Mohmoud Alí, jefe del Servicio de Pediatría del Hospital Universitario de Poniente.
Ejercer la Medicina puede conllevar cambiar de destino en múltiples ocasiones, sobre todo al
comienzo de la carrera profesional, hasta que los médicos afianzan una plaza permanente en un centro sanitario. Estos
cambios geográficos dentro de España, no solo de comunidad a comunidad, sino de una provincia a otra dentro de una misma autonomía, lleva a los facultativos a tener que adaptarse a nuevas formas de desarrollar su labor, nuevos pacientes y, también, a trámites burocráticos como la colegiación cada vez que cambian de destino.
Mohmoud Alí, jefe del Servicio de Pediatría del Hospital Universitario de Poniente, en El Ejido, Almería, es uno de los exponentes de esta dinámica. Aunque en su caso, admite, siempre lo ha hecho voluntariamente: “Yo, por ejemplo, estuve en Cádiz, y no tenía falta de trabajo en realidad. Luego trabajé en Sevilla, y después me vine a Almería por temas personales, hice la oposición y saqué una plaza”, cuenta a
Redacción Médica.
Alí contaba con una
colegiación única en Cádiz, que ha mantenido durante tres décadas por una vinculación especial con el territorio, pero a día de hoy compagina su trabajo en el
Servicio Andaluz de Salud (SAS) con la clínica privada y ha tenido que colegiarse de nuevo en Almería: “Ahora estoy pagando las dos cosas, no de manera obligatoria, pero pago en Cádiz y pago aquí para satisfacer estos requisitos, algo que me parece absurdo”, afirma el jefe de Pediatría. “Creo que un médico en Andalucía o en toda España debería tener las mismas condiciones, con una
colegiación única con la que puedas trabajar en todo el país”, sostiene. Además, subraya que existen
disparidades a nivel económico entre provincias, pudiendo diferenciarse las colegiaciones en 20 o 30 euros.
Diferencias asistenciales de una provincia a otra
Aunque el cambio de provincia conlleva una serie de
esfuerzos personales y económicos, Alí no deja de recomendar trabajar en varios sitios, siempre que sea de manera voluntaria. “En mi caso, siempre lo tomo como algo positivo porque te enriquece. Hay mucha variación en el tema de la población,
está clarísimo que Cádiz no es Sevilla, y Sevilla no es Almería”, expresa. El
pediatra comenta que en su destino actual observa una serie de retos que no tenía en otras experiencias laborales: “Se trata de un sitio con muchísima inmigración, con
falta de cultura sanitaria e, incluso, con una barrera idiomática importante. Yo hablo varias lenguas, lo que me ayuda mucho, pero otros compañeros que no hablan árabe lo pasan fatal, porque a veces no entienden bien qué quieren decirles. Es súper complicado”, apunta.
Pero, toda
experiencia difícil a nivel laboral puede sacar lo mejor de un facultativo, así lo ve el jefe de servicio. “Todo eso te obliga a estudiar más y a investigar, a ver qué
patologías importadas hay, o qué es lo más habitual aquí en la zona de Almería. Y eso, quieras o no,
enriquece mucho”, concluye.
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