separada, y he tirado para delante sin suelo pegajoso", resalta la médica, quien ha podido compatibilizar su trabajo como cirujana, las guardias y la maternidad. 

"Cuando se proponían direcciones médicas, a la mayoría de mujeres no les interesaba", recuerda la médica. "Yo no he visto, de forma tan tangible, que se pongan trabas, aunque no quiere decir que no las haya", añade. Por su parte, aceptó el "reto" de ser coordinadora de la Unidad de Mama, aunque prefiere la labor asistencial: "A mí lo que más me gusta es estar con mis pacientes, a mí nunca me interesó ser directora ni presentarme a jefa de servicio", admite. 

Soler, como muchas otras profesionales sanitarias, ha tenido que soportar que se dirijan a ella como "niña" casi hasta la jubilación. "Al principio me creía que era por ser más joven", recuerda la cirujana, que advierte que los estereotipos perduran en la sanidad. Por ejemplo, asociar que los médicos son hombres y las enfermeras, mujeres. No obstante, señala que en los últimos años sí se ha notado cierta "evolución" por parte de los pacientes. 

"A las médicas jóvenes, igual que a los hombres, les recomendaría que se formen muy bien, que sean los mejores en su especialidad y tengan mucho humanidad. A las chicas, decirles que si quieren llegar alto, llegarán. Solo tienen que proponérselo y prepararse. El que vale, vale", sentencia la cirujana. 

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